[PDF] CUBA FUTURES: CUBA AND THE WORLD - Free Download PDF (2024)

1 CUBA FUTURES: CUBA AND THE WORLD Edited by M. Font Bildner Center for Western Hemisphere Studies2 Presented at the int...

CUBA FUTURES : CUBA AND THE WORLD

Edited by M. Font

Bildner Center for Western Hemisphere Studies

Presented at the international symposium “Cuba Futures: Past and Present,” organized by the The Cuba Project Bildner Center for Western Hemisphere Studies The Graduate Center/CUNY, March 31–April 2, 2011

CUBA FUTURES : CUBA AND THE WORLD

Bildner Center for Western Hemisphere Studies www.cubasymposium.org www.bildner.org

Table of Contents Preface

v

Cuba: Definiendo estrategias de política exterior en un mundo cambiante (20012011) Carlos Alzugaray Treto 1 Opening the Door to Cuba by Reinventing Guantánamo: Creating a Cuba-US Biofuel Production Capability in Guantánamo J.R. Paron and Maria Aristigueta 47 Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas Alfredo Prieto

93

From Dreaming in Havana to Gambling in Las Vegas: The Evolution of Cuban Diasporic Culture Eliana Rivero 123 Remembering the Cuban Revolution: North Americans in Cuba in the 1960s David Strug 161 Cuba's Export of Revolution: Guerilla Uprisings and Their Detractors Jonathan C. Brown 177

Preface The dynamics of contemporary Cuba—the politics, culture, economy, and the people—were the focus of the three-day international symposium, Cuba Futures: Past and Present (organized by the Bildner Center at The Graduate Center, CUNY). As one of the largest and most dynamic conferences on Cuba to date, the Cuba Futures symposium drew the attention of specialists from all parts of the world. Nearly 600 individuals attended the 57 panels and plenary sessions over the course of three days. Over 240 panelists from the US, Cuba, Britain, Spain, Germany, France, Canada, and other countries combined perspectives from various fields including social sciences, economics, arts and humanities. They provided indepth treatment of a wide range of topics, including US-Cuba relations, healthcare, the history and legacy of the Cuban revolution, the increasingly complex Cuban diasporas, cinema, music, literature, and cultural institutions, the visual and performing arts, religion, the role of intellectuals, urban spaces, civil society, democracy, the impact of the Internet and technology, social development, non-governmental organizations, Afro-Cuban cultural movements, gender and sexuality, tourism, and race and ethnicity. The conference also discussed Cuba's links to the rest of the world. The conference was organized by Bildner Center director Mauricio A. Font and the Cuba Futures organizing committee, consisting of a growing number of Cuba specialists at the City University of New York, with support from the Bildner Center staff. Since 1997, The Cuba Project has been organizing related conferences creating a space for sustained dialogue on contemporary issues of Cuban society. The papers in this volume were iii

iv

presented during the Cuba Futures conference and focus on Cuba and the world in the context of globalization.

1

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (20012011)

Carlos Alzugaray Treto

Cuando futuros historiadores estudien, describan y analicen la evolución de Cuba en la primera década del siglo XXI, ciertamente señalarán al 31 de julio del 2006 como la fecha del acontecimiento más trascendente del periodo, el que marcó un antes y un después. Ese día, como consecuencia de una grave enfermedad, Fidel Castro anunció que cedía provisionalmente sus poderes a Raúl Castro. Seis meses más tarde, a principios del 2007, el alejamiento temporal del líder indiscutible de la Revolución Cubana se hizo permanente. Es incuestionable la preeminencia de Fidel Castro en la enunciación de los fundamentos de de la política exterior cubana antes de su apartamiento del poder, entre 1959 y 2006. Más aún, caben pocas dudas de su influencia futura. Las razones por las cuales las bases de ese accionar externo deben perdurar están no sólo en su prestigio y habilidades personales, sino en el nivel de legitimidad y apoyo internos que logró y en la efectividad en alcanzar sus objetivos utilizando el conjunto de instituciones creadas para llevar a cabo la política exterior. 1

2

Chapter 1

Objetivos que, por demás, están estrechamente vinculados al imaginario político de la nación cubana. Como señaló Jorge Domínguez hace más de 20 años: “La política exterior cubana resulta de las acciones coordinadas de muchas agencias, grupos, e individuos; no es sólo la extensión de los pensamientos, inclinaciones y acciones de una persona, aunque Fidel Castro ciertamente las ha marcado con sus ideas. Castro diseñó el marco de la política exterior cubana. Él toma las decisiones más audaces y arriesgadas y, a veces, supervisa su implementación hasta los más mínimos detalles. La política exterior cubana no sería lo que es sin Castro, pero tampoco sería lo que es si sólo Castro fuera responsable por ella. En las decisiones de política exterior se combinan tanto factores personales como organizativos.”1

Cuatro de los fundamentos básicos de la política exterior cubana que han estado en el centro mismo de las ideas de Fidel Castro y de la cultura política nacional son: •Mantenimiento de la independencia, la soberanía y la autodeterminación. Para una nación que accedió a la independencia en fecha relativamente tardía, si se le compara con otros de la región, y que, cuando lo hizo, se vio sometido a un status neocolonial a través de la Enmienda Platt y otros elementos de control hegemónico por parte de Estados Unidos, la necesidad de reafirmar su independencia, soberanía y autodeterminación ha sido un elemento clave del nacionalismo cubano, particularmente desde que lo formulara con total claridad José Martí a fines del siglo XIX. Y el gobierno de Fidel Castro actuó así no sólo con respecto a Washington, sino con respecto a otros actores que, incluso, fueron aliados, como, por ejemplo, la Unión Soviética y China, en la primera década de la Revolución.2 Ello explica indudablemente la impugnación cubana a la posición común de la Unión Europea, adoptada en 1996 a instancias del gobierno español liderado por el Partido Popular y encabezado por José María Aznar, cuyo claro objetivo fue el de intentar alinear la política de Bruselas hacia la Habana con la de Washington. • Búsqueda de la sostenibilidad de un sistema económico socialista. Cuba ha sido siempre un país económicamente vulnerable y necesitado de mantener una intensa relación comercial y financiera con el exterior. Desde 1959, ha sido un elemento clave 1. Jorge I. Domínguez, To Make the World Safe for Revolution: Cuba’s Foreign Policy, Cambridge, MA, 1989, página 248. 2. Jorge I. Domínguez, “El éxito de la política exterior de Cuba”, ensayo originalmente publicado en 1980 por el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Nueva York, reproducido en La política exterior de Cuba (1962-2009), Madrid, 2009, páginas 68-69.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011)

3

de la política nacional buscar socios adecuados para lograr las metas de su desarrollo económico social sobre la base del sistema socialista adoptado a mediados de la década de 1960. Esta ha sido una de las dificultades principales de la política cubana, pues suele suceder con singular regularidad que tanto adversarios como socios principales de Cuba han tratado de utilizar la dependencia económica como un instrumento de influencia o condicionamiento políticos. Por ello, cuando este objetivo ha entrado en contradicción con el primero, el gobierno cubano ha optado por renunciar a relaciones económicas que le pudieran ser beneficiosas, prefiriendo aquellas que no vienen acompañadas de ataduras inaceptables. •Activa proyección internacional de su identidad nacional, tanto cultural como ideopolítica. Determinados procesos históricos vinculados a su origen multiétnico, a su posicionamiento en el centro del imperio español en los siglos XVII y XVIII, su apertura al mundo por estar situada en una significativa confluencia de corrientes y movimientos culturales, y su relación estrecha con un imperio global como lo fue Estados Unidos en el siglo XX, dio origen a un nacionalismo accesible y comunicativo, cuya principal aspiración es la de ser reconocido como un valioso componente de la Humanidad y, por tanto, de la sociedad internacional.3 A estos elementos habría que agregar lo que Jorge Domínguez ha calificado de “globalismo recíproco”: “Para contrarrestar al globalismo que era una parte inherente del diseño y la implementación de la política norteamericana,Cuba también empezó a desarrollar un servicio diplomático y un abanico de intereses de política exterior que abarcaba desde un principio todo el mundo”.4 •Promoción de la justicia social global. Desde que el gobierno cubano decidió en 1962 otorgar ayuda médica a Argelia, paralelamente a la asistencia militar otorgada para enfrentar la agresión marroquí, Cuba ha desarrollado una amplia cooperación Sur-Sur encaminada a compartir con otras naciones sus avances en materia de justicia social.5 Según la Secretaría General Iberoamericana, al analizar la Cooperación Sur-Sur en la región, encontró que “Cuba es el país iberoamericano que ejerce el rol de socio oferente en un mayor número de acciones: en 639, lo que representa un más que notable 43,2% del total.”6 Para los cubanos, los logros en materia de solidaridad internacional recuerdan dos frasesn centrales del pensamiento de José Martí, el más grande político e intelectual delsiglo XIX cubano, muerto en 3. Véase mi trabajo “La política exterior de Cuba en la década de los 90: intereses, objetivos y resultados”, en Política Internacional, Primer Semestre, Vol. 1, No. 1, La Habana, 2003. Poco tiempo después se publicó una versión en inglés bajo el título “Cuban Foreign Policy during the ‘Special Period’: Interests, aims, outcomes”, en H. Micheal Erisman y John Kirk (editors), Redefining Cuban Foreign Policy: The Impact of the “Special Period”, Tallahassee, 2006. 4. Domínguez, Óp. cit., 2009, página 66. 5. La colaboración cubana con la nación magrebí está excelentemente descrita en Piero Gleijeses, Conflicting Missions: Havana, Washington, and Africa, 1959-1976, 2002, páginas 3056. 6. Cristina Xalma, II Informe de la Cooperación Sur-Sur en Iberoamérica, Madrid, 2008, página 33.

4

Chapter 1

1895 en lucha por la independencia: ¡Un Patria con todos y por el bien de todos¡¨ y ¡Patria es Humanidad.¡¨7 La proyección internacional de estos principios ha sido ampliamente estudiada y publicada en varias obras de académicos no cubanos.8

El estadounidense Michael Erisman, uno de los más prolíficos analistas sobre la política exterior cubana fuera del país, con más de 5 obras escritas y/o coeditadas, ha sostenido que la mejor definición de la política exterior cubana está contenida en la noción de “contra dependencia”, la cual está “profundamente enraizada en la fuerte tradición nacionalista de la Isla”. “En resumen, por tanto, así como puede decirse que la Doctrina de la Contención suministró a Washington una ‘gran estrategia’ durante los años de la guerra fría, la política de la contra-dependencia también puede estar sirviendo una función de política exterior similar para la Revolución Cubana”.9 Otro de los más prominentes estudiosos de la política exterior cubana, el canadiense John Kirk, ha propuesto cinco conclusiones a su estudio de la misma, que permito parafrasear en aras de ahorrar espacio: 1. En su política exterior, Cuba ha desafiado la lógica, y “ha sobrevivido, basándose en su propio modelo de desarrollo y en su propia política exterior original”.10 2. La política de Estados Unidos hacia Cuba no sólo ha fracasado sino que ha resultado contraproducente. “Cuba se ha aprovechado diestramente de las políticas cortoplacistas del auto-declarado enemigo para jugar a la ‘carta E.U.’ y aglutinar a la población en torno a la Patria.”11 7. Para el pensamiento ético y moral de Martí, véase el influyente texto de Cintio Vitier, Ese Sol del Mundo Moral, La Habana, 1995. 8. Véase Julie M. Feinsilver, Healing the Masses: Cuban Health Politics at Home and Abroad (Berkeley, CA, 1993); John M. Kirk, and H. Michael Erisman, Cuban Medical Internationalism: Origins, Evolution, and Goals (Londres, 2009). 9. H. Michael Erisman, Cuba’s Foreign Relations in a Post-Soviet World, Gainesville, FL, 2000, página 207. 10. John Kirk, “Defying the Odds: Five Conclusions about Cuban Foreign Policy”, en Erisman y Kirk, 2006, Óp. cit., página 333. 11. Ibíd., página 337.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011)

5

3. “ . . . Cuba siempre aplicará su propia política exterior y puede ser influida solamente de manera marginal por naciones más ricas y poderosas, como la Unión Europea y Canadá.”12 4. “ . . . La Habana continuará abanderando los intereses de naciones pobres y subdesarrolladas y seguirá siendo altamente respetada en ese sector.”13 5. Cuba seguirá jugando un papel de “intermediario ventajoso”14 en la arena internacional, “un rol que supera con creces las limitaciones de esta pequeña nación caribeña.”15 De otro lado, Jorge Domínguez ha sido reacio en hacer una caracterización generalizada de los fundamentos de la política exterior cubana. Tanto en su texto inicial de 1989, To Make the World Safe for Revolution, como en su más reciente La política exterior de Cuba (19622009), publicado en Madrid en el 2009, se analizan algunos de los temas abordados por él mismo y por otros expertos como Erisman y Kirk, pero sólo se sacan varias conclusiones dispersas, algunas paradójicas. La más importante, aunque no la primera según el orden de Domínguez, es que Cuba siempre ha desarrollado una política exterior propia.16 Asimismo el conocido especialista cubano americano afirmó que la política exterior cubana “no ha sido un proyecto filantrópico”17 y que su prioridad cardinal dominante ha sido el de “apuntalar al régimen político en Cuba y defender su independencia frente a Estados Unidos, por supuesto, pero también frente a la Unión Soviética y China, en momentos de discrepancia con sus gobiernos”.18 Variando perceptiblemente lo expuesto en 1989, veinte años después, Domínguez afirmó en su obra del 2009 que “la política exte12. Ibíd., página 338. 13. Ibíd., página 341. 14. He traducido como “intermediario ventajoso” la noción original en inglés de “powerbroker”, aunque estoy consciente de su posible imprecisión. 15. Ibíd., página 344. 16. Domínguez, óp. cit., 2009, página 14. 17. Ibíd., página 12. 18. Ibíd., página 15.

6

Chapter 1

rior de Cuba fue siempre, por supuesto, obra personal de Fidel Castro”.19 Finalmente, intentó explicar el comportamiento de este último sobre la base del la teoría del “loco racional”, tomada del libro de 1960 de Thomas Schelling, Strategy of Conflict.20 Esta apreciación contrasta con lo que había dicho en 1991, durante un Congreso de la Asociación de Estudios del Caribe en la Habana: “Una explicación importante del impresionante éxito de la política exterior de Cuba desde 1959 hasta fines de los ochenta fue la acertada inserción del país en el sistema de relaciones internacionales. Cuba fue siempre audaz, y normalmente prudente. Cuba supo negociar política y económicamente, cambiando aún aspectos fundamentales de su política cuando pareciera ser necesario para la supervivencia del país”.21 Este tema de la flexibilidad de la política exterior cubana fue también abordado por Domínguez en un ensayo aparecido originalmente en inglés del 2001.22 En el mismo el Profesor de la Universidad de Harvard argumenta que el éxito de la política cubana en la década de 1990 partió de análisis intuitivos de corte neorrealista e institucionalista y en eso residió su éxito.23 Mi perspectiva, y la que aplico en este ensayo, toma de todos los aportes citados pero se concentra en los siguientes aspectos: •Al igual que todos los especialistas mencionados, aprecio que la política cubana es propia, pero insisto con Kirk, que obedece a requerimientos sociales nacionales que han sido adecuadamente interpretados por Fidel Castro. La influencia de Fidel Castro es decisiva pero en tanto que ha sabido interpretar las aspiraciones básicas de la nación e instrumentarlas con políticas efectivas.

19. Ibíd., página 16. 20. Ibíd., páginas 21-25. 21. “Cuba y el Mundo”, Ponencia presentada durante la plenaria sobre “Cuba y el Mundo” de la XVI Conferencia Anual de la Asociación de Estudios del Caribe, la Habana, Cuba, 22 de mayo de 1991, en Jorge I. Domínguez, Cuba hoy: Analizando su pasado, imaginando su futuro, Madrid, 2007. 22. “Cuban Foreign Policy and the International System”, en Joseph S. Tulchin y Ralph H. Espach, Latin America and the New International System, Boulder, CO, 2001. Este texto ha sido reproducido posteriormente en español en el 2004 y el 2009. En el 2004 cuando se tradujo el volumen de Tulchin y Espach como América Latina en el nuevo sistema internacional, Barcelona y en el 2009 en la obra ya citado de Domínguez. 23. Domínguez, Óp. cit., 2009, páginas 339-366.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011)

7

•Los fundamentos estratégicos de la política cubana, que no son obra sólo del convaleciente Presidente, están basados en la utilización de preceptos teóricos, intuitivos o no, que proceden no sólo del neorrealismo ni del institucionalismo, sino en primer lugar de la escuela marxista y, también, de la corriente constructivista. En esa combinación de perspectivas, la concepción de base es el marxismo, sobre todo en la variante más totalmente desarrollada por la tendencia gramsciana y su concepción de la hegemonía en las relaciones internacionales, que tiene su máximo exponente en Robert Cox.24 •Prefiero utilizar el término contra-hegemónico a diferencia del utilizado por Erisman, la contra-dependencia. A mi criterio el primero ofrece una perspectiva más adecuada pues abarca no sólo lo económico (que pudiera ser una debilidad explicativa en Erisman) sino una actitud más amplia como la señalada por Kirk en sus conclusiones 3, 4 y 5 señaladas más arriba. •La perspectiva marxista sobre el imperialismo contemporáneo y su naturaleza, basada en las concepciones de Emanuel Wallerstein, David Harvey, Alex Callinicos, Peter Gowan, y otros encajan perfectamente con la historia de la política exterior cubana y sirven de apuntalamiento al análisis de la situación mundial desde su perspectiva. •Sin embargo, toda política exterior requiere de dos elementos instrumentales: la adecuada combinación de principios e intereses; y el alineamiento de capacidades con objetivos. En esto el gobierno cubano ha respondido con esa combinación de audacia y prudencia a la que hacía referencia Domínguez en 1991 y que le permitió comportarse a veces con base a los preceptos neorrealistas, a veces ateniéndose a las reglas del institucionalismo, pero también en reiteradas ocasiones como un actor constructivista, interesado en la promoción de ideas y de normas. Todo en el marco de una interpretación marxista de la realidad internacional en cuyo centro está la hegemonía imperialista, plena de contradicciones, a la que se enfrentan distintas fuerzas contra hegemónicas. •Finalmente, no se puede desestimar el uso que el gobierno cubano le ha dado a su “poder blando” o “soft power”, también traducido por algunos como “poder de atracción”. En su más reciente discusión del tema, Joseph S. Nye ha expuesto cuáles son las fuentes principales del “poder blando” de cualquier nación: “su cultura (en lugares en los cuales es atractiva para otros), sus valores políticos (cuando se es fiel a ellos a lo interior y a lo exterior), y sus políticas exteriores (cuando otros las perciben como legítimas y que tienen autoridad moral).”25 En mi perspectiva, para millones de ciudadanos en América Latina y el Caribe, en el Tercer Mundo, y hasta en 24. Desarrollé por primera vez esta perspectiva en “Anti-Hegemony in Theory and Practice: The Exceptional Case of Cuba”, en Sahadeo Basdeo y Heather Nichol, Caribbean Integration and Co-operation in the Americas: Some Contemporary Issues, San Juan, Trinidad Tobago, 2006. Me base en Robert Cox, ”Gramsci, hegemony and international relations: an essay in method”, en Stephen Gill (editor), Gramsci, Historical Materialism and International Relations, Cambridge, 1993, paginas 61-62. 25. Joseph S. Nye, Jr., The Future of Power, New York, 2011, página 84.

8

Chapter 1

el mundo capitalista desarrollado, la cultura, los valores políticos y la política exterior de Cuba son sumamente atractivos en la medida que proyectan una imagen contra-hegemónica de “David frente a Goliat”, como han apuntado muchos especialistas. •Una última cuestión levantada por varios especialistas es si en la política exterior cubana bajo la presidencia de Raúl Castro se observará más cambio o más continuidad con relación a las políticas seguidas bajo Fidel Castro. Para ello propongo analizar los hechos concretos cómo se han desarrollado antes y después del 20062007. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que la década objeto de análisis en este texto (2001-2010) se ha caracterizado por su turbulencia y por varios cambios de carácter estratégico que han repercutido inevitablemente sobre la política cubana.

Pero entre el 2001 y el 2011 no sólo cambió Cuba, cambió también el sistema internacional. El presente trabajo tiene por objetivo analizar la interrelación entre ambos grupos de transformaciones. Para ello voy a focalizar en las relaciones de Cuba con Estados Unidos; América Latina y el Caribe; China; Canadá; y otros Estados del sistema. He dejado fuera prácticamente a la Unión Europea porque ese análisis llevaría un estudio más profundo y ocuparía demasiado espacio en un texto ya bastante largo.

El Conflicto Cuba-Estados Unidos (2001-2010) El conflicto con Estados Unidos ocupa una posición central en la política exterior cubana. No se puede hablar de ésta sin analizar aquél. De hecho, muchos aspectos de las relaciones de la Isla con terceros países están influidos por la permanencia y evolución de las relaciones cubano estadounidenses. La Habana y Washington nunca han tenido relaciones normales, ni siquiera antes del triunfo de la Revolución Cubana, como ha afirmado Marifeli Pérez Stable en la más reciente obra sobre estos vínculos publicada en Estados Unidos.26 La razón por la cual esto ha sido así reside en el comportamiento imperial que ha tenido Washington hacia “esa republiquita infernal”, según frase de Teddy Roosevelt.27 Lou Pérez lo 26. Marifeli Pérez Stable, The United States and Cuba: Intimate Enemies, New York, 2011. 27. Frase que utilizó Lars Schoultz para darle título a su monumental obra: The United States and the Cuban Revolution: That Infernal Little Cuban Republic, Chapel Hill, 2009.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011)

9

ha descrito de manera insuperable en su Cuba en la Imaginación Americana: Metáfora y Ética Imperial: “Cuba ocupa un lugar especial en la historia del imperialismo americano. Ha servido como una suerte de laboratorio para el desarrollo de los métodos por los cuales los Estados Unidos han buscado la creación de un imperio global. En suma, los medios usados por los Estados Unidos en Cuba constituyen un microcosmos de la experiencia imperial americana: intervención armada y ocupación militar; construcción de naciones y redacción de constituciones; penetración de capitales y saturación cultural; instalación de regímenes títeres, formación de clases políticas clientelares, y organización de ejércitos tutelados; imposición de tratados vinculantes; establecimiento de una base militar permanente; asistencia económica—o no—y reconocimiento diplomático—o no—según las circunstancias lo aconsejaran. Después de 1959, sanciones comerciales, aislamiento político, operaciones encubiertas, y embargo económico. Todo lo que es imperialismo americano se ha practicado en Cuba.”28

La amenaza futura principal que genera este comportamiento imperial es el riesgo de que se materialice el objetivo expreso en la política actual de producir un cambio de régimen que desemboque en el restablecimiento de un sistema político-económico subordinado a Washington y dominado por la extrema derecha cubano-americana y la minoría proestadounidense residente en la Isla, financiada con los fondos destinados a “la promoción de la democracia en Cuba”. Ante esta amenaza imperial, la elite revolucionaria cubana ha respondido con una mezcla de resistencia, desafío y pragmatismo, teniendo en cuenta tres factores materiales incuestionables: vecindad, asimetría de poder y trayectorias históricas contradictorias.29 Con el súbito ocaso y derrumbe de la URSS y del campo socialista europeo a fines de la década de 1980 y principios de la década de 1990, los actores políticos interesados en el tema de Cuba dentro de Estados Unidos se decantaron por una “falso positivo” que provocó 28. Louis A. Perez Jr., Cuba in the American Imagination: Metaphor and the Imperial Ethos, Chapel Hill, 2008, página 1. 29. Véase Carlos Alzugaray, “La seguridad nacional de Cuba frente a los Estados Unidos: conflicto y ¿cooperación?”, en Temas Nº 62-63, La Habana, 2010, página 44.

10

Chapter 1

un debate acerca de la política más adecuada para acelerar lo que se daba por descontado. Por un lado, se dio por hecho que desaparecido el apoyo soviético, el fin del “régimen” surgido de la Revolución Cubana era inevitable. Un célebre reportero de The Miami Herald, ganador del Premio Pulitzer, Andrés Oppenheimer, publicó en 1992 un libro que reflejó lo que en aquel momento fue considerado la “sabiduría convencional”: La Hora Final de Castro.30 Ante esta “realidad”, se produjo un debate acerca de cuál política sería más efectiva para acelerar lo que se designó con creciente optimismo como “la transición pacífica hacia la democracia en Cuba”. El debate, ciertamente, giró alrededor de la posibilidad de cambiar la existente, que se centraba en el bloqueo económico, comercial y financiero. De un lado estaban los partidarios de reforzar el bloqueo económico y aumentar las presiones militares, de otro los que argumentaban que había que cambiar la política y permitir relaciones normales con la Habana, en la expectativa de que se reprodujera en Cuba un fenómeno similar al acaecido en Checoslovaquia, Polonia y otros países de Europa Oriental. A lo largo de la década predominaron los partidarios de un reforzamiento del bloqueo económico cuyo objetivo central fue cerrar el comercio de Cuba con subsidiarias de empresas norteamericanos en terceros países, comenzado en 1975 y entorpecer las inversiones en la Isla por parte de empresarios de terceros países. Como concesión a los partidarios de la “subversión amistosa” se creó el llamado Carril 2 (Track II) insertado en la Ley Torricelli o “Cuban Democracy Act”, cuyo propósito central era el de fortalecer las sanciones económicas. En una muestra de la inoperancia del debate, a nadie se le ocurrió que ambas estrategias eran contradictorias: si se enfatizaban presiones económicas que afectaban en primera y última instancia a la población cubana, era difícil que una estrategia de “acercamiento” y “compromiso constructivo” tuviera efectividad, por lo que incluirlas en un solo documento legal sería inoperante. 30. Fue publicado originalmente en español por Javier Vergara en Buenos Aires bajo el sugerente título: La Hora Final de Castro: La Historia Secreta Detrás de la Inminente Caída del Comunismo en Cuba. En 1993 se publicó en Estados Unidos con el título de Castro’s Final Hour.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 11

No figuró prominentemente entre las propuestas adoptar una política de normalización sin condiciones, como lo intentó infructuosamente el Presidente James Carter en 1977-1981. La “Cuban Democracy Act” o Ley Torricelli tenía el inconveniente de restarle poder al Poder Ejecutivo en el manejo de la política hacia Cuba pues convertía en ley buena parte de lo que hasta ese momento habían sido órdenes ejecutivas de la Casa Blanca. El entonces Presidente George W.H. Bush accedió a aprobarla solo después que durante la campaña electoral de 1992 su contrincante, William Clinton, se manifestó a favor en un discurso en Miami. El propio Clinton aprobaría en 1996 la Ley Helms Burton que reforzaba aún más el bloqueo con su extensión extraterritorial, particularmente en lo que se refería a las inversiones en Cuba de empresas de terceros países. Ambas legislaciones fueron resistidas no sólo por Cuba sino por los aliados de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental (incluido Canadá) y Europa. Después de aprobadas las Leyes Torricelli y Helms-Burton en 1992 y 1996 respectivamente, parecía difícil que la hostilidad de Washington hacia la Habana pudiera alcanzar mayores niveles de implacabilidad. Sin embargo, entre el 2001 y el 2010, el conflicto entre Cuba y Estados Unidos se agudizó sobremanera, sobre todo después del 2003, comenzando a descongelarse marginalmente después que Barack Obama entró en la Casa Blanca en enero del 2009. Como ha demostrado Daniel P. Erikson, en su libro The Cuba Wars (Las Guerras Cubanas), George W. Bush incrementó sustancialmente las presiones contra la Isla, apostando porque en su mandato se llegaría al deseado “cambio de régimen” perseguido por todas las administraciones anteriores, con la excepción de la de James Carter en 1977-1981.31 Sin embargo, esta decisión no fue inmediata. Varios factores apuntaban decididamente hacia un endurecimiento de la política 31. Daniel P. Erikson, The Cuba Wars: Fidel Castro, the United States and the Next Revolution, New York, 2008.

12

Chapter 1

hacia Cuba. En primer lugar estaba el peso político de sus sectores neoconservadores, partidarios de una proyección internacional imperialista pura y dura, representados por el Vicepresidente Dick Cheney y el Secretario de Defensa Ronald Rumsfeld.32 En segundo lugar, había viejos vínculos de la derecha reaccionaria cubano americana con el clan Bush a través del hermano del Presidente, Jeb Bush, Gobernador de la Florida. En tercer lugar, se hacía evidente que en la política hacia América Latina estarían involucrados conocidos diplomáticos y políticos hispanos partidarios de un endurecimiento en toda la línea de la posición ante el gobierno cubano, como Otto Reich y Roger Noriega.33 Finalmente, algo que resultó significativo, Bush perdió el voto popular en las elecciones de noviembre del 2000 pero obtuvo la presidencia después de una prolongada batalla legal que se centró en la Florida, donde la participación de sus partidarios cubano-americanos resultó decisiva. Para los dirigentes cubanos era evidente que la nueva administración que tomó el poder en el 2001 tendería a adoptar posiciones duras contra Cuba. Sin embargo, la coyuntura no parecía totalmente negativa debido a varios antecedentes inmediatos. En 1998 un grupo de luminarias del Partido Republicano, encabezados por Henry Kissinger, había pedido a la Casa Blanca la creación de una Comisión Nacional Bipartidista que reexaminara la política hacia Cuba, iniciativa que fue desestimada por el Ejecutivo. En octubre del 2000 el Congreso, en manos republicanas, había aprobado, y el Presidente había firmado la Ley de Reforma de Sanciones Comerciales y de Promoción de Exportaciones (también conocida como la Enmienda Nethercutt) que prohibía la aplicación general de éstas en materia de comercio de 32. De la amplia bibliografía sobre este tema, vale la pena la obra de James Mann, The Rise of the Vulcans: The History of Bush’s War Cabinet, New York, 2004 y Ivo H. Daalder y James M. Lindsay, America Unbound: The Bush Revolution in Foreign Policy, Washington, D.C., 2003. Desde la izquierda, varias obras merecen tomarse en cuenta: Alex Callinicos, Los nuevos mandarines del poder americano, con un prólogo de Joaquín Estefanía, Madrid, 2003; Carlos Taibo, ¿Hacia dónde nos lleva Estados Unidos? Arrebato imperial y rapiña global en la política exterior norteamericana, Barcelona, 2004; y Noam Chomsky, Hegemony and Survivial: America’s Quest for Global Dominance, Nueva York, 2003. 33. Véanse el capítulo 4, “The Empire Strikes Back”, del libro de Erikson, óp. cit., páginas 76-89.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 13

alimentos y medicinas, lo cual posibilitaba a la Habana tuviera acceso limitado a estos segmentos del mercado estadounidense.34 No se puede olvidar que el gobierno cubano, con el apoyo de la opinión pública de la Isla e internacional, había obtenido un éxito sustantivo y mediático en su enfrentamiento con la derecha ultra conservadora cubano americana de Miami al conseguir que la justicia estadounidense fallara favorablemente y el gobierno de Clinton actuara en consonancia en el caso de reclamo paterno por el niño Elián González, naufrago de un intento de entrada ilegal en Estados Unidos, hecho en el que perdió la vida su madre. No cabe duda que tanto la cohesión como la imagen del Miami cubano americano resultaron dañadas por este prolongado conflicto legal. A la contingencia de que se pudiera seguir avanzando con Bush contribuyó que la administración republicana no tomara medidas inmediatas contra Cuba. Por ejemplo, no modificó en los primeros dos años los pasos aperturistas adoptados por el Presidente Clinton después de 1998, sobre todo en materia de viajes. Así, en el 2002, visitaron Cuba procedentes de Estados Unidos 130,000 cubano americanos, o sea cerca del 10% de la población de origen nacional residente, y 80,000 estadounidenses, para un total de 210,000 visitantes. Por otra parte, antes de terminara su primer semestre en la Casa Blanca, Bush, al igual que Clinton, procedió a suspender la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton que permitía a ciudadanos norteamericanos de origen cubano demandar ante tribunales estadounidenses a empresas de terceros que hubieran invertido en propiedades nacionalizadas por el gobierno cubano a principios de la Revolución.

34. Sin embargo, se le habían incorporado restricciones particulares para el caso cubano, por lo que el gobierno de la Isla anunció que no compraría ni un grano de arroz ni una aspirina, y la propia ley incluía mayores restricciones a los poderes del Ejecutivo para flexibilizar los viajes a Cuba, prácticamente prohibidos por leyes anteriores, particularmente Helms-Burton. Para la descripción de este proceso, véase Pérez-Stable, óp. cit., páginas 74-75.

14

Chapter 1

Por ello, no es de extrañar que, fiel al pragmatismo realista del cual siempre ha hecho gala, el gobierno cubano diera señales políticas importantes en los primeros dos años de la administración Bush. El primero fue mediante la aplicación de lo que se ha dado en llamar la “treta de Trollope”, aprovechándose de un mensaje más conciliador del Departamento de Estado que el de la Casa Blanca acerca de los daños causados por el huracán Michelle en noviembre del 2001 para revertir su decisión de no aprovecharse de lo previsto en la Enmienda Nethercutt e iniciar la compra de productos alimenticios.35 Al año siguiente ya Cuba se había convertido en un importante mercado para los productos alimenticios estadounidenses, alcanzando la cifra de US$138,634,784. En el resto de la década, el monto anual de las importaciones cubanas de alimentos de origen norteamericano (pollo, arroz, frutas, etc.) continuó aumentando hasta llegar US$710,086,323 en el 2008 para una suma total en la década de US$3,233,111,616. Esto significa que el mercado cubano para alimentos procedentes de Estados Unidos está entre los 40 primeros en el mundo de un total de 232 países.36 El otro gesto positivo de la parte cubana se produjo en el 2002 cuando la administración comunicó oficialmente a la Habana que instalaría una prisión para “combatientes talibanes” en la Base Naval que ocupa en el territorio cubano de Guantánamo. La reacción del gobierno de Cuba fue positiva, ofreciendo su cooperación, cuestión ésta reiterada por el entonces Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Raúl Castro, quién afirmó: “Esta cooperación mínima evidencia lo que podría hacerse en otras esferas. Estamos listos a cooperar tanto como sea posible”.37 Estas declaraciones recalcaban la disposición positiva de Cuba por cooperar con Estados Unidos después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, en que La 35. Véase Jorge Domínguez, “Reconfiguración de las relaciones de los Estados Unidos y Cuba”, Temas, Nº 62-63, La Habana, 2010, página 8 y Pérez-Stable, óp. cit., páginas 87-88. 36. U.S.-Cuba Trade and Economic Council, Inc., Economic Eye on Cuba ©, March 2010, 2010-2001 U.S. Export Statistics for Cuba. Boletín electrónico recibido por el autor. 37. Citado por Domínguez en óp. cit., 2010, página 8.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 15

Habana ofreció sus aeropuertos para el aterrizaje de aviones norteamericanos y ratificó de inmediato 13 tratados internacionales anti-terroristas. Pero ya en el propio 2002 se vio un adelanto de la visión que tenían los principales ideólogos neoconservadores sobre Cuba cuando el Secretario Adjunto de Estado para el Desarme, John Bolton, uno de los más destacados académicos de este grupo incorporado a los cuadros diplomáticos de Bush, declaró en Washington que “los Estados Unidos creen que Cuba realiza al menos un esfuerzo de investigación ofensivo limitado para la guerra química”. Por supuesto, utilizar estos términos pocos meses después de proclamada la Guerra Global contra el Terrorismo y de que Bush amenazara a países incluidos en el llamado “Eje del Mal” con acciones militares punitivas, y cuando se iniciaba el debate sobre el lanzamiento de la guerra contra Irak, no podía tener otro objetivo que incluir a Cuba entre los posibles blancos de esa ofensiva. Estaba también dirigido a sabotear la anunciada visita del ex Presidente James Carter a Cuba en mayo de ese año.38 Esta falsa acusación fue poco después desmentida por el Departamento de Estado y el propio Carter declaró desde la Habana que no había visto nada que indicara que lo alegado fuera cierto. Las declaraciones de Bolton, sin embargo, prepararon el terreno para lo que vendría después. En septiembre del 2002, Estados Unidos había enviado a la Habana un nuevo Jefe de la Sección de Intereses, James Cason, quien desde el principio hizo ostensible que su principal y prácticamente única prioridad era la de fomentar y apoyar una oposición interna favorable a los intereses de Estados Unidos. Sus acciones, que incluyeron ofrecer su propia residencia para seminarios de grupos calificados por el gobierno cubano como contrarrevolucionarios y pronunciar en la Habana y Miami discursos en los que se violaba claramente el principio de no intervención, constituyeron una provocación inaceptable para el gobierno cubano. 38. Véanse “In from the cold?” en The Economist, edición digital, 15 de mayo del 2002, y Lissa Weinmann, “Washington’s Irrational Cuba Policy”, en World Policy Journal, Nueva York, Primavera 2004, página 22.

16

Chapter 1

En aquella ocasión, Wayne Smith, un ex diplomático estadounidense, quien estuviera vinculado a la apertura de las Secciones de Intereses de ambos países en las respectivas capitales y fuera también Jefe de la Oficina Cuba del Departamento de Estado y de la propia Sección de Intereses de Estados Unidos en la Habana fines de la década de 1970 y principios de la de 1980 calificó dicho comportamiento de “cuestionable” desde el punto de vista diplomático, por lo que “visto a la luz de la política de Estados Unidos que, en efecto, llama a un cambio de régimen, todo este esfuerzo es visto por los cubanos como un intento subversivo”. Asimismo apuntó que entre sus consecuencias estaba la de inducir al gobierno cubano a tomar medidas extremas con las personas con las que Cason se relacionó íntimamente, quienes fueron arrestados “no por expresar opiniones contra el gobierno cubano sino por ‘conspirar con diplomáticos norteamericanos’”. Smith contrastó con este hecho el resultado obtenido por el ex Presidente James Carter un año antes, cuando se reunió con algunas de estas personas y hasta habló sobre ellas en la televisión cubana sin que pasara nada.39 Recientemente, Roger Noriega, a la sazón Secretario Adjunto de Estado para Asuntos Hemisféricos, confesó en una radioemisora de Miami que toda la campaña de Cason en la Habana en la primavera del 2003 estaba encaminada a buscar que lo expulsasen, después de lo cual el Departamento de Estado se vería obligado a cerrar las Secciones de Intereses de ambos países, con lo cual se cerraría cualquier canal de comunicación entre ambos gobiernos, un objetivo públicamente buscado por los sectores conservadores en Estados Unidos.40 De las declaraciones de Noriega no se puede deducir si se trataba de instrucciones oficiales del Departamento de Estado pero lo cierto es que poco tiempos después el Presidente Bush dio por terminadas las 39. Véase “Dismal Diplomacy”, Fort Lauderdale Sun Sentinel, 27 de marzo del 2003, http://www.sunsentinel.com/news/opinion/search/sfl-27forum27mar27.story. 40. Saul Landau y Nelson Valdés, “Confesiones de Roger Noriega: ¿Diplomacia muscular o violación de la ley?”, en la revista digital Progreso Semanal, Miami, 15 de septiembre del 2010. Bajado del sitio http://progresosemanal. com/4/index.php?option=com_ content&view=article&id=2610:confesiones-de-roger-noriega-idiplomacia-muscularoviolacion-de-la-ley-&catid=3:en-los-estados-unidos&Itemid=4.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 17

conversaciones semestrales sobre temas migratorios pactadas entre ambos gobiernos por los acuerdos firmados en 1994 y 1995 para poner fin a la “Crisis de los balseros” del verano de 1994. A partir del 2003 y hasta el término de su mandato, además del cese de las conversaciones migratorias semestrales, la administración Bush tomó un grupo de medidas para aumentar las presiones contra Cuba prácticamente en todos los terrenos que afectaban las relaciones bilaterales: •Recrudecimiento de todos los mecanismos de supervisión de las sanciones económicas contra Cuba a través de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, llegando a poner penalidades multimillonarias a bancos extranjeros por prestar servicios a Cuba. •Reducción y restricción de las remesas de cubano americanos a sus familiares en Cuba. •Limitación de los viajes a Cuba de esos mismos ciudadanos a uno cada tres años.

•Restricciones hasta su casi total eliminación de los intercambios académicos, científicos y culturales entre ambos países.41 •Creación de una Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre, que publicó dos informes, uno en el 2004 y otro en el 2006. Según Jorge Domínguez: “El informe abordaba el futuro de la Isla en términos duros, mezquinos y poco informados.”42 Como ha señalado Dan Erikson, lo que más llama la atención del Informe de la Comisión Powell es que “si bien promovía claramente muchas de las mismas presunciones sobre Cuba que probaron ser tan erróneas en Irak, fue escrito durante un período en el cual el esfuerzo de Estados Unidos en Irak estaba desarticulándose.”43 •Creación del cargo de Coordinador de la Transición Cubana en el Departamento de Estado, en momento en que ese paso recordaba sobremanera lo que estaba sucediendo en Irak, donde el General Jay Garner resultó ser el primer gobernador militar de Estados Unidos en Bagdad. De hecho, según Bob Woodward, el asunto se habló entre el Presidente y el militar retirado, insinuando que, después de Irak, debería “hacer” Cuba.44 41. Véanse Sheryl Lutjens, “Corrientes académicas y culturales Cuba-Estados Unidos: temas y actors”, y Milagros Martínez, “La diplomacia académica: los intercambios culturales entre Cuba y los Estados Unidos” en Temas, Nº 62-63, La Habana, 2010; y Latin America Working Group Education Fund, Retreat from Reason U.S.-Cuban Academic Relations and the Bush Administration, Washington, D.C., 2006. 42. Domínguez, óp. cit., 2010, página 9. 43. Erikson, óp. cit., 2008, página 88. 44. Bob Woodward, State of Denial: Bush at War, Part III, Nueva York, 2006, p. 224.

18

Chapter 1

Ante la implacable hostilidad de la administración Bush, el gobierno cubano reaccionó con su habitual firmeza y tenacidad, aprovechando la coyuntura para demostrar lo necesario de tomar medidas duras, particularmente contra los que eran considerados agentes de una potencia extranjera eufórica por su aparente triunfo militar y propensa a emplear sus fuerzas armadas de nuevo contra los que consideraba sus enemigos. Debe tenerse en cuenta que en el 2003 se sucedieron un número significativo de intentos de secuestro de naves y aeronaves y actos de terrorismo que en la percepción de la elite revolucionaria cubana obedecían a la instigación de estas acciones por Washington y sus representantes, cuya virulencia retórica aumentó sustancialmente. Ello pone en una perspectiva más comprensible lo que se ha dado en llamar, con cierta tendencia a la exageración, la “Primavera Negra”. Vale subrayar que la mayor parte de las personas sancionadas y condenadas a largas penas de cárcel ya han sido liberadas por el gobierno cubano en el 2010. La transferencia de poderes de Fidel a Raúl Castro se produjo paulatinamente durante toda la segunda mitad del 2006 y comienzos del 2007. Es interesante que, a pesar de toda la implacable hostilidad retórica y práctica y de la abierta esperanza de que sin el líder de la Revolución el gobierno cubano fuera derrocado, tanto el Presidente como su Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el Secretario de Estado para Asuntos Hemisféricos, Thomas Shannon, reaccionaran de manera comedida, desencantando a los elementos más reaccionarios de la emigración cubano-americana en Miami. En un planteamiento sorprendente para funcionarios estadounidenses pero típico para el momento, la segunda dijo: “No vamos a hacer nada que agudice un sentido de crisis o un sentido de inestabilidad en Cuba.”45 Para el liderazgo de la Isla era de vital importancia mantener controlado el proceso de sucesión, razón por la cual los planteamientos del Primer Mandatario y sus colaboradores resultaron bienvenidos, aunque no lo hicieran público. Por su parte, el Presidente interino, 45. Citada en Domínguez, óp. cit., 2010, 10, quién lo tomó de www.state.gov/secretary/ rm/2006/70014.htm.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 19

Raúl Castro, no perdió oportunidad para reiterar la tradicional posición cubana: resistir cualquier imposición y disposición a conversar sobre cualquier asunto sin condiciones previas y total respeto a la soberanía cubana. Por ejemplo, el 19 de agosto del 2006, Granma, el órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba publicó una entrevista concedida por el Presidente interino a su director, Lázaro Barredo, en la que afirmó: “A estas alturas, deberían tener claro que con imposiciones y amenazas no es posible lograr de sucesión, razón por la cual los planteamientos del Primer Mandatario y sus colaboradores resultaron bienvenidos, aunque no lo hicieran público. Por su parte, el Presidente interino, Raúl Castro, no perdió oportunidad para reiterar la tradicional posición cubana: resistir cualquier imposición y disposición a conversar sobre cualquier asunto sin condiciones previas y total respeto a la soberanía cubana. Por ejemplo, el 19 de agosto del 2006, Granma, el órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba publicó una entrevista concedida por el Presidente interino a su director, Lázaro Barredo, en la que afirmó: “A estas alturas, deberían tener claro que con imposiciones y amenazas no es posible lograr nada de Cuba. En cambio, siempre hemos estado dispuestos a normalizar las relaciones en un plano de igualdad. Lo que no admitimos es la política prepotente e injerencista que con frecuencia asume la actual Administración de ese país.”46 Con casi las mismas palabras lo reiteró el 2 de diciembre del mismo año, con motivo del 50 Aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias: “Sirva la oportunidad para nuevamente declarar nuestra disposición de resolver en la mesa de negociaciones el prolongado diferendo entre Estados Unidos y Cuba, claro está, siempre que acepten, como ya dijimos en otra ocasión, nuestra condición de país que no tolera sombras a su independencia y sobre la base de los principios de igualdad, reciprocidad, no injerencia y respeto mutuo.”47 46. “Ningún enemigo podrá derrotarnos”, Granma, La Habana, 19 de agosto del 2006, en http://granma.co.cu/2006/08/19/index.html. 47. Discurso íntegro pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz en el portal Cubadebate, http://www.cubadebate.cu/raulcastro-ruz/2006/12/02/discurso-integro-pronunciado-por-el-general-de-ejercito-raul-castro-ruz-2/.

20

Chapter 1

A pesar de este cuadro de agria animadversión entre ambos gobiernos, se mantuvieron varias áreas de cooperación. Los acuerdos migratorios del 1994-1995 se siguieron cumpliendo, a pesar de la ruptura de las conversaciones semestrales y del mantenimiento de la Ley de Ajuste Cubano. Ello se tradujo en una relación migratoria normal y en la práctica eliminación del desorden y la ilegalidad, con el consecuente peligro para las vidas de personas, que primó hasta 1994. Continuó la cooperación puntual en la lucha contra el narcotráfico. Se mantuvo la cooperación entre los mandos militares en el territorio aledaño a la Base Naval de Guantánamo, donde mensualmente se reúnen los altos jefes de ambos contingentes armados, la guarnición estadounidense de la Base y la Brigada Fronteriza de las FAR cubanas. El balance final del período de George Bush en la presidencia de Estados Unidos no estaría completo sin una referencia al tema del terrorismo. Después de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, el gobierno cubano propuso al de Estados Unidos un acuerdo de cooperación en la materia. Sin embargo, la administración no sólo se negó a negociar y firmar un acuerdo anti terrorista propuesto por la parte cubana, sino que mantuvo a Cuba en la lista de estados promotores del terrorismo, en la cual había sido colocada en la década de 1980 por la administración Reagan so pretexto del apoyo cubano a las luchas revolucionarias en América Central.48 En relación con el terrorismo hay dos asuntos particularmente espinosos. Uno fue el apresamiento en 1998, procesamiento en el 2000-2001 y condena a largas penas de 5 agentes enviados por Cuba al 48. Véase el excelente estudio preparado por Wayne Smith y Anya Landau para el Center for International Policy poco después de los atentados del 11 de septiembre del 2001, Keeping Things in Perspective: Cuba and the Question of International Terrorism, Washington, DC, 20 de noviembre de 2001. También pueden consultarse Cuba and the State Sponsors of Terrorism List, un informe del 2005 del Servicio de Investigaciones del Congreso, preparado por Mark Sullivan (Washington DC) y el balance que regularmente actualiza el prestigioso Council on Foreign Relations, Backgrounder. State Sponsors: Cuba, 23 de marzo del 2010, en el portal del CFR, http://www.cfr.org/cuba/state-sponsors-cuba/p9359. A la pregunta de si Cuba apoya el terrorismo, el CFR ha venido respondiendo consistentemente desde el 2001: “El gobierno de E.U. dice sí, pero muchos expertos son escéptico”. (The U.S. government says yes, but many experts are skeptical). Debe tenerse en cuenta que el tema es sumamente manipulado desde el punto de vista que se mire.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 21

territorio estadounidense con el fin de obtener información acerca del financiamiento, organización y ejecución de atentados terroristas contra la Isla desde Miami. Hay fundadas sospechas que, por razones políticas, estas actividades han sido débilmente perseguidas por las agencias encargadas de hacer cumplir la ley en Estados Unidos.49 El proceso contra los 5 tuvo lugar en Miami. La acción cubana estaba más que legitimada por la cadena de bombas que estallaron en instalaciones turísticas cubanas en 1997 y la detención y condena en Panamá de Luis Posada Carriles y un grupo de terroristas cubano americanos que intentaban asesinar al Presidente Fidel Castro durante la Cumbre Iberoamericana de 1999. Además, había la percepción de que el FBI y otras agencias norteamericanas no estaban dando a Cuba toda la información necesaria.50 El gobierno cubano ha insistido en que estos 5 agentes fueron sancionados con penas excesivas (dos cadenas perpetuas en uno de los casos) ya que recibieron un juicio amañando y ha exigido su indulto o perdón después que fracasaran los intentos judiciales de revisión. Además del natural sostén de la sociedad civil cubana, hay considerable apoyo internacional, incluyendo a 10 Premios Nobel de la Paz que han demandado su indulto. El propio ex Presidente James Carter planteó la necesidad de revisar el caso e indultar a los cubanos en el informe de su más reciente visita a Cuba en el 2011, donde también pidió la liberación de Alan Gross.51 El segundo se refería a la solicitud de extradición de Posada Carriles a Venezuela, exigida por el Gobierno de Hugo Chávez, secundado por La Habana, para que responda por la acusación que se le hace de participar en la voladura de un avión civil de Cubana de Aviación en Barbados en 1976. Posada y otro terrorista de origen cubano, Orlando Bosch, se había escapado de Venezuela cuando estaban pen49. Puede consultarse el portal digital creado sobre el caso por los que demandan su liberación: http://thecuban5.org/wordpress/?lang=es. 50. Puede consultarse el artículo de Medea Benjamin en el portal digital del Huffinton Post, titulado “Our Terrorist in Miami”, del 12 de febrero del 2008, en http:// www.huffingtonpost.com/medea-benjamin/our-terrorist-in-miami_b_86155.html. 51. Véase el informe en http://www.cartercenter.org/news/trip_reports/cubamarch2011.html. Sobre Gross, ver más abajo.

22

Chapter 1

dientes de ser procesados por segunda vez. Posada y sus cómplices fueron indultados por la Presidenta saliente Mireya Moscoso en el 2005 y se trasladaron a Estados Unidos bajo el mandato de Bush. Ambos asuntos, el posible indulto y liberación de los 5 agentes cubanos y la extradición de Posada Carriles quedaron pendientes al producirse la transferencia de George Bush a Barack Obama en el 2009. La ordenada sucesión de Fidel a Raúl Castro en 2006-2007 y la cercanía de las elecciones generales del 2008 provocaron un nuevo debate acerca de la conveniencia de revisar y cambiar la política hacia Cuba. Si en 1998-2000 se discutían dos opciones—continuar con los mismos objetivos e instrumentos o cambiar solo los instrumentos manteniendo los mismos objetivos, cambio de régimen y contención —en 2006-2008 la polémica incluyó otras dos alternativas: cambiar también los objetivos y normalizar; o cambiar los objetivos, normalizar y aumentar la cooperación en todos los terrenos. Quien mejor expresó estas tendencias fue Abraham Lowenthal, Profesor de la Universidad del San Diego y académico liberal cercano a las administraciones demócratas, quien argumentó, en un Documento de Trabajo preparado para la Institución Brookings en mayo del 2008, que la nueva administración que emergiera de las elecciones de noviembre debía normalizar las relaciones sin precondiciones y ampliar la cooperación con Cuba.52 Estas ideas hallarían cabida en un informe posterior a la toma de posesión de Barack Obama del propio tanque pensante liberal titulado CUBA: Una Nueva Política de Diálogo Crítico y Constructivo, redactado bajo la coordinación de Carlos Pascual y Vicki Huddleston, dos funcionarios del Departamento de Estado que ocuparían cargos en la nueva administración.53

52. Abraham F. Lowenthal, Toward Improving Cooperation in the Americas, Background Document BD-01, Comisión para la Asociación en las Américas de la Institución Brookings, Washington DC, 2008, páginas 9-10. 53. Informe del Proyecto de Brookings sobre la Política de Estados Unidos hacia Cuba en Transición, Washington DC, Abril 2009.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 23

Ante el proceso electoral del 2008, el liderazgo cubano tenía sentimientos ambiguos. Para algunos la elección de Barack Obama era altamente improbable, por lo que había que prepararse para lo peor con John McCain en la Casa Blanca, pues solo podía esperarse una continuación de la implacable hostilidad de Bush, quizás con más empleo de instrumentos bélicos. Por añadidura, Obama también generaba escepticismo, a pesar de que durante la campaña se mostró partidario de establecer políticas de intercambio con todos los adversarios de Estados Unidos, Cuba incluida. El hecho de que los intentos aperturistas de Carter fracasaran en 1977-1981, que ni siquiera el fin de la guerra fría y la negociación de los acuerdos de paz de África Sudoccidental en 1988-1989 trajeran cambios y que la política de Clinton hubiera sido tan confusa, llenaba a la Habana de desconfianza. Y el que escogiera un almuerzo con la Fundación Nacional Cubano Americana en Miami como la ocasión para anunciar su política hacia Cuba indicaba que, en el mejor de los casos, se pasaría a una política en la que se enfatizarían los aspectos subversivos de la legislación vigente y su llamado “Carril 2”. Una vez electo, sin embargo, se dieron señales de cambio, aún cuando fueran limitados. Apenas un mes después de la inauguración del nuevo Presidente, el Senador Richard Lugar, máximo representante de la minoría republicana en la Comisión de Relaciones Exteriores, publicó un informe de sus asistentes abogando por revertir las medidas de Bush y facilitar el comercio agrícola y los viajes de norteamericanos a Cuba.54 En abril no sólo se publicó el informe de la Institución Brookings llamando a cambiar la política, sino que visitó la Habana un grupo de representantes demócratas de origen afro-americano integrantes del llamado “Caucus Negro”, quienes fueron recibidos por el Presidente Raúl Castro y por Fidel Castro.55 54. Karen DeYoung, “Lugar, GOP Senate Report Urge Fresh Look at Relations With Cuba”, The Washington Post, 21 de febrero del 2009, página 03. Véase también El País, 23 de febrero del 2009, edición digital: “Un senador republicano pide debatir el embargo a Cuba.” 55. Mauricio Vicent, “Raúl Castro recibe a siete congresistas demócratas de EE UU: Cuba toma la visita, realizada a título personal, como un gesto de distensión”, El País, edición digital, 8 de abril del 2009.

24

Chapter 1

Se acercaba la Cumbre de las Américas en Trinidad-Tobago, del 17 al 19 de abril, y todos los expertos pronosticaban que los presidentes y primeros ministros latinoamericanos y caribeños, ansiosos por conocer al nuevo inquilino de la Casa Blanca, llevarían el tema del levantamiento del bloqueo a Cuba y la normalización de relaciones con La Habana como el tema de primordial importancia, cuestión que preocupaba al Departamento de Estado, empeñado el tomar iniciativas que relanzaran las deterioradas relaciones con el resto del continente.56 El propio anfitrión del cónclave, el Primer Ministro Patrick Manning, había estado en la Habana el mes anterior por motivos de salud y se había entrevista con el Presidente Raúl Castro al final de su estancia.57 Aprovechando la coyuntura, la administración Obama tomó varias medidas de distensión en la relación Cuba-Estados Unidos. El 13 de abril se levantaron las restricciones a los viajes de cubano-americanos y al envío de remesas impuestas por Bush en el 2004 y se autorizó a las empresas de telecomunicaciones a iniciar conversaciones para mejorar los servicios entre ambos países. Sin embargo, no se tomaron medidas para flexibilizar los viajes a Cuba, cuestión que aparentemente estaba en este primer paquete de medidas pero que el Senador demócrata cubano-americano por New Jersey, Bob Menéndez, logró bloquear. Pero habría que reconocer también que las medidas con respecto a viajes y remesas fueron mucho más lejos que lo que ya había aprobado William Clinton en la segunda mitad de su administración. La reacción cubana oficial la explicó Raúl Castro en una reunión de Cancilleres del Movimiento de Países No Alineados en la Habana el 29 de abril, la cual amerita ser citada in extenso: “Las medidas que recientemente anunció el Presidente Obama, si bien son positivas, su alcance es mínimo. El bloqueo quedó intacto. No hay pretexto político ni moral que justifique la continuidad de esa política. Cuba no ha impuesto sanción alguna contra los Estados Unidos ni 56. “Cuba, la gran ausente, centra todas las miradas de la cumbre americana: Los mandatarios reunidos en Trinidad y Tobago piden a Washington el levantamiento del embargo”, El País, edición digital, 18 de abril del 2009. 57. “Fructífero intercambio de Raúl con el Primer Ministro de Trinidad y Tobago”, Granma, 30 de marzo del 2009, pagina 1.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 25

contra sus ciudadanos. No es Cuba la que impide a los empresarios de ese país hacer negocios con el nuestro. No es Cuba la que persigue las transacciones financieras realizadas por los bancos norteamericanos. No es Cuba la que tiene una base militar en territorio de los Estados Unidos contra la voluntad de su pueblo, etcétera, etcétera, etcétera, para no hacer interminable la lista y por lo tanto, no es Cuba la que tiene que hacer gestos. Hemos reiterado que estamos dispuestos a hablar de todo con el gobierno de Estados Unidos, en igualdad de condiciones, pero no a negociar nuestra soberanía ni nuestro sistema político y social, el derecho a la autodeterminación, ni nuestros asuntos internos. Y si quieren discutir de todo eso y por lo mismo así lo expresamos recientemente en Venezuela, en una Cumbre del ALBA: discutirlo todo, todo, todo, lo nuestro, pero también lo de ellos en igualdad de condiciones.”58

Al día siguiente, 30 de abril, el Departamento de Estado publicó su informe anual sobre terrorismo e incluyó nuevamente a Cuba. La respuesta cubana llegó a través de una Reflexión de Fidel Castro en la que se citó ampliamente unas declaraciones del Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba Bruno Rodríguez a la agencia AFP: “Nosotros no reconocemos ninguna autoridad política ni moral al Gobierno de EE.UU. para hacer lista alguna, en ningún tema, ni para certificar buenas o malas conductas. . . . En materia de terrorismo, el Gobierno de los EE.UU. históricamente ha tenido un largo expediente de acciones de terrorismo de Estado, no sólo contra Cuba. . . . La posición de Cuba contra toda manifestación y forma de terrorismo, dondequiera que se cometa, contra cualquier Estado que se cometa, en cualquier forma que se realice, con cualquier propósito que se proclame, es clara y consistente con su actuación. Cuba ha sido víctima del terrorismo por muchos años y tiene una hoja de servicios totalmente limpia en esta materia. Jamás el territorio cubano se ha utilizado para organizar, financiar o ejecutar actos terroristas contra los Estados Unidos de América. El Departamento de Estado, que emite esos informes, no podría decir lo mismo.”59 58. “La fuerza mayor de nuestro Movimiento radica en su unidad”, Granma, 30 de abril del 2009, página 2.

26

Chapter 1

Un mes después, la administración del Presidente Obama anunció que había propuesto al gobierno cubano la reanudación de las conversaciones migratorias. El gobierno cubano aceptó. A pesar de que en las ocasiones en que se han llevado a cabo en La Habana las autoridades han protestado enérgicamente por el gesto poco diplomático de que los altos funcionarios del Departamento de Estado que han sido huéspedes del gobierno cubano se han reunido con grupos opositores financiados por la Sección de Intereses de Estados Unidos, las conversaciones han continuado teniendo lugar a intervalos semestrales regulares y en algún momento se intentó infructuosamente por ambas partes extenderlas a otros temas como el correo postal. El otro cambio significativo en la política de Estados Unidos hacia Cuba bajo el Presidente Obama tuvo que esperar a febrero del 2011, incluso después que el Partido Republicano, donde militan la mayor parte de los congresistas cubano-americanos y partidarios del mantenimiento del bloqueo económico, recuperara el control de la Cámara de Representantes en las elecciones del 2010, lo que dificulta la tarea de modificarlo. Se trató de la muy esperada flexibilización de los viajes entre ambos países, tanto de norteamericanos hacia Cuba como de cubanos hacia Estados Unidos. De hecho, ya la administración, de manera furtiva, había venido liberalizando la entrega de visados a científicos, académicos y artistas cubanos, que la administración Bush había paralizado casi totalmente. Al momento de escribir este trabajo no hay una idea exacta de la envergadura de estas modificaciones en las regulaciones, aunque algunos especialistas consideran que darán amplia posibilidades para grupos religiosos, educacionales y de otras categorías.60 A pesar de las medidas positivas, la administración Obama no ha tocado ninguno de los elementos centrales del conflicto y que Cuba 59. Véase Fidel Castro, “Cuba: ¿Un país terrorista?, en Cubadebate: Reflexiones de Fidel, 2 de mayo del 2009. http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2009/05/02/cuba-paisterrorista/. 60. Véase John McAuliff, “Preliminary Analysis of OFAC Travel Guidelines Issued April 19, 2011”, en el blog Cuba US People to People Partnership, 17 de abril del 2011, http:/ /cubapeopletopeople.blogspot.com/2011/04/preliminary-analysis-of-ofac-travel.html.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 27

reclama: reconocimiento de la legitimidad del gobierno cubano y normalización de relaciones diplomáticas sobre bases de igualdad, cosa que hacen los principales aliados de Estados Unidos como Canadá y los miembros de la Unión Europea; levantamiento total de las restricciones de viajes; devolución del territorio ocupado ilegalmente por la Base Naval de Guantánamo; levantamiento de las sanciones económicas; eliminación de Cuba de la lista de países promotores del terrorismo; búsqueda de una solución para los casos de Posada Carriles y los cinco agentes cubanos condenados a prisión en Estados Unidos; inicio de la cooperación institucionalizada en la lucha contra el narcotráfico; etc. Cuando el Presidente Obama habló ante los jefes de estado y de gobierno de las Américas en la Cumbre de Trinidad Tobago en abril del 2009 reconoció que la política hacia Cuba había fracasado y prometió un nuevo comienzo. También enfatizó que habíaque dejar atrás el discurso del pasado: “Los Estados Unidos buscan un nuevo comienzo con Cuba. Sé que hay que tomar un camino largo para superar décadas de desconfianza, pero hay pasos críticos podemos tomar para llegar a un nuevo día. Ya he cambiado una política hacia Cuba que ha fracasado en avanzar la libertad y la oportunidad para el pueblo cubano. Ahora permitiremos a los cubanos americanos a que visiten la Isla cuando quieran y puedan proveer recursos a sus familias—de la misma manera que tantas personas en mi país envían dinero a sus familiares para pagar por sus necesidades diarias. He indicado durante los dos últimos años, y repito ahora, que estoy preparado para que mi administración trate con el gobierno cubano en una amplia variedad de temas—desde drogas, migración, y asuntos económicos, hasta derechos humanos, libertad de expresión y reforma democrática. Ahora, déjenme dejarlo claro, no me interesa hablar por hablar. Pero sí creo que podemos mover las relaciones norteamericano-cubanas en una nueva dirección.”61

28

Chapter 1

Sin embargo, a pesar de los cambios que se han venido produciendo en Cuba y de la disposición reiterada del gobierno cubano a discutir todos los asuntos en igualdad de condiciones y con respeto mutuo, la administración Obama parece seguir aferrada a viejos pronunciamientos como cuando realizó recientes declaraciones a la cadena de televisión hispana Univisión. Haciendo caso omiso a los cambios en la Isla, liberación de presos políticos y reformas económicas, el Presidente afirmó: “Para nosotros poder tener las relaciones normales que tenemos con otros países, tenemos que ver cambios significativos por parte del gobierno cubano y no hemos visto nada todavía.”62 En abril del 2009 el Presidente, según sus propias palabras, estaba dispuesto a dar pasos sin exigirle a Cuba nada a cambio. En febrero del 2011 se volvía al viejo discurso de exigirle condiciones al gobierno de la Habana. Resulta difícil explicar la inconsistencia de la administración en su política hacia Cuba y el apocamiento de los pasos dados hasta ahora. Es cierto que existen limitantes a lo que el Presidente puede hacer con respecto al bloqueo pero está el tema de la lista de estados terroristas, la posibilidad de pasar la cooperación puntual en el tema de la lucha contra el narcotráfico a un mayor nivel, y otros muchos. Obama pudiera haber dado señales claras al Congreso, antes de noviembre del 2010 cuando los demócratas controlaban ambas cámaras, para que se dieran pasos en dirección a la liberalización de los viajes. Pero no lo ha hecho. En tanto, se ha producido el caso de Alan Gross, un contratista privado de la empresa Development Alternatives Incorporated (DAI) que fue arrestado en Cuba en diciembre del 2009 cuando llevaba a cabo actividades ilegales de distribución de equipos de comunicación de alta tecnología sobre la base de un contrato con la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID) para eje61. Transcripción del discurso del Presidente Barack Obama en la sesión inaugural de la Cumbre de las Américas en Trinidad-Tobabo, en el portal de la Casa Blanca: http:// www.whitehouse.gov/blog/2009/04/18/learn-history-not-be-trapped-it. 62. Lilia Lopez, “The ‘Low Point’ in U.S.-Cuba Relations—One Year Later”, en The Havana Note, 19 de mayo del 2011. En http://www.thehavananote.com/.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 29

cutar fondos destinados a “la promoción de la democracia en Cuba”, considerados por el gobierno de la Habana como elementos clave en la política de subversión y cambio de régimen. Gross fue condenado a 15 años de cárcel en marzo de este año y está en proceso de apelación ante el Tribunal Supremo cubano. No se puede descartar que una vez agotado el procedimiento judicial las autoridades cubanas consideren que se ha dado suficiente escarmiento e indulte al Señor Gross. Pero el caso va al fondo del conflicto entre ambos países ya que Estados Unidos presupone que tiene el derecho a desarrollar acciones en Cuba a espaldas e, incluso, en contra del gobierno cubano para materializar su política de “cambio de régimen”, o sea, para derrocarlo, sin que éste pueda hacer nada, ni siquiera protestar. Como ha dicho el ex funcionario de administraciones republicanas Phil Peters, un experto en asuntos cubanos del Instituto Lexington, no afiliado a ningún partido pero cercano a los grupos conservadores, “bajo las leyes cubanas está claro que lo que el Sr. Gross estaba haciendo era ilegal.” Para este especialista, los programas de la USAID para Cuba “pusieron al Sr. Gross en un mundo de dificultades.”63 Por otra parte, como ha señalado Pérez-Stable, si Cuba es una dictadura, como argumenta la Ley Helms-Burton ¿qué le hace pensar a los que redactaron a ley que las autoridades cubanas cooperaran con Washington para provocar su propio derrocamiento?64 Se ha dicho que el gobierno de Washington ha congelado la relación con Cuba por esta causa, pero cómo ha demostrado Fernando Ravsberg, corresponsal en Cuba de la BBC, en su blog “Cartas desde Cuba”, esto no es así. Varias de las medidas de flexibilización de las relaciones se han llevado a cabo después que Gross fuera apresado. Tal es el caso, por ejemplo, de la flexibilización de los viajes de norteamericanos a Cuba.65 63. Ginger Thompson, “Cuban Trial of American Reaches End”, en The New York Times, 11 de marzo del 2011. 64. Pérez-Stable, óp. cit., página 123. 65. Fernando Ravsberg, “La luna de miel, la guerra virtual y la vida real”, en Cartas desde Cuba, en el portal de la BBC: http://www.bbc.co.uk/blogs/mundo/cartas_desde_cuba/ 2011/03/la_luna_de_miel_la_guerra_virt.html.

30

Chapter 1

La posición cubana ante los intentos de imposición y subversión ha sido reiterada por el Presidente Raúl Castro durante su intervención en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba en abril del 2011: “El gobierno norteamericano no ha cambiado su política tradicional dirigida a desacreditar y derrocar a la Revolución, por el contrario, ha continuado el financiamiento de proyectos para promover directamente la subversión, provocar la desestabilización e interferir en nuestros asuntos internos. La actual administración ha decidido algunas medidas positivas, pero sumamente limitadas. El bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba persiste e incluso se intensifica bajo la actual presidencia, en particular en las transacciones bancarias, ignorando la condena casi unánime de la comunidad internacional que se ha venido pronunciando crecientemente por su eliminación durante 19 años consecutivos. .... “Al gobierno de Estados Unidos no debería quedarle ninguna duda de que la Revolución Cubana saldrá fortalecida de este Congreso. Si desean seguir aferrados a su política de hostilidad, bloqueo y subversión, estamos preparados para continuar enfrentándola. Reiteramos la disposición al diálogo y asumiremos el desafío de sostener una relación normal con Estados Unidos, en la que podamos convivir de manera civilizada con nuestras diferencias, sobre la base del respeto mutuo y la no injerencia en los asuntos internos.”66

Para terminar con la evolución del conflicto entre el 2001 y el 2011, vale señalar que durante este período Cuba no sólo logró que la Asamblea General de la ONU condenara el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba durante todos estos años, sino que obtuvo éxito en lograr que cesaran los ataques discriminatorios promovidos por Estados Unidos en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra. Ello estuvo motivado por la disolución de ese órgano y la creación del Consejo de Derechos Humanos, en el cual la posibilidad de manipulaciones del tema por motivos políticos es mucho menor. Mientras 66. Informe Central al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba: Texto íntegro del Informe Central al VI Congreso del PCC, en Juventud Rebelde, edición digital, 16 de abril del 2011.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 31

Estados Unidos se negó a participar en el nuevo Consejo, al que todos los Estados miembros tienen que ser electos y no hay miembros permanentes, Cuba logró ser electa en los comicios con los que se inició su creación.67

Las relaciones con América Latina y el Caribe68 El período que va entre el 2001 y el 2011 fue sumamente favorable a Cuba en sus relaciones con América Latina y el Caribe. Tradicionalmente, la Habana había conducido una política sustentada en los siguientes pilares: 1.El radicalismo de las soluciones dadas en su momento por la Revolución Cubana a problemas comunes a todos los países de la región. 2.La originalidad e independencia de su trayectoria, muy atractivo para el imaginario popular latinoamericana y caribeño. 3.Su capacidad de resistencia y persistencia ante Estados Unidos. La narrativa del David contra el Goliat. 4.La solidaridad con las fuerzas progresistas de izquierda, con los movimientos populares y con los propios pueblos. 5.El desarrollo de una vigorosa política de Cooperación Sur-Sur. 6.El realismo y el pragmatismo de sus relaciones con gobiernos y fuerzas políticas de centro, de centro izquierda y hasta de derecha. 7.La influencia socio-cultural gracias al estímulo y fortalecimiento de lazos con la intelectualidad de la región.

En la década objeto de estudio, el contexto internacional y de las relaciones interamericanas en la región cambiaron sustancialmente, dando lugar a condiciones más propicias para el desarrollo de la política exterior cubana: 1.Abandono del modelo neoliberal y búsqueda de alternativas en las que prima una concepción de justicia social y desarrollo sostenible. 2.Búsqueda de mayores niveles de autonomía con respecto a los centros de poder económico y político mundial y particularmente Washington.

67. Véase Pérez Stable, óp. cit., páginas 127-129. 68. Este acápite está basado en mi ensayo “La Revolución Cubana y su influencia en las izquierdas latinoamericanas y caribeñas”, en Pensamiento Propio, Nº 33, Buenos Aires, Julio-Diciembre 2010.

32

Chapter 1 3.Búsqueda de un modelo social que responda a las exigencias contemporáneas de mayor equidad, mayor participación y más democracia. Está búsqueda se ha hecho bajo el lema de “socialismo del siglo XXI” en varios países. 4.Creciente influencia de las fuerzas políticas progresistas y populares tanto en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua (cuyos gobiernos proclaman su adhesión a las corrientes de izquierda), como en Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay, Guatemala y El Salvador. 5.Intentos por diseñar una estructura regional propia de América Latina y el Caribe, al margen, pero no contradictoria con las instituciones existentes. 6.Mayor activismo internacional en órganos de gobernanza global. 7.Creación de sistemas políticos nacionales más diversos que el marco estrecho de democracias liberales representativas.

Esta combinación de pilares tradicionales de la política cubana en la región con el nuevo contexto, permitió a Cuba alcanzar notables éxitos que catapultaron sus relaciones con los países latinoamericanos y caribeños que ya habían alcanzado sustanciales niveles de normalidad en la década de 1990. Sin ánimo de agotar todo el tema, vale la pena apuntar algunos hechos. Venezuela. El triunfo de Hugo Chávez en las elecciones de 1998, el desarrollo de la Revolución Bolivariana y la coincidencia política entre los liderazgos de ambos países, permitieron a Cuba ganar un aliado estratégico con recursos económicos suficientes y una posibilidad de complementación que ambos gobiernos han sabido explotar al máximo. Sobre la base de un comercio compensado por los servicios sociales que La Habana ofrece a Caracas, Venezuela se ha convertido en el tercer destino de las exportaciones cubanas, después de Canadá y China, y en el mayor suministrador de productos a la Isla (principalmente petróleo) superando con creces a China, España, Estados Unidos y Canadá.69 El Convenio Bilateral de Cooperación entre Cuba y Venezuela abarca numerosos sectores de ambos países y se habla de una unión económica que está en el centro del nuevo proyecto de integración regional, la Alternativa Bolivariana para las América (ALBA). Finalmente ambos países mantienen un intenso intercambio de concertación y alianza política que resulta beneficiosa para ambos y 69. Economist Intelligence Unit, Country Report: Cuba, Londres, Septiembre del 2009.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 33

constituye uno de los ejes centrales de la actual configuración geopolítica de fuerzas en la región dirigida a socavar el predominio de Estados Unidos. Vale la pena, sin embargo, comentar varios aspectos. Primero, la relación Cuba-Venezuela no es nueva, tiene una trayectoria que surge en el siglo XIX y se desarrolló a lo largo del siglo XX. Segundo, el proyecto es mutuamente beneficioso en varios terrenos pues Cuba está asesorando a Venezuela en toda una serie de temas en los cuales tiene evidentes avances, mientras que Caracas ha ofrecido a la Habana varias producciones conjuntas y apoyo en el fomento de la capacidad refinadora de petróleo y en la apertura al exterior de las telecomunicaciones cubanas. Tanto Cuba como Venezuela están aprovechando la posición geoestratégica privilegiada de Cuba como la Isla más grande del Mar Caribe y el Golfo de México. Ambos países cooperan en el desarrollo social de los vecinos latinoamericanos y caribeños, como Bolivia y San Vicente y las Granadinas por poner sólo dos ejemplos. Finalmente, vale la pena señalar que los alegatos de que Venezuela pueda adoptar un modelo social similar al cubano resultan sumamente exagerados cuando se comprueban las diferencias entre ambos países, la principal de las cuales es que mientras la Revolución Cubana se inició a través de una sublevación armada y estuvo marcada por la aguda lucha de clases de los primeros años, en la cual Estados Unidos adoptó una política de activa injerencia, la Bolivariana nació de las victorias electorales de Chávez y creó un sistema político que no estuvo marcado por el profundo cisma que hubo en Cuba y en un contexto en que Washington no ha actuado de la misma manera que lo hizo con respecto a Fidel Castro. Brasil. El gigante sudamericano se ha convertido en uno de los aliados claves de Cuba, particularmente después de la elección de Luiz Inácio Lula da Silva, quien asumió como Presidente de Brasil el 1º de enero del 2003. Aunque las cifras de comercio e inversiones no son impresionantes, hay dos elementos primordiales. Como siempre la colaboración cubana en materia de salud pública y otros temas de desarrollo social. El segundo es el número de empresas conjuntas

34

Chapter 1

creadas en sectores esenciales para el desarrollo económico de Cuba, como son la agroindustria y la infraestructura portuaria. También se conoce que las empresas petroleras de ambos países, CUPET y PETROBRAS, mantienen estrechos lazos en lo que se refiere al fomento de la producción de petróleo y gas. La ampliación del puerto del Mariel, cerca de los bloques de prospección de hidrocarburos que Cuba ha puesto a disposición de empresas internacionales en la Zona Exclusiva del Golfo de México, puede resultar un elemento estratégico capital para la Isla. A esto habría que añadir la coincidencia política de ambos gobiernos en la mayor parte de los temas que atañen a la cooperación e integración regional, particularmente en la segunda mitad de la década. México. Las relaciones con este tradicional amigo de Cuba se distanciaron durante el gobierno de Vicente Fox, pero han venido recuperándose en el sexenio de Felipe Calderón. Raúl Castro estuvo en la Cumbre regional de Cancún y contribuyó al éxito de este cónclave que representó un retorno de México al ámbito latinoamericano y caribeño que había sido preterido en el mandato de su predecesor. Centroamérica. Cuba logró concluir el proceso de normalización de relaciones con esta subregión cuando El Salvador restableció las relaciones diplomáticas al ser electo el Presidente Mauricio Funes y Costa Rica aceptó elevar el nivel de las relaciones al rango de Embajadas—existían sólo a nivel de Cónsules Generales. Por otra parte, continuó prestando colaboración en materia de salud a Guatemala y Honduras y apoyó al Presidente Manuel Zelaya. La reelección de Daniel Ortega en Nicaragua y la adhesión de este país al ALBA sirvió para que la Isla incrementara sustancialmente su cooperación. Con Panamá fueron particularmente positivas las relaciones con el Presidente Martín Torrijos pero se han mantenido con su sucesor, el conservador Ricardo Martinelli. Caribe. Lo más destacado en esta subregión fue el desarrollo de los programas de colaboración sanitaria y de otro tipo con todos los vecinos caribeños pero particularmente con Haití. Durante el terrible

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 35

terremoto, la cooperación de Cuba, que ya tenía desplegada una brigada médica de más de 600 especialistas de distintos niveles, resultó decisiva en salvar vidas y parar la epidemia de cólera. Esta acción se unió a la bien conocida Operación Milagro, por medios de la cual decenas de miles de caribeños fueron operados de la vista por especialistas cubanos con el valioso aporte en recursos de Venezuela. Sudamérica. Bolivia y Ecuador se constituyeron en dos de los aliados claves de Cuba mediante su participación en el ALBA. Ambas naciones son recipiendarias de ayuda médica y social cubana. Las relaciones con Argentina se desarrollaron ampliamente durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández con comercio, acuerdos de cooperación económica y colaboración política. Fue particularmente importante la visita a Cuba de la Presidenta argentina. Michele Bachelet aceptó una invitación de Raúl Castro y presidió la delegación oficial chilena a la Feria Internacional del Libro de la Habana, en la cual su país figuró como invitado especial. Mejoraron las relaciones con Uruguay bajo los dos gobiernos del Frente Amplio y se desarrollaron normalmente con Paraguay. Incluso Colombia reconoció el positivo papel de Cuba en los procesos negociadores para su conflicto interno. Con el Perú de Alan García las relaciones han sido correctas. Cuba apoyó a los países de UNASUR en sus diferentes demandas sobre la presencia militar norteamericana en la región. Cooperación e integración regional. Cuba continuó trabajando con los distintos organismos regionales de América Latina y el Caribe con la excepción de la OEA. Vale destacar su ingreso en el Grupo de Río; su participación activa en las Cumbres Iberoamericanas y Unión Europea-América Latina y el Caribe; su decisivo aporte a la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños; y su participación activa en la Alternativa Bolivariana para las Américas. Como éxito notable debe remarcarse la decisión de la Asamblea General de la OEA de San Pedro Sula en junio del 2009 cuando dejó sin efecto el acuerdo de 1962 por el cual se suspendía la participación del gobierno

36

Chapter 1

cubano. Aunque la decisión constituyó un relevante éxito diplomático, Cuba reiteró que no regresaría a la organización: “Cuba acoge con satisfacción esta expresión de soberanía y civismo, a la vez que agradece a los Gobiernos que, con espíritu de solidaridad, independencia y justicia, han defendido el derecho de Cuba a regresar a la Organización. También comprende el deseo de librar a la OEA de un estigma que había perdurado como símbolo del servilismo de la institución. Cuba, sin embargo, ratifica una vez más que no regresará a la OEA.”70

China: un aliado estratégico global71 En la primera década del siglo XXI, Cuba y China han alcanzado un excelente nivel de relaciones que han convertido a Beijing en el principal aliado estratégico global de La Habana y a La Habana en uno de los socios clave de Beijing. Probablemente fueron pocos los especialistas que consideraron ello como una real posibilidad. Las relaciones cubanochinas comenzaron siendo muy íntimas en la primera mitad de la década de 1960 después de que Cuba fuera el primer país latinoamericano y caribeño en reconocer al gobierno de la República Popular como el representante legítimo del pueblo chino. Pero esas relaciones se deterioraron rápidamente debido al conflicto Sino-Soviético.72

70. Véase Declaración del Gobierno Revolucionario, del 8 de junio de 2009, en http://america.cubaminrex.cu/Declaraciones/Articulos/DeclaracionesGobierno/ 2009/2009-06-08.html. 71. Este acápite está basado en dos textos en proceso de publicación: Carlos Alzugaray “The Development of Cuban-Chinese Relations after the end of the Cold War” en Catherine Krull (editor), Cuba in a Global Context: International Relations, Internationalism, and Transnationalism que debe ser publicado en el 2011 por University of Florida Press; y Mao Xianglin, Liu Weiguang, Carlos Alzugaray y Adrian H. Hearn, “China and Cuba: Past, Present, and Future”, en Adrian H. Hearn and José Luis León Manríquez (editores,) China Engages Latin America: Tracing the Trajectory, que será publicado por Lynne Rienner Publishers. 72. Cheng Yinghong, “Sino-Cuban Relations during the Early Years of the Castro Regime, 1959–1966”, Journal of Cold War Studies, Cambridge Summer 2007, pp. 78-114.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 37

Mientras que las relaciones económicas continuaron siendo normales desde inicios de la década de 1970,73 los vínculos políticos se hicieron muy difíciles a causa de las críticas chinas a la intervención cubana en defensa de Angola contra la agresión sudafricana en 1975197674 y a la crítica de Fidel Castro al liderazgo chino por el conflicto con Vietnam en 1979.75 Sin embargo, después del fin de la guerra fría, ambos países iniciaron un ininterrumpido proceso de acercamiento mediante el intercambio de visitas de alto rango en ambas direcciones.76 Las dos visitas clave que impulsaron este proceso fueron las del Presidente Yiang Zemin a Cuba en 1993 y de Fidel Castro a China en 1995. En aquellos años, era evidente para Cuba la necesidad de encontrar nuevos aliados con peso en la economía y la política mundiales. Para China, Cuba continuaba siendo muy importante políticamente, ya que se trataba de un país del Tercer Mundo con el cual se sostenían muchas posiciones comunes. Esto quedó demostrado en los años subsiguientes a los acontecimientos de la Plaza de Tiananmen, cuando Fidel Castro fue uno de los principales líderes mundiales que expresó comprensión hacia la posición del gobierno chino. En aquellos años, era evidente que China ofrecía a Cuba no solo una alianza política sino que también había posibilidades importantes debido al manifiesto éxito de las reformas chinas. Si para China resultó muy importante que los dirigentes cubanos le dieran la bienvenida por primera vez a un Canciller chino en junio de 1989, cuando muchos países latinoamericanos y caribeños estaban cancelando su visita a causa de los acontecimientos de Tiananmen, para Cuba resultaba de importancia primordial que el Presidente Jiang Zemin decidiera hacer su primera visita oficial a Cuba en 1993, el peor momento después del derrumbe 73. H. Michael Erisman, Cuba’s Foreign Relations in a Post-Soviet World, Gainesville, 2000, página 139. 74. Gleijeses, óp. cit., página 345. 75. Yinghong Sheng, “Sino-Cuban relations and the future of Cuba after Fidel Castro”, History Compass, 2007, page 729. 76. Véase Sino-Cuban relations, recuento oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de China con motivo de la visita a Cuba del Presidente Hu Jintao en el 2004, en el portal digital de ese organismo: www.fmprc.gov.cn.

38

Chapter 1

de sus vínculos tradicionales con la Unión Soviética, hasta ese momento su principal aliado económico, político y militar. Para finales de la década, las relaciones económicas habían alcanzado un auge sostenido amparadas en el funcionamiento de una comisión mixta intergubernamental de cooperación, mientras que los intercambios políticos incluían consultas mutuas anuales entre los Cancilleres de ambos países, intercambios al más alto nivel entre delegaciones de la máxima dirección de los Partidos Comunistas en el poder, y encuentros en las capitales de ambos países entre altos mandos de las fuerzas armadas y organismos de seguridad. En el 2008, según The Economist Intelligence Unit, China fue el segundo destino de las exportaciones cubanas y el segundo origen de las importaciones. Beijing ofrece a la Habana créditos de todo tipo y mantiene una colaboración por medio de la cual se producen en su territorio productos farmacéuticos de la Isla. A fines del 2002, la Universidad de la Habana estableció un Centro para la Enseñanza de la Lengua China. En septiembre del 2004, se enviaron tres profesores desde China para la universidad para supervisar los cursos. Por otra parte, miles de cubanos están estudiando chino en Beijing y otras ciudades. En el 2008 el Presidente Hu Jintao inauguró el Instituto Confucio en el centro del Barrio Chino de la Habana. En reciprocidad Cuba ha abierto sus universidades para el estudio de español por parte de jóvenes chinos. Este año el número de estos aumentó a 5000. Una iniciativa interesante, indicativa del nivel de las relaciones y de sus efectos de derrame en beneficio de terceros fue la inauguración del Gran Hotel Meliá Shanghai en abril del 2009. Este es co-propiedad de las empresas estatales socialistas Cubanacán de la Habana y Xintian de Shanghai. La administración del hotel se le ofreció al consorcio español Sol Meliá que, por este medio logró su primera penetración en el mercado chino. El hotel está excelentemente posicionado en el barrio financiero de Pudong de la metrópoli china y fue inaugurado

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 39

precisamente en vísperas de la apertura de la Exposición Universal de Shanghai. La importancia de las relaciones cubano-chinas se puso de manifiesto cuando el Presidente Hu Jintao visitó la Isla en noviembre del 2008, a su regreso de la Cumbre de Washington del G-20 sobre la crisis financiera. Durante la visita se firmaron más de 10 convenios bilaterales entre ambos países como parte de los acuerdos alcanzados en la XXI Sesión de la Comisión Mixta Intergubernamental para la Cooperación Económica y Técnica que tuvo lugar en la Habana poco antes del arribo de Hu. Entre los más beneficiosos para Cuba, que acababa de ser azotada por tres huracanes, estuvieron la posposición hasta el 2008 del pago de la deuda por el déficit en el intercambio comercial y una línea de crédito por otros 5 años. China también acordó dar a Cuba un crédito de 70 millones para la reparación y restauración de instalaciones sanitarias en la Isla. Hu se entrevistó tanto con el Presidente Raúl Castro como con su antecesor, el compañero Fidel. Los dos países comparten ideologías y valores similares y ambos liderazgos proclaman que construyen el socialismo con características propia. Cada uno continúa defendiendo la idea de la multipolaridad en las relaciones internacionales y se oponen a las políticas hegemónicas y de injerencia en los asuntos internos de otros países. Ambas partes han dejado atrás sus diferencias. Finalmente, quiérase o no, el desarrollo de las relaciones cubano-chinas plantea el problema de qué relevancia tiene para el futuro del proceso de actualización del modelo de desarrollo económico cubano adoptado en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, lo que se ha hecho hasta ahora en el gigante socialista asiático, teniendo en cuenta las críticas que se le hacen desde la izquierda, pero también los evidentes resultados en materia de desarrollo económico y mejora generalizada del nivel de vida de ese pueblo.77 El 17 de noviembre de 2008, el periódico Granma publicó un 77. Este párrafo y los dos que le siguen han sido adaptados de Carlos Alzugaray, “Cuba cincuenta años después: continuidad y cambio político”, en Temas, Nº 60, OctubreDiciembre del 2009, página 43.

40

Chapter 1

artículo bajo el título “China sigue demostrando la validez del socialismo” en el que se recalcaron los éxitos económicos de ese país y se citaron palabras de Fidel Castro: “China se ha convertido objetivamente en la más prometedora esperanza y el mejor ejemplo para todos los países del Tercer mundo.”78 Sin duda, en materia de territorio, población, envergadura económico-social, tradiciones históricas e identidad cultural, las diferencias entre Cuba y China son tan grandes como para imposibilitar la copia mimética del modelo de desarrollo del gigante asiático. No obstante, para lograr las metas propuestas, varios aspectos del proceso de reformas implantado en China tienen vigencia para Cuba. En primer lugar, la priorización del desarrollo de las fuerzas productivas para alcanzar los propósitos socialistas. En segundo lugar, la adopción del principio de que el socialismo se construye sobre la base de las características específicas de cada país. En tercer lugar el énfasis en los resultados como criterio para definir la política económica a partir de la famosa frase confuciana de Deng Xiaoping: “Da igual que el gato sea blanco o sea negro, lo que importa es que cace ratones”. En cuarto lugar, el reconocimiento y utilización de las relaciones monetario-mercantiles mediante la fórmula de “economía de mercado socialista”. Y finalmente, la permanente revisión de las vías y formas adoptadas, a fin de hacer los ajustes imprescindibles, como derivación de los cambios en los contextos sociales y de las consecuencias no buscadas que inevitablemente todo curso de acción conlleva.79 Aplicando estos principios prácticos, el liderazgo chino ha logrado sacar de la pobreza a unos 300-500 millones de personas y crear una clase media estimada en unos 180-200 millones, en un plazo relativamente breve, lo que le da al país una estabilidad social significativa. Es cierto que estos logros no han estado exentos de elementos negativos, pero debe reconocerse, en primer lugar, que no hay sociedad perfecta 78. Oscar Sánchez Serra, “China sigue demostrando la validez del socialismo”, Granma, La Habana, 17 de noviembre de 2008. 79. Véase Julio A. Díaz Vázquez y Eduardo Regalado Florido, China: el despertar del Dragón, La Habana, 2007.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 41

y, en segundo, que los dirigentes del Partido Comunista Chino son los primeros en reconocer estas dificultades. Debido a que siguen el principio de que todo debe ser revisado una y otra vez, como propone Raúl Castro, el liderazgo del país asiático está en condiciones de introducir, en todo momento, las políticas rectificadoras que se requieran.

Los aliados de Estados Unidos: el caso de Canadá Los fundamentos estratégicos de la política cubana respecto a los aliados de Estados Unidos, especialmente los europeos, fueron trazados en 1980 a través de un seminal artículo del entonces Vicepresidente a cargo de las Relaciones Exteriores, Carlos Rafael Rodríguez. En él se afirmaba que “dentro de la más estricta fidelidad de principios, sin hacer concesiones incompatibles con aquellos, la Revolución Cubana supo diferenciar siempre las posiciones respecto a ella de las diversas grandes potencias capitalistas y de los varios países capitalistas de desarrollo medio.” Esclareciendo aún más estas ideas, el autor subrayó las diferencias que podían existir entre las proyecciones políticas de distintos países capitalistas, sobre todo si en ellos se integraban fuerzas políticas como la social democracia, cuya base social (la clase obrera y los sectores medios), los obligaba a tener en cuenta sus intereses clasistas, lo que sucedía entonces en Francia y la República Federal de Alemania.80 Lo que se ha demostrado históricamente es que los principales aliados de Estados Unidos han tendido a cooperar con la política de Washington hacia Cuba en sus aspectos políticos siempre y cuando no se entrara en contradicción con sus intereses económicos en la Isla. El caso paradigmático es el de Canadá, de cuya íntima relación con su vecino al Sur no puede caber duda alguna. No obstante existir entre ambos una interdependencia compleja, según la definición de Robert Keohane y Joseph Nye, o quizás por eso mismo, Ottawa se ha negado 80. Carlos Rafael Rodríguez, “Fundamentos estratégicos de la política exterior de la Revolución Cubana”, originalmente publicado en la revista teórica del Partido Comunista de Cuba, Cuba Socialista, en 1980 pero recogido posteriormente en Letra con Filo, La Habana: 1983, páginas 380 y 386.

42

Chapter 1

a sumarse al bloqueo y por el contrario ha continuado desarrollando susvínculos económicos con la Isla hasta convertirse en el primer socio en materia turística, el segundo en inversiones y el cuarto en comercio.81 Canadá mantiene un intenso intercambio académico con Cuba, inclusive a través de las Cátedras de Estudios Canadienses en varias universidades cubanas. Lo interesante de la relación canadiense con Cuba es que la consolidación y desarrollo de los vínculos económicos y comerciales ha sobrevivido cambios de gobiernos y crisis políticas. Cuando la llamada “Primavera Negra” del 2003 o la muerte de Zapata en el 2010, los canadienses mantuvieron posiciones similares a las de Europa pero sin la estridencia del Parlamento Europeo ni el exceso de las sanciones adoptadas por la Unión Europea. Ello los colocó en condiciones de ser mejor escuchados. Tampoco se perciben variaciones mayores cuando ha cambiado el gobierno en Ottawa. La política canadiense hacia Cuba no cambió sustancialmente después del ascenso del conservador Stephen Harper en el 2006. La política cubana ha sido la de tratar las posibles posiciones canadienses como irritantes en la relación con un amigo, siempre haciendo respetar el principio de la igualdad soberana y del respeto mutuo.82

Las relaciones con otros estados En la política exterior del Estado cubano más allá de Estados Unidos, América Latina y el Caribe, China y los países aliados de Washington, hay un conjunto de estados a los que la diplomacia cubana le presta especial atención. Una breve descripción de algunos de los más significativos:

81. Robert O. Keohane y Joseph S. Nye Jr., Poder e interdependencia: la política mundial en transición, Buenos Aires, 1988. 82. Se pueden consultar dos excelentes obras de autores canadienses: John M. Kirk y Peter McKenna, Canadá-Cuba: Sesenta Años de Relaciones Bilaterales, La Habana, 2007; y Robert Wright y Lana Wylie (editores) Our Place in the Sun: Canada and Cuba in the Castro Era, Toronto, 2009.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 43

Vietnam. Los vínculos con Vietnam tienen un triple basamento: histórico, político ideológico y económico. Desde el punto de vista histórico la vinculación con Hanoi data de los primeros años de la Revolución cuando Cuba y Vietnam fueron sucesivamente el objetivo de mayor hostilidad de la política exterior norteamericana entre 1960 y 1975. Cuba se solidarizó con la defensa de Vietnam frente a Estados Unidos. En lo político ideológico, ambos países conservan el sistema socialista y las reformas vietnamitas han sido estudiadas por la parte cubana. Vietnam se convirtió en el principal suministrador de determinados productos alimenticios clave como el arroz. Está involucrado en la prospección petrolera en la Zona Exclusiva de Cuba en el Golfo de México. Por esas razones se le considera el tercero de los aliados estratégicos de Cuba después de Venezuela y China. Rusia. El estado antecesor de Rusia, la Unión Soviética, fue el principal aliado económico, político y militar de Cuba. Buena parte del parque automotriz e industrial es de origen soviético. Miles de estudiantes cubanos son graduados de instituciones de educación soviética y hablan ruso. Las relaciones entre las fuerzas armadas de ambos países fueron sumamente intensas. La mayor parte del equipamiento militar cubano es de origen soviético o ruso. Después del advenimiento de Vladimir Putin las relaciones comenzaron a mejorar en la medida en que Rusia comenzó a distanciarse de Estados Unidos y Occidente. Ese mejoramiento se ha mantenido con el Presidente Dimitri Medvedev. Rusia está involucrada en la prospección petrolera cubana. Rusia es miembro permanente del Consejo de Seguridad y ha apoyado a Cuba. Es de los pocos países visitados por Raúl Castro después que asumió como Presidente. Otros estados sucesores de la URSS como Bielorrusia y Ucrania comparten estas características. Está en el interés de Cuba fomentar las mejores relaciones posibles con estos países y hay condiciones para hacerlo por los antecedentes históricos y los vínculos económicos aún vigentes. Argelia. El país de África y el Medio Oriente que ha tenido vínculos más antiguos y fuertes con Cuba. Las primeras acciones internacionalistas cubanas tuvieron lugar en Argelia en 1962. Posee petróleo

44

Chapter 1

que es el producto más necesario para la economía cubana. Estuvo entre los pocos países que ha visitado el Presidente Raúl Castro. Angola. Fuerte vinculación histórica. Lazos económicos actuales importantes. Posee petróleo. Uno de los pocos países visitados por Raúl Castro después que asumió la presidencia. Irán. Comparte con Cuba posiciones anti-hegemónicas si bien no hay coincidencias en determinadas actitudes de Irán. Hay una fuerte relación económica en algunos terrenos pero hay diferencias culturales ostensibles. Posee petróleo.

Política multilateral El liderazgo cubano le ha dado una importancia prioritaria a la política multilateral y a su participación en las instituciones internacionales. Lo ha interpretado como una manera de reducir los riesgos en el conflicto con Estados Unidos y como una manera de evitar el aislamiento diplomático al que Washington intentó someter a Cuba. Desde los primeros años esto ha sido así. Fidel Castro viajó en persona a la ONU por primera vez en 1960. Tres ejemplos de la década transcurrida demuestran lo que antecede. Bloqueo. En 1992, aprovechando el ambiente negativo creado en la comunidad internacional por los aspectos extraterritoriales de la Ley Helms-Burton, la delegación cubana ante la Asamblea General de las Naciones Unidas planteó por primera vez una resolución titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de Cuba por los Estados Unidos.” Esa votación fue ganada. Desde entonces, Cuba viene reiterando el tema año tras año obteniendo siempre votaciones casi unánimes. Aunque está consciente que Estados Unidos puede negarse a cumplir, como lo ha hecho, el gobierno cubano ha insistido demostrando así su apego a la institucionalidad internacional. De hecho ha logrado aislar a Estados Unidos en este tema, pues sólo Israel y uno o dos países más lo han apoyado.

Cuba: Definiendo estrategias de politica exterior en un mundo cambiante (2001-2011) 45

NOAL. El gobierno cubano ha sabido aprovechar muy bien el hecho de que es el único país latinoamericano y caribeño fundador del movimiento. Entre 1974 y 1989 Cuba ejerció una influencia importante en el Movimiento. Se convirtió en el interlocutor válido entre el MNOAL y los países socialistas. Logró ser reelegida en el 2006. El prestigio de Cuba en el MNOAL está en su diplomacia firme pero ponderada que sabe construir coaliciones y evita situarse en posiciones aisladas. Por regla general, su ejecutoria como presidente del Movimiento es aceptada y avalada por el resto de los países miembros, incluso los estados conservadores. Consejo de Derechos Humanos. A fines de los 90 y principios de siglo, la antigua Comisión de Derechos Humanas fue testigo de los agudos enfrentamientos entre Cuba y Estados Unidos. En esos enfrentamientos Washington utilizó todos los recursos a su alcance para condenar a Cuba, lo que vino a lograr solo después de que la caída de la URSS cuando la mayor parte de los países socialistas europeos se pasó de bando y comenzaron a votar contra la Isla. La Habana, junto a otros países, siempre se quejó que la Comisión era manipulada, que examinaba los países de manera discriminatoria y con dobles raseros. En el 2005 y 2006 Cuba formó parte de una coalición de países que lograron eliminar la Comisión y crear el Consejo de Derechos Humanos que tiene procedimiento no discriminatorios como la Revisión Universal Periódica (RUP) a la que tiene que someterse todos los países regularmente. Cuba fue electo miembro del Consejo en su primera sesión mientras que Estados Unidos se negó a participar. Ello permitió a Cuba evitar ser llevada a la sanción en el 2006.

Conclusiones No cabe duda que la politica exterior cubana ha sido exitosa. Ello se debe en gran medida a que ha instrumentado una proyeccion internacional basada en los siguientes pilares: •Mantenimiento de la independencia, la soberania y la autodeterminacion.

46

Chapter 1

•Busqueda de la sostenibilidad de un sistema economico socialista. •Activa proyección internacional de su identidad nacional, tanto cultural como ideo-política.

•Promoción de la justicia social global.

Otros factores de triunfo han sido el adecuado balance entre intereses y principios y entre objetivos y recursos. A ello habría que sumar que los diplomáticos cubanos de manera quizás intuitiva han utilizado indistintamente recursos de las 3 escuelas teóricas principales: neorrealismo; institucionalismo; y constructivismo. Al final de este período, la política exterior cubana ha logrado crear dinámicas favorables a su futuro quehacer. Estas dinámicas tienen que ver con la liberación de presos políticos y con el proceso de reformas económicas. Ello ha puesto a la administración estadounidense a la defensiva y obligado a la Unión Europea a reconsiderar la posición común. Las relaciones con América Latina y el Caribe viven sin dudas su mejor momento y Cuba se ha comportado en la región como un actor defensor de la institucionalidad pero que también usó métodos constructivistas para promover determinadas ideas antihegemónicas y emancipadoras. Se ha podido observar un cambio de matiz en la política exterior cubana después del ascenso de Raúl Castro a la Presidencia. Por un lado, el nuevo Presidente va a muchas menos cumbres y eventos cimeros, lo cual sin duda le resta protagonismo a la diplomacia cubana. Por otra parte, se puede percibir que hay una firme voluntad de ir priorizando la búsqueda y consolidación de aliados económicos. No quiere decir esto que se reste importancia al enfrentamiento político ideológico con el imperialismo. Lo que sí quiere decir es que en la medida que el proceso de reformas en Cuba vaya avanzando, habrá que hacer ajustes a la política exterior para que apoye mejor el proceso interno.

2

Opening the Door to Cuba by Reinventing Guantánamo: Creating a Cuba-US Biofuel Production Capability in Guantánamo

J.R Paron1 and Maria Aristigueta2 A thousand tongues would not suffice to describe the things of novelty and beauty I saw, for it was all like a scent of enchantment. —Christopher Columbus, writing from Baracoa, on his first voyage to Cuba, in 1492 (Strode, 1934: vii).

Guantánamo Past and Future On his second voyage to the Americas, Christopher Columbus spent the night of 30 April 1494, in Guantanamo. “According to Washington Irving, Columbus landed at what is now Fisherman’s Point. He and his Spanish adventurers were looking for gold, and not finding likely prospects, they left the next day. Columbus named the bay ‘Puerto Grande’ (Murphy, 1953).” 1. Dr. Paron is a retired US Navy Captain (O-6) fighter pilot, currently working as a senior research scientist for Dynamics Research Corporation. 2. Professor and Director of the School of Public Policy and Administration, University of Delaware. 47

48

Chapter 2

Although, Naval Station (NS) Guantanamo Bay “is the oldest existing U.S. military [facility] outside U.S. territory (Sierra, 2010),” today it is unflatteringly known throughout the world as simply a prison—a prison for non-governmental terrorist unprivileged combatants. This use is possible because of the unique political-legal position that Guantanamo enjoys. It is this same unique political-legal position that has been the focus of significant negative international concern. It is also this unique political-legal position that will make possible an equally unique political-economic arrangement that will leverage existing positive conditions and win the support of most political, economic, and environmental stakeholders. Although the Obama administration came to power with a commitment to close the prison at Guantanamo; closing the prison has proven to be problematic. It remains open. This is particularly frustrating for struggling U.S. taxpayers who see enormous amounts of money being spent on Guantanamo infrastructure despite the President’s promise. According to the Washington Post, since 11 September 2001, over $500 million dollars has gone into Guantanamo to improve the quality of life for U.S. personnel (Higham, 2010). However, this enhanced infrastructure would be a key asset in the authors’ plan to open the door to addressing Cuba-U.S. policy issues. This massive infrastructure investment could be leveraged to minimize the cost in implementing an enhanced relationship through the creation of a biofuel production facility at Guantanamo. Whether or not the prison closes will remain problematic. Fortunately, our proposal for a Guantanamo Cuba-U.S. Biofuel Project will allow President Obama to fulfill another campaign commitment, an often repeated commitment to move the nation towards clean fuels (Obama, 2010). Currently in Cuba, the production of alcohol from biomass is being pursued through the modernization of existing distilleries and the creation of new distilleries that process the waste products from sugar refining, a long-established agri-business in Cuba. This alcohol production will be very limited because Fidel Castro objects to the use of food crops to produce biofuel and he has identified sugar as a food

Opening the Door to Cuba by Reinventing Guantánamo: Creating a Cuba-US Biofuel Pro-

crop. Therefore, the growth of Cuban ethanol production will be limited to the amount of available waste products from sugar refining. This is further limiting, because sugar as a food crop is decreasing in value and, therefore, less Cuban sugar is being produced (Grogg, 2007). If there is a reduction of sugar production it will limit the availability of sugar’s attendant production waste and, thus, limit the production of ethanol for fuel unless Fidel Castro’s policy of identifying sugar as a food is changed. That said, the sugar market for early 2010 was encouraging, “world sugar prices soared to a 29-year high of nearly 30 cents a pound in early 2010 before falling back to half that level by early summer. Still, they remain 50 percent higher than average over the past 20 years…volatility of price movements in the past year was mostly the result of supply shortfalls tied to changing economic incentives, weather disruptions, and policy factors in other countries (McConnell, 2010).” Further complicating the possibility for change is the continuing, ineffective Cuban embargo. For the nearly fifty years of its existence, the American unilateral Cuban embargo has failed to deliver on its objective of encouraging meaningful democratic political change in Cuba. As the political situation in Cuba evolves, it is time for a new U.S. approach and President Obama has promised just such a new approach. The authors expect that our proposed Cuba-U.S. Biofuel Project will benefit from President Obama’s campaign pledge for a new approach to Cuba. The recent new steps President Obama has taken—when combined with increasing Congressional support for a new opening to Cuba and the apparently increasing economic hardship in Cuba—make our proposal to open the door to new Cuba-U.S. relations through the reinvention of Guantanamo a realistic possibility (Murray, 2009). So, this begs the question, how did we get to where we are with Guantanamo? Let’s examine a bit of history.

50

Chapter 2

Threat of War U.S. relations with Cuba have long been fraught. In his annual address to Congress, the charismatic U.S. president, recently elected in the sixties, devoted two-thousand six-hundred and sixty-one words to describe the challenges in U.S.-Cuban relations and the real possibility of war. The American president defined clearly that the primary threats to peaceful U.S.-Cuban relations were caused by a distant major power in pursuit of world domination; a major power that was holding a powerful negative grip over Cuba. In his address to Congress, President U.S. Grant (1869-1877), outlined the pressures that could lead to war: The past year has furnished no evidence of an approaching termination of the ruinous conflict which has been raging for seven years in neighboring Island of Cuba. The same disregard of the laws of civilized warfare and of the just demands of humanity, which has heretofore called forth expressions of condemnation from the nations of Christendom, has continued to blacken the sad scene. Desolation, ruin, and pillage are pervading the rich fields of one of the most fertile and productive regions of the earth, and the incendiary’s torch, firing plantations and valuable factories and buildings, is the agent marking the alternate advance or retreat of contending parties. The protracted continuance of this strife seriously affects the interests of all commercial nations, but those of the United States more than others, by reason of close proximity, its larger trade and intercourse with Cuba, and the frequent and intimate personal and social relations which have grown up between its citizens and those of the island. Moreover the property of our citizens in Cuba is large, and is rendered insecure and depreciated in value and in capacity of production by the continuance of the strife and the unnatural mode of its conduct. The same is true, differing only in degree, with respect to the interests and people of other nations; and the absence of any reasonable assurance of a near termination of the conflict must, of necessity, soon compel the states thus suffering to consider what the interests of their own

Opening the Door to Cuba by Reinventing Guantánamo: Creating a Cuba-US Biofuel Pro-

people and their duty toward themselves may demand. (Rowan3, 1896: 235).

The newspaper journalists and other writers of the period fostered the American opinion that Cuba was a land of revolutions throughout the period of Spanish rule. However, the reality was that it was not until 10 October 1868 that an uprising took place that could “be properly classified as a revolution (Strode, 1934: 103).” Once the Cuban rebellion against Spanish rule started in 1868, it continued unabated until 1878. Eventually it would be called the Ten Years’ War—it was a bloody war with massive losses on both sides. “The Cuban losses in the decade of warfare had reached 50000 dead; the Spanish 208000 (Strode, 1934: 109).” The Ten Years’ War was fought in the eastern provinces of the island closer to Guantanamo than to Havana and leaving Havana unthreatened throughout the duration of the conflict. En route down the ever more slippery, albeit slow, slide towards war, President Grant’s concern over Spanish rule of Cuba was reinforced continually in the press by many political sources. However, the leadership of this war-of-words was most often credited to Theodore Roosevelt. In an interview, Roosevelt was accused of using jingoism to foster animosity towards the Spanish. He responded, “There is much talk about ‘jingoism.’ If by ‘jingoism’ they mean a policy in pursuance of which Americans will with resolution and common sense insist upon our rights being respected by foreign powers, then we are ‘jingoes’ (Roosevelt, 1895).” Later, Roosevelt was quoted in Jacob Riis’ book delivering what appears to be a short, concise version of the Monroe Doctrine. “Every true Patriot, every man of statesmanlike habit, should look forward to the time when not a single European power shall hold a foot of American soil.” Not, he added, that it was necessary to question the title of foreign powers to present holdings; but “it certainly will become necessary if the timid and selfish peace-at-any-price men 3. A.S. Rowan published this book in 1896. In 1898, he was tasked by President McKinley to “Take a message to Garcia” and the rest is history.

52

Chapter 2

have their way, and if the United States fails to check, at the outset, European aggrandizement on this continent (Riis, 1904).” In President Grant’s address to Congress of December 1875 (mentioned above), he identified the negative impact on Americans because of the shortcomings in the Spanish control of Cuba. In his appeal he said, “I have hoped that Spain would be enabled to establish peace in her colony, to afford security to the property and the interests of our citizens, and allow legitimate scope to trade and commerce and the natural productions of the island….I have patiently and anxiously waited [sic] the progress of events (Rowan, 1896: 236).” The American dissatisfaction with the Spanish administration of Cuba—and its attendant negative impact on American commerce— had simmered slowly for a generation before President Grant spoke out. Yet, it was not until twenty years after Grant identified CubanAmerican relations as a key U.S. national interest that the American dissatisfaction with Spain began to boil. In 1895, the Cuban nationalist revolt against Spanish rule was answered by the 1896 assignment of Spanish General Valeriano Weyler to suppress the revolt. General Weyler was described in a self-serving article in the New York Times of 14 February 1896 as expressing “with great emphasis his disgust at the condition of affairs which he found upon his arrival in Cuba (Weyler, 1896).” Whatever the conditions he found in Cuba, by 1897, General Weyler had gained the sobriquet “The Butcher.” Weyler created reconcentration camps to isolate the civilians from the rebels. Unfortunately, the reconcentration camps became death camps. “Hundreds of thousands of people, many of them women and children, were herded into the camps and lived in close confines. These camps were largely disorganized and unkempt and disease and malnutrition spread rapidly. In total 321,934 people had perished under the Reconcentration Policy….In America, yellow journalism sensationalized Weyler’s ruthless tactics and named him the ‘Butcher’ (Austin, 1998).” In late January 1898, the American battleship USS MAINE was sent to Havana with orders to be ready to protect U.S. interests in the

Opening the Door to Cuba by Reinventing Guantánamo: Creating a Cuba-US Biofuel Pro-

deepening crisis. The 6682-ton battleship sailed under the command of Captain Charles D. Sigsbee, U.S. Navy and was manned by a crew of 350. An explosion on 15 February 1898 sent the American battleship to the bottom of Havana harbor; she was lost with the majority of her crew.4 The exact cause of the sinking of the USS MAINE may never be known; whatever the cause, the sinking provided the impetus for war. After years of a steady diet of American jingoism and yellow journalism coupled with the very real incompetence of the Kingdom of Spain’s administration of Cuba, even the average American was anxious for war—anxious to endorse Roosevelt’s succinct version of the Monroe Doctrine. The sinking of the USS MAINE focused Americans on the reality of war. On 28 March 1898, the report of U.S. Naval Court of Inquiry found the USS MAINE explosion was caused by a mine. The next day, the United States “issued an ultimatum to the Spanish Government to terminate its presence in Cuba. Spain did not accept the ultimatum in its reply of April 1, 1898.” Within three weeks, on 21 April 1898, “a state of war existed between Spain and the United States and all diplomatic relations were suspended (Library of Congress, 2010).” The Spanish-American War lasted six months, which in a 21st century mindset seems blessedly brief. A total of 3289 Americans died in the War and of that total, 2957 were killed by disease. Not included are the 260 Americans who were killed in the sinking of the USS MAINE, which occurred before a state of war existed. “Information on the Spanish losses in the war [is]…sketchy (McSherry, 1998).” The years of jingoism and yellow journalism fostered an American understanding that the Spanish were true villains. The six months of war with significant if not horrific losses, reinforced that thinking. Therefore, it seems singularly unique that when the war was success4. Numerous accounts list USS MAINE’s loss of life at 266 some as high as 274. Department of the Navy’s Naval Historical Center lists 260 names, which includes 2 Navy officers, 230 Navy enlisted, and 28 Marine enlisted.

54

Chapter 2

fully concluded, the Treaty of Paris to normalize relations shows the U.S. to have been extraordinarily generous. The Treaty of Paris between the United States of America and the Kingdom of Spain remains an example of magnanimity in the American negotiators approach of more than a hundred years ago and would serve well tomorrow’s negotiators of the Guantanamo Cuba-U.S. Biofuel Project. For example, in: •Article III of the Treaty of Paris, the victor, “[t]he United States will pay to Spain the sum of twenty million dollars ($200000005) [emphasis added (EA)] within three months after the exchange of the ratifications of the present treaty.…” •Article IV of the Treaty of Paris, the victor, “[t]he United States will, for the term of ten years from the date of the exchange of the ratifications of the present treaty, admit Spanish ships and merchandise to the ports…on the same terms as ships and merchandise of the United States [EA].” •Article V of the Treaty of Paris, the victor, “[t]he United States will, upon the signature of the present treaty, send back to Spain at its own cost the Spanish soldiers taken as prisoner of war….The arms of the soldiers in question shall be restored to them [EA].” •Article V of the Treaty of Paris, the victor, the United States will ensure that the “[s]tands of colors, uncaptured war vessels, small arms, guns of all calibers, with their carriages and accessories, powder, ammunition, livestock, and materials and supplies of all kinds, belonging to the land and naval forces of Spain…remain the property of Spain [EA]. Pieces of heavy ordnance, exclusive of field artillery, in the fortifications and coast defences [sic], shall remain in their emplacements for the term of six months, to be reckoned from the exchange of ratifications of the treaty; and the United States may, in the meantime, purchase such material from Spain [EA], if a satisfactory agreement between the two Governments on the subject shall be reached.” •Article VI of the Treaty of Paris, the victor, “the United States will release all persons made prisoners of war by the American forces, and will undertake to obtain the release of all Spanish prisoners in the hands of the insurgents….[EA] (Strauss, 2009: 206).”

On 10 December 1898, the Treaty of Paris was signed establishing Cuban independence while at the same time, under Article I, it placed obligations on the United States “for the protection of life and property (Straus, 2009: 205).” The U.S. justified going to war with Spain because the Spanish administration of Cuba was mismanaged and had 5. In 2010 U.S. dollars this is equal to $500 million (Sahr, 2007).

Opening the Door to Cuba by Reinventing Guantánamo: Creating a Cuba-US Biofuel Pro-

fostered a Cuban search for freedom through revolution, which thereby resulted in direct problems for American interests. From the American prospective, “[t]he challenge this created…was how to give Cuba clear enough independence to be recognized as a state with sovereignty over its territory while keeping enough residual influence in Cuba to prevent developments that could harm U.S. interests. It was in this context that the United States began eyeing Guantanamo Bay as a site where its influence could be exercised (Strauss, 2009: 47).” Early on the U.S. expressed its basic trading-nation need of “a peaceful, well-behaved neighbor, and a fair, honest customer (Rowan, 1896: 218).” U.S. authorities, familiar with Guantanamo Bay—the site of the first American deaths in the Spanish-American War—and in control of Guantanamo since taking “over from Spain as the occupier (Strauss, 2009: 47)” quickly focused on it as a site from which to operate naval forces. The Platt Amendment, followed by various legal updates have left the 45-square mile naval station6 in American control since 1898 with numerous legal challenges rejected over the years (Strauss, 2009).

Today’s Embargo The U.S. embargo toward Cuba has a long history; it began in the early 1960s as a response to the expropriations of U.S. investors during the early phase of the revolution. The Torricelli law of 1992 toughened the embargo in a different context, the notion that Cuba’s vulnerability after the collapse of the Soviet Union made it ripe for a rapid transition. As frustration grew with the longevity of the Castro regime, U.S.-based opponents went on to push for passage of the Helms-Burton law in 1996 and promised even tougher legislation in the future (Font, 1997). For the nearly fifty years of its existence, the American—all but unilateral—Cuban embargo has failed to deliver on its objective of 6. Guantanamo is about the size of Manhattan (Sierra, 2010).

56

Chapter 2

encouraging meaningful democratic political change in Cuba. The Cuban embargo long ago lost its international support; every year since 1992 the United Nations has voted in favor of a Cuban resolution to end the embargo. On 26 October 2010, the United Nations General Assembly voted 187 to 2 in favor of the Cuban resolution. With only the United States and Israel opposed, the U.S. stands isolated (Whitney, 2010). While international support for the embargo is nonexistent, support for the blockade within the United States also is at an all-time low. The traditional opposition voices from the left are joined by Jay Mallin, former Washington Times reporter and a former Radio Marti director. Mallin writes, “The Castro regime is already crumbling….[L]ogic indicates that the U.S. should be dealing openly with Cuba, moving into a position which might enable it to influence events, helping it get back on the road to democracy.” In 2009, the leader of the conservative Cuban American National foundation, Francisco J. Hernandez, described the embargo as “not something that is that important anymore (Kamen, 2010: A16).” In addition, our proposed Guantanamo biofuel manufacturing project will benefit from President Obama’s pledge for a new approach to Cuba. The recent new steps President Obama has taken are particularly promising when combined with the increasing Congressional support for a new opening to Cuba. An indication of that support includes: A bipartisan majority in Congress, including farm-state Republicans looking for new agricultural markets, has long advocated lifting the sanctions to some degree. Provisions to ease the restrictions on travel and agricultural sales were repeatedly attached to legislation passed during the Bush administration, only to be abandoned in closed-door reconciliation conferences as the threat of a presidential veto loomed (Murray, 2009).

If the executive and Congressional support listed above comes to fruition, our proposal to open the door to new Cuba-U.S. relations through the reinvention of Guantanamo is a realistic possibility.

Opening the Door to Cuba by Reinventing Guantánamo: Creating a Cuba-US Biofuel Pro-

At the same time, Cuba has been undergoing significant economic hardship since the fall of the Soviet Union in the 1980s. Most recently, Raul Castro warned that Cuba will fall “off a cliff ” if it does not fix its floundering economy. His government has issued a rescue plan to pull the country back from the edge, offering some of the most significant policy changes in a generation. In a 32-page booklet titled “Guidelines for Economic and Social Policy,” Raul Castro has laid out a 291-point plan for a reformed Cuba emphasizing that the planning will remain centralized rather than market driven to erase any possibilities of duplicating the Chinese model (Miroff, 2010). America’s current energy system has long been linked to risks; America’s dependence on petroleum is a vulnerability that presents many challenges. “The challenges are perhaps most daunting for the Department of Defense (DOD), with wartime fuel supply systems vulnerable to attack and a heavy dependence on a single type of fuel, petroleum, to meet 77 percent of its energy needs (Parthemore, 2010).” These risks are increasing each year and they include: Geopolitical: Secretary of the Navy (SECNAV), Ray Mabus identified the Navy’s geopolitical concerns and petroleum centric risks, including the following: •“[T]he Navy consumes almost a third of all the fossil-based energy used by the federal government…and not much of the fuel that we are using in the fleet today or using on our bases today comes from the United States. •We are sending money abroad to power our own defense.

•We cannot be beholden to a resource controlled by others. •We are dependent, too dependent, on potentially volatile places on earth for that energy (Mabus, 2010).”

Center for a New American Security (CNAS) Researchers Parthemore and Nagl identified other geopolitical concerns and petroleum centric risks, including the following: •“Rising global demand, for instance in China, is increasing the strategic importance of petroleum in ways that could be detrimental to U.S. interests.

58

Chapter 2

•Countries such as Iran and Venezuela could have the largest remaining reserves in a few decades if current production rates hold-and will gain leverage as a result (Parthemore, 2010).”

Operational: Chairman of the Joint Chiefs of Staff (CJCS), Admiral Mullen identified the operational concerns for the U.S. military and petroleum centric risks, including the following: “Some forward operating bases in Afghanistan,” Admiral Mullen said, “require 1.3 gallons of fuel to deliver a single gallon [of fuel for an operation] (Mullen, 2010).” The Army Environmental Policy Institute (AEPI), issued a report in 2009 that shows the full operational costs of transporting fuel into theaters: •T]he casualty factor for fuel resupply in Afghanistan is .042; that is .042 casualties for every fuel-related resupply convoy or one casualty for every 24 fuel resupply convoys in Afghanistan (AEPI, 2009)." •Fuel is by far the number one import to Afghanistan. In 2009, the AEPI estimated the annual requirement for fuel convoys to be 897. If their casualty factor is correct, the full fuel costs will include more than 40 soldiers killed each year in the transport of fuel (AEPI, 2009).

CNAS researchers identified other operational concerns and petroleum centric risks for the U.S. military, including the following: “Heavy dependence on large fuel supplies can increase operational vulnerabilities and make fuel supply infrastructure a more valuable target (Parthemore, 2010).” Economic: CJCS Admiral Mullen identified the economic concerns and petroleum centric risks for the U.S. military, including the following: When we ship fuel to some combat locations, “we consider that estimates of a fully-burdened cost of diesel fuel approach four hundred dollars a gallon (Mullen, 2010).” Rear Adm. P.H. Cullom, director of the Navy’s Energy and Environmental Readiness Division, identified the economic concerns and petroleum centric risks for the Navy, including the following: “[I]n

Opening the Door to Cuba by Reinventing Guantánamo: Creating a Cuba-US Biofuel Pro-

2008, as oil prices shot up, the Navy saw its annual fuel costs soar to $5.1 billion from $1.2 billion the previous year. That meant about $4 billion less of something else that you were not able to buy (UPI, 2010).” CNAS Researchers Parthemore and Nagl identified the economic concerns and petroleum centric risks for the DOD, including the following: The military is an intensive petroleum user, accounting for “132.5 million barrels in petroleum sales in fiscal year 2008, totaling nearly 18 billion dollars.” As it currently stands, “every dollar increase in the price of petroleum costs DOD up to 130 million additional dollars (Parthemore, 2010).” Environmental: Chief of Naval Operations Admiral Roughead identified the environmental concerns and petroleum centric risks for the U.S. Navy, including the following: “One that I think is on the forefront of everyone’s mind is the Gulf of Mexico oil spill that obviously brought intense scrutiny on the problems associated with the extraction of oil from the sea bed, which I believe will shift the terms of the debate on fossil fuels [EA]. I think that there is also an emerging consensus that trends in what has been termed ‘natural security’ [EA] will indeed have very direct implications on national security [EA], which we in the Navy, view as an increase in demand for naval forces in the future (Roughead, 2010).” CJCS Admiral Mullen identified the environmental concerns and petroleum centric risks for planet earth, including the following: “My friend and columnist Tom Friedman has spoken eloquently of the growing need—and awareness—to rethink our views on energy—and minimize our dependence on overseas energy sources that fuel regimes that do not always share our interests and values, while not further damaging a world that is already becoming overheated, over polluted, and overstretched (Mullen, 2010).”

CNAS researchers Parthemore and Nagl identified the environmental concerns and petroleum centric risks for the DOD, including

60

Chapter 2

the following: “High levels of petroleum consumption are contributing to the changing climate, which can bring destabilizing effects and trigger new security challenges [EA] (Parthemore, 2010).” In their recent energy focused presentation, Fueling the Future Force: Preparing the Department of Defense for a Post-Petroleum Era, CNAS researchers Parthemore and Nagl call on the DOD to establish goals including “that by 2040, DOD must be able to operate all of its assets on non-petroleum fuels….Ensuring that DOD can operate on nonpetroleum fuels 30 years from today is therefore a conservative hedge against the economic, political and environmental conditions and constraints….” The researchers also call for DOD leadership in the nation’s move away from petroleum-based fuel systems. “[M]oving beyond petroleum will allow DOD to lead in the development of innovative technologies that can benefit the nation more broadly, while signaling to the world that the United States has as innovative and adaptable force….Meeting DOD’s energy demands with new fuel sources in the next 30 years will require patient and persistent leadership by DOD officials. But the benefits will prove to be far-reaching. These changes will help DOD to hedge against unbearable costs, maintain its flexibility and guarantee its ability to protect and defend the United States against all enemies-regardless of the availability of petroleum-based fuels (Parthemore, 2010).” Fortunately, the DOD is committed to finding relief from the risks and challenges linked to our reliance on petroleum-based fuels. All of DOD’s military services are committed to finding new ways to approach the above identified problems related to fossil-based fuels. However, the Navy has stepped out in a particularly smart fashion. In particular, SECNAV Ray Mabus’ address following the successful flight of the F/A-18 Hornet7, while using a 50-50 mixture of bio-fuel and regular jet fuel, shows the personal commitment of the Navy’s leadership to a move away from fossil-based fuels. It is obvious that SECNAV Mabus is pursuing important steps to mitigate the geopolit7. The F/A-18 Hornet remains the premier fighter aircraft of the U.S. Navy, even though it is 15 years since author Paron flew the aircraft.

Opening the Door to Cuba by Reinventing Guantánamo: Creating a Cuba-US Biofuel Pro-

ical, operational, economic, and environmental concerns and risks involving reliance on petroleum-based fuels. Equally obvious is SECNAV Mabus’ personal excitement for the opportunities the future with bio-fuels offers. “Today’s flight…successfully completed another part of the test for the Green Hornet. Maximum velocity got up to about Mach 1.2 and according to [the pilots] it worked fine—the airplane didn’t know the difference….It was flying on a 50-50 mixture of camelina-based biofuel and aviation jet fuel. [Camelina] is a member of the mustard family. It can be grown in rotation with crops like wheat. It can be grown in every single state in the United States. This is the future of naval aviation and of naval fuel. This is the most visible demonstration we’ve had to date of our commitment to change the way we produce and use energy in the Navy and the Marine Corps. Last October, I set out five goals for the Navy and the Marine Corps in terms of our fuel and energy usage. One of them was to sail a Great Green Fleet, a Strike Group that uses no fossil fuels, by 2016 [EA]. This Green Hornet leads that effort. It’s an off-the-shelf airplane…. There was nothing special done to it besides instrumentation to measure [performance]….Biofuel has been engineered to meet Navy standards. It can be from camelina or it can be from almost any source. The case for action is clear in terms of changing the way we use fuels. The President said, a couple weeks ago at Andrews [Joint Base Andrews Naval Air Facility Washington] with the Green Hornet as his backdrop, ‘Moving toward clean energy is about our security. It’s about our economy. And it’s about the future of our planet.’ Right now in our ships, our aircraft, and our tactical vehicles…we’re using fossil-based fuels….We would never accept that our aircraft or our ships be built overseas, and yet we accept today that they be powered from resources from overseas [EA]. So we are changing…moving toward [a new] energy future. We are moving toward…sustainable alternative fuels to replace those fossil fuels…[and] we cannot afford not to be in the lead….The Navy has always been in the leadership when we’ve changed energy sources. In the 1850s we went from sail to coal. In the early part of the 20th century we went from coal to oil. And in the 1950s we became nuclear with our carriers and our submarines. And every single time the Navy has done that, there have been doubters. There have been people who have said, you are abandoning one proven and certain technology for an unproven, more expensive, less sure one.

62

Chapter 2

And every time, they have been wrong [EA]. And I am absolutely confident [today’s doubters are] going to be wrong….We stretched our imagination a little bit further today—in fact our imagination flew today. It flew because of biofuels developed through American innovation and American science….That’s American engineering. That’s American leadership. I congratulate you on a job well done, but remind you that this is one of the first steps on a long, long road that’s going to lead us to energy independence and energy security (Mabus, 2010).”

The move away from DOD’s dependence on petroleum-based fuel may not be smooth. However, the sooner the transition starts the sooner this long-term vulnerability will be eased.

Sugar as a Food Source En route on his second, much larger expedition in 1493 (which included 17 ships and nearly 1500 men), Columbus spent a month in the Canary Islands taking on stores. In addition to the typical stores, he also collected sugarcane cuttings for transplanting in the New World. On 3 November 1493, Columbus spotted and named the island of Dominica and subsequently had the sugarcane cuttings planted there. Early as that introduction of sugar was to the New World, it took some time before its impact on the diet and health of Europeans would develop. Although sugar had been introduced to Europe from the crusades, it was not until the 17th century that sugar entered Britain when a “few thousand tons were imported in the 1650s; 23,000 tons in 1700; 245,000 in 1800 (Stott, 2006).” Once introduced the demand for sugar grew rapidly. In England and Wales, the estimates for sugar imports for yearly home consumption exploded from 2.13 lbs per capita in 1669 to 24.16 lbs per capita in 1790.

Opening the Door to Cuba by Reinventing Guantánamo: Creating a Cuba-US Biofuel ProTABLE 1. Yearly Sugar per capita in England and Wales Year 1663-1669 1690-1699 1720-1729 1730-1739 1740-1749 1750-1759 1760-1769 1770-1779 1780-1789 1790-1799 (Shammas, 1993)

Sugar per capita (lbs.) 2.13 lbs. 4.01 lbs. 12.02 lbs. 14.90 lbs. 12.73 lbs. 16.94 lbs. 20.20 lbs. 23.02 lbs. 21.14 lbs. 24.16 lbs

By the 19th century, the ever increasing worldwide demand for sugar directly impacted Cuba. In the 1800s, the rapid growth of the Cuban sugar industry transformed all of the country including Guantanamo Bay. “By the middle of the century sugar cane was dominating the island’s agriculture and Cuba had emerged as the world’s largest sugar producer, while the United States became its principal export market. At about this time a small commercial port was established at Guantanamo Bay, mainly for use in shipping sugar to the United States….(Strauss, 2009: 41).” In Britain, as shown, through the 17th and 18th centuries, ever increasing sugar production and processing combined with ever decreasing prices saw sugar consumption grow from 2.13 lbs per capita in 1663 to 24.16 lbs per capita in 1799. In Australia, consumption followed a similar pattern and reached 116.2 lbs per capita by 1899. The United States did not match the consumption of their English speaking cousins until much later. In 1830, U.S. consumption was 15 pounds per capita, accelerating to 100 lbs per capita in 1920, and reaching 160 lbs per capita by 2008 (Shammas, 1993) + (DHP, 2010). One of the policy challenges to creating a sugar-based ethanol producing plant in Guantanamo is Fidel Castro’s objection to using any food product to produce ethanol. Yet, the value of sugar as a food is challenged by most medical professionals and emphasis on sugar’s

64

Chapter 2

negative impact on health is part of every recommended diet reviewed by the researchers. Just to link one negative health correlation with increasing sugar consumption, as sugar consumption increased tenfold, the chance of getting type II diabetes increased tenfold. In 1919 the life time risk of type II diabetes for an American was 1 in 30; today, the risk is 1 in 3 (DHP, 2010). Fidel Castro maintains his objection to using any foods, including sugar, as a source for ethanol production. In April 2007, Fidel Castro wrote a position paper expressing that objection. In his article, Where Have All the Bees Gone? And Other Reflections on the Internationalization of Genocide, Castro described food to ethanol as follows: “This colossal squandering of cereals destined to fuel production—and these estimates do not include data on oily seeds—shall serve to save rich countries less than 15 percent of the total annual consumption of their voracious automobiles. At Camp David, Bush declared his intention of applying this formula around the world. This spells nothing other than the internationalization of genocide (Castro, 2007).” However, Castro went to some length not to offend President George W. Bush's guest, Luiz Inacio Lula da Silva, the President of Brazil. Castro explained that his objection to food for fuel is longstanding and he first challenged the use of food for fuel in da Silva's Brazil, at a United Nations Conference on Environment and Development there in 1992. "It is not my intention to hurt Brazil or to meddle in the internal affairs of this great country….15 years ago…I delivered a 7-minute speech vehemently denouncing the environmental dangers that menaced our species’ survival. Bush Sr…was present at that meeting and applauded my words out of courtesy; all other presidents there applauded, too (Castro, 2007).” Castro’s position paper provided him with a very strange bedfellow. It was Castro's objection to the use of food as a source of ethanol that created this unusual coupling between the communist dictator and the traditional voice of big business, The Economist:

Opening the Door to Cuba by Reinventing Guantánamo: Creating a Cuba-US Biofuel Pro-

“It is not often that this newspaper finds itself in agreement with Fidel Castro, Cuba’s tottering Communist dictator. But when he roused himself from his sickbed last week to write an article criticising [sic] George Bush’s unhealthy enthusiasm for ethanol, he had a point. Along with other critics of America’s ethanol drive, Mr Castro warned against the ‘sinister idea of converting food into fuel.’ America’s use of corn (maize) to make ethanol biofuel, which can then be blended with petrol to reduce the country’s dependence on foreign oil, has already driven up the price of corn. As more land is used to grow corn rather than other food crops, such as soy, their prices also rise. And since corn is used as animal feed, the price of meat goes up, too. The food supply, in other words, is being diverted to feed America’s hungry cars (NEC, 2007).”

Fidel Castro’s argument against using food as a source of fuel is supported by many. His identification of sugar as a food is part of the problem, because it masks the real differences between American corn-based ethanol production and sugar-based ethanol production. The authors accept that sugar is a food, but agree with the Center for Disease Control warning that “[f]oods of low nutritional value, such as sugar…should be restricted (Kaphingst, 2009).” If corn and sugar are both accepted as foods, it is more important to review the significant differences between corn-based ethanol produced in the U.S. and sugar-based ethanol produced in Brazil (the same ethanol that would be produced in Guantanamo). Although both U.S. corn-based and Brazil’s sugar-based ethanol will help reduce dependence on foreign oil, important economic and environmental differences remain between the two processes. In the 6 April 2007 edition of The Economist those differences were identified: •America’s corn-based ethanol is neither cheap nor green. •America’s corn-based ethanol requires as much or more energy to produce as it releases when it is burned. •Sugar-based ethanol produces far more energy than is needed to grow it.

•America's corn-based ethanol subsidies cost taxpayers between $5.5 billion and $7.3 billion a year (NEC, 2007).

•In addition, “during 2005, corn bio-refineries consumed an average of 4.2 gallons of water for every gallon of [corn-based] ethanol produced (Patiño, 209).”

66

Chapter 2

Sugar as a Base for Ethanol Cuba has extraordinary advantages for sugar-based ethanol production. The island nation is blessed with ideal physical conditions including its elevation, temperature, humidity, latitude, and soil characteristics (especially drainage). When coupled with Cuba’s experienced, underutilized, readily available labor force the future looks very bright as a major green fuel producer. “If Cuba were to restore sugarcane production to its pre-1990 levels, Cuba could manufacture an annual supply of 1.5 billion gallons of ethanol, earn over U.S. $3 billion, and become the third largest exporter of ethanol in the world (Patiño, 209).” Cuban sugar production is undergoing a revival after a horrendous downturn following the withdrawal of Soviet support in the form of sugar premiums. The years 1975 through 1978 showing the artificial prices paid by the Soviet Union to support Cuba’s sugar production (prices in U.S. cents per pound) are particularly illustrative. TABLE 2. Year Price paid by USSR (US cents per lb) World Market Price (US cents per lb) (Patiño, 209)

1975 30

1976 31

1977 36

1978 41

20

12

08

08

Following the Soviet withdrawal of sugar supports the impact of the poor agriculture techniques, made possible by these supports, came into clear view. The many years of poor growing and harvesting practices resulted in ever decreasing sugarcane yields. It was under these conditions that, in 1997, General Ulises Rosales del Toro was selected and assumed responsibilities as minister of Cuba’s sugar industry. Under General Rosales del Toro’s leadership good growing and harvesting practices were reestablished across the sugar industry, but he focused particularly on the historically most productive sugar producing lands. “[S]ince 1997 the Cuban government has concen-

Opening the Door to Cuba by Reinventing Guantánamo: Creating a Cuba-US Biofuel Pro-

trated sugarcane production around the provinces of Matanzas, La Habana, Villa Clara, and Cienfuegos. The red soil in these provinces is considered to have excellent drainage and acceptable fertility (Patiño, 209).” Recognizing the focus of Cuba’s national interests for sugarcane production is critical to our efforts. For a Guantanamo ethanol manufacturing effort to be viable, it is important that it not compete for the same sugarcane as Cuba’s national efforts. Therefore, for the sugarcane for the Guantanamo ethanol effort, we recommend concentrating only on the far eastern portion of Cuba. If we focus on the area east of a line roughly drawn between Manzanillo, through Holguin, and on to Banes, maps from 2002 indicate there are approximately 20 active sugar mills and several other dismantled sugar mills in the area. It is estimated that the capacity of these sugar mills would more than satisfy the requirements for Guantanamo biofuel production (Patiño, 209). For transportation from most of the sugar mills in the area identified above, the existing Cuban rail links from Bayamo through Jiguani, Contramaestre, San Luis, Cuneira, and into Guantanamo should serve nicely. For the identified sugar mills farther east, the Cuban rail links from Nicaro through Herrera, Cueto, San Luis, Cuneira, and into Guantanamo could satisfy transportation requirements. Finally, the A1 motorway linked to connecting highways would also satisfy transportation requirements.

The Plan At the most basic level, this paper calls for the Cuban government to reconsider Fidel Castro’s objections to the use of sugar for ethanol production. It calls for the U.S. government to reach out to Cuba and propose Cuban employment of underutilized farm land and workers to grow sugarcane for shipment to NS Guantanamo to be converted into ethanol for U.S. Navy use. This should provide hard currency for Cuba and one more step forward in creating a “Green Fleet.” The U.S.

68

Chapter 2

should remain open to using Cuban engineers and laborers to build the plant at NS Guantanamo. The use of DOD funding for this effort offers unique legal-political-economic advantages that will make possible an equally unique political-economic arrangement that will leverage existing positive conditions and win the support of most political, economic, and environmental stakeholders and reinvent the image of Guantanamo as a center for change. Negotiators from both countries should revisit the magnanimity shown by the U.S. government in the Treaty of Paris for guidance as they negotiate.

The Way Ahead Walking with devils as a means to an end has been long accepted policy of the United States. It was Franklin D. Roosevelt who famously quoted the old Balkan proverb, “My children, it is permitted you in time of grave danger to walk with the devil until you have crossed the bridge” to support his justification for using “questionable allies to achieve unquestionable objectives (Gaddis, 1982: 3).” Whether or not the United States and Cuba both consider the other to be the devil is unimportant. It is only important that both are willing to commit to the “walk,” a walk that may move individual Cuban citizens out of poverty, turn Cuba into an energy producing nation, satisfy a Department of Defense requirement for alternate fuel sources, and change the world-wide perception of NS Guantanamo.

Bibliography Austin, Heather W. “Valeriano Weyler y Nicolau (1838-1930).” . 1998. Army Environmental Policy Institute (AEPI). “Sustain the Mission Project: Casualty Factors for Fuel and Water Resupply Convoys, Final Report.” . September 2009. Castro, Fidel. “Where Have All the Bees Gone? And Other Reflections on the Internationalization of Genocide.” . April 2007.

Opening the Door to Cuba by Reinventing Guantánamo: Creating a Cuba-US Biofuel Pro-

Diet Heart Publishing (DHP). “History of Heart Disease (1825-2015).” . 2010. Font, Mauricio. 1997. Advancing Democracy in Cuba: The International Context. Presented at Economic Integration and Democracy: Latin America and Cub,a Instituto de Estudios Internacionales, Santiago de Chile, May 26-27, 1997. Gaddis, John Lewis. 1982. Strategies of Containment: A Critical Appraisal of Postwar American National Security Policy. New York, NY: Oxford University Press. Grog, Patricia. “Sugarcane - Source of Renewable Energy, But Not Ethanol.” . 1 June 2007. Higham, Scott, and Peter Finn, “At Least $500 Million Has Been Spent Since 9/11 on Renovating Guantanamo Bay,” Washington Post, 7 June 2010. Kaphingst, Karen M., and Mary Story. “Preventing Chronic Disease: Child Care as an Untapped Setting for Obesity Prevention: State Child Care Licensing Regulations Related to Nutrition, Physical Activity, and Media Use for Preschool-Aged Children in the United States.” . January 2009. Kamen, Al, “At 50, the Cuban Trade Embargo Is Not Aging Well,” Washington Post, 6 August 2010, sec. A, p. 16. Library of Congress, The World of 1898: The Spanish-American War, . November 2010. Mabus, Ray. “Navy Secretary Delivers Remarks After Flight of Green Hornet on Biofuel.” . April 2010. McConnell, Michael; Erik Dohlman, and Stephen Haley. “World Sugar Price Volatility Intensified by Market and Policy Factors.” Amber Waves. . September 2010. McSherry, Patrick. “The Spanish American War Centennial Website: Casualties During the Spanish American War.” . 1998. Miroff, Nick. National Public Radio. 18 November 2010. Mullen, Mike. “Chairman of Joint Chiefs of Staff (CJCS) Speech to Department of Defense (DOD) Energy Security Forum.” . October 2010. Murphy, M.E. “The Unofficial History of Guantanamo.” . 28 November 2010. Murray, Shailagh, and Karen DeYoung, “Momentum Grows for Relaxing Cuba Policy: Senate Measure Would Eliminate Travel Ban.” . 30 March 2009.

70

Chapter 2

News Edge Corporation (NEC). “Castro was right: As a green fuel, ethanol is a good idea, but the sort that America produces is bad.” . April 2007. Obama, Barack. “President Obama highlights AFMC biofuels flight during energy speech at Andrews.” . March 2010. Parthemore, Christine, and John Nagl. 2010. Fueling the Future Force: Preparing the Department of Defense for a Post-Petroleum Era. Washington, DC: Center for a New American Security. Patiño, Christian Santiago. “The Cuban Sugar Dilemma: The Prospect for a Green Future.” Cuba in Transition, 299-308. Association for the Study of the Cuban Economy (ASCE). . 2009 Riis, Jacob A., “Theodore Roosevelt, the Citizen.” . 1904. Roughhead, Gary. “Chief of Naval Operations Delivers Remarks at the Navy Energy Forum. . October 2010. Roosevelt, Theodore. “The New Yorker Declares Himself a Jingo.” New York Times. October, 1895. Rowan, Andrew S., and M.M. Ramsey. 1896. The Island of Cuba. Washington, DC: Columbian [sic] University. Russell, Henry B. 1898. Our War With Spain: Its Causes, Incidents, and Results. Hartford, Conn.: A.D. Worthington & Co., Publishers. Sahr, Peter. “Inflation Conversion Factor.” . November 2007. Shammas, Carole. 1993. “Changes in English and Anglo-American Consumption from 1550-1800.” In Brewer, John, Roy Porter, eds., Consumption and the World of Goods. New York, NY: Routledge, 177-183+. 1993. Sierra, J.A. “History of Cuba: Notes on Guantanamo Bay” . November 2010. Stott, Anne. “Europe Transformed: Globalization and Consumption.” . October 2006.

Opening the Door to Cuba by Reinventing Guantánamo: Creating a Cuba-US Biofuel Pro-

Strauss, Michael J. 2009. The Leasing of Guantanamo Bay. Westport, Conn.: Greenwood Publishing Group, Inc. Strode, Hudson. 1934. The Pageant of Cuba. New York, NY.: Quinn and Boden Co., Inc. United Press International (UPI). “Navy: Alternative Fuel Needed for Security.” . October 2010. Weyler, Valeriano. “Spain’s Affairs in Cuba: Their Deplorable Condition Observed by Captain General Weyler.” New York Times. February 1896. . Whitney, W.T. “UN General Assembly Condemns U.S. Cuba Blockade.” . October 2010.

72

Chapter 2

3

Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas

Alfredo Prieto Like a bridge over troubled waters I will ease your mind. Simon & Garfunkle “Bridge over Troubled Waters”"

Las percepciones Habana-Miami no pueden entenderse cabalmente si no se toman como referencia las de la cultura cubana sobre los Estados Unidos, caracterizadas por un sentimiento doble: el rechazo y la atracción. Se ha dicho que siendo un país del Tercer Mundo, la autocomparación de los cubanos con el vecino norteño constituye un “hecho natural” manifiesto, entre otras cosas, en la manera de validar el modo de hacer norteamericano en términos del éxito personal, la eficiencia económica y el consumo, ideas que se deben no sólo a su prosperidad en los Estados Unidos—un hecho magnificado por las imágenes al uso, al presentar un “exilio dorado” abrumadoramente empresarial y ejecutivo—, sino también al continuum que ha atraves93

94

Chapter 3

ado relativamente incólume medio siglo de conflicto. Esta dinámica cultural marca una diferencia respecto a la que se establece con América Latina, zigzagueante y discontinua en el tiempo. Y esto es mucho más difuso en el caso del Caribe, con el cual los cubanos apenas proyectan elementos de autoidentificación, quizás con las excepciones de Santiago de Cuba y Guantánamo. La ciudad de Miami tiene un lugar privilegiado en esa escala, por haber establecido una relación muy peculiar con la Isla. Fue refugio de exiliados prerrevolucionarios y puerta de entrada directa al “modo de vida americano” a partir de redes comunicativas muy eficientes para la época (en los años cincuenta la clase media cubana, recuérdese, iba allí a comprar artículos y bienes de consumo durante un fin de semana; otros, menos afortunados, lo hacían para buscar trabajo). Después de 1959, al cabo de una revolución que derribó una impopular dictadura, dio al traste con la estructura de poder tradicional y rompió con los moldes de dependencia establecidos con los Estados Unidos, Miami profundizó su condición como lugar de refugio al calor de las políticas federales y pasó a ser centro de actividades contra el nuevo orden político. Devino, primero, refugio de criminales de guerra y torturadores batistianos; después, lugar de asentamiento de las clases medias, que llegaron, básicamente, en dos oleadas: 1960-1962 y 1965. Esas categorías se fueron como exiliados, se comportaron como tales y cultivaron la idea del regreso al Paraíso Perdido creando toda una industria de la nostalgia en torno a “la Cuba de ayer” que todavía hoy funciona. Sobre este sedimento opera, en el nivel político-mediático de la Isla, un discurso oficial que alimenta las percepciones negativas debido al accionar de grupos tradicionalmente funcionales a los objetivos de la política norteamericana hacia Cuba, involucrados incluso en acciones terroristas contra instalaciones civiles y turísticas. Ello genera una percepción de inseguridad nacional en un contexto donde sus ejecutores no han sido procesados en lo judicial por violar el Acta de Neutralidad, y a pesar de haber confesado en público su participación en la voladura de un vuelo de Cubana de Aviación en 1976, un

Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas

95

problema sobremanera sensible antes y después del 11 de septiembre. Los casos de Posada Carriles y Orlando Bosch—el primero sin juzgar o extraditar a Venezuela y el segundo perdonado por el presidente George Bush—son ilustrativos al respecto. Se trata, en una palabra, de la percepción misma del enemigo. A ese enemigo se le ven también otros tentáculos. Por sus prácticas políticas y por los casos de corrupción y fraude electoral, Miami es percibida en los medios cubanos como una “República bananera”— curiosamente, una idea bastante generalizada en sectores de la sociedad anglo, sobre todo en medio del caso Elián González. Los records de esta suerte memoria histórica son de ordinario eficientes; también, como esos anglos, dan cuenta de la participación de cubanos en el lado oscuro de la Fuerza: el magnicidio de Dallas, los plomeros de Watergate, el asesinato del Che y de Orlando Letelier, el escándalo Irán-Contras y un largo etcétera avalado por la persistente realidad de los hechos. Last but not least, la existencia de una élite política conservadora cubano-americana, involucrada en acciones de cabildeo congresional y en posiciones de poder en distintas instancias del Gobierno Federal, desata reacciones señalando su continuidad con la cultura anexionista del siglo XIX. Pero hay a la vez otros rostros, muy distintos. En uno de sus trabajos, el sociólogo Lisandro Pérez refiere un hecho que puede tomarse como la punta de un iceberg. A fines del siglo XIX, durante una audiencia celebrada en Key West—que ya desde entonces los cubanos llamaban Cayo Hueso—, un norteamericano se dirigió al estrado y dijo más o menos esto: ustedes tienen que entender que cuando esa gente dice “vamos al Cayo”, lo hacen como si dijeran “vamos a Nuevitas, Colón” u otro sitio de la isla firme. Es cierto que se trata de un lugar de alguna manera especial, el punto más cercano de los Estados Unidos a la Isla y con una variada impronta cubana en nombres de calles, edificios, muelles e instalaciones; pero algo parecido ocurre con Habana-Miami, dos ciudades interconectadas por diversos flujos mutuos, formales e informales, aunque separadas por las asimetrías propias que marcan la diferencia entre el Primer y el

96

Chapter 3

Tercer Mundo, como ocurre con San Diego-Tijuana o con cualquiera de las ubicadas a lo largo del borde entre los Estados Unidos y México, un hecho que los expertos definen como “porosidad fronteriza” (Coastworth y Rico, 1999). Para muchos cubanos, Miami es la segunda ciudad. Situada a sólo 288 kilómetros de La Habana, la cercanía es un hecho sensorial: uno puede montarse en el avión habiéndose lavado la cabeza en el Aereopuerto Internacional José Martí y llegar allá con el pelo oliendo a champú fresco, porque el viaje apenas rebasa los cuarenta minutos, por contraste con otras ciudades del territorio nacional, como las de las provincias orientales, a las que se arriba en alrededor de dos. El flujo poblacional histórico, más la reciente migración, han generado una red de relaciones familiares crecientemente percibidas como normales desde fines de los años 70, cuando el Estado cubano aceptó por primera vez la visitas de quienes se habían ido, a condición de que no estuvieran involucrados en actividades contra la Revolución. Esa lógica del contacto con esa peculiar urbe de los Estados Unidos refuerza en los cubanos de dentro un conjunto de ideas, entre las que sobresale lo que denomino “la percepción por default”, es decir, asumir que los de allá tienen automáticamente todo de lo que se carece aquí en lo material por el solo hecho de cruzar el Estrecho. Se produce en estos casos una idealización de la vida al otro lado, una especie de movida de péndulo, sobre todo en los sectores más jóvenes de la ciudadanía: se “lee” que nada puede ser peor que la cotidianidad cubana en tiempos de crisis. Esto crea con frecuencia sentimientos de frustración en los recién llegados, como lo muestra el documental Balseros, al enfrentar en carne propia las complejidades y paradojas de la vida en ese país. Miami es, por lo demás, el lugar donde se puede vivir en cubano y donde es posible una inserción favorable sin mayores desgarramientos debido a la existencia del enclave, al apoyo familiar inicial y al hecho de que para salir adelante no es requisito imprescindible el dominio del inglés (Armengol, 2004), algo que comprueba, no sin

Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas

97

esencialismo, Samuel P. Huntington en su libro Who Are We. The Challenges to America´s National Identity (Huntington, 2004) y en medio de una cruzada contra la inmigración hispana. Visto desde la Isla, “vivir en cubano” es la ropa vieja y el bistec con papas fritas de La Carreta, “la colada” de café criollo en una esquina de la calle 8, el dominó, la santería, la foto del carro último modelo a la entrada de la casa y la programación del Canal 41; también la música de Willy Chirino y de los salseros y los numerosos actores cubanos allí radicados durante en los últimos años, así como los chistes de Guillermo Álvarez Guedes, una información que llega a Cuba mediante una variedad de canales informales, además de por el contacto directo por la vía de los viajes. Tomada la decisión de emigrar, lo único que se necesita para estar de nuevo en otra Cuba es una visa, cruzar por la frontera mexicanonorteamericana, o lo más peligroso e irracional: tirarse al agua, a pesar de que con los acuerdos migratorios del 94 la entrada de los balseros rescatados en el Estrecho ya no es automática. La política de pies secos-pies mojados, adoptada en ese contexto, es una de las condicionantes del tráfico de personas, y la explicación de por qué la puerta de entrada ilegal a la Unión se ha venido desplazando al corredor mexicano.

Los viajes Uno de los resultados de la relación histórica entre Miami y La Habana fue la existencia de toda una infraestructura para el movimiento de mercancías y personas, una historia que puede rastrearse en el tiempo y que alcanzó su punto más alto durante los años 40-50 del pasado siglo, correspondientemente con el proceso de creciente norteamericanización que tenía lugar en Cuba. Un sistema de ferries, en operación desde los años 20, conectaba a la capital con distintos puntos de la Unión a través de Key West—de las “patanas” también venían los automóviles del otro lado para actividades comerciales y de placer, incluyendo el “paraíso bajo las estrellas” de Tropicana (Schwartz, 1997). El acelerado desarrollo de la aviación redundó en

98

Chapter 3

una conexión rápida y eficiente. En fecha tan temprana como 1920 la Havana American Steampship inauguró vuelos diarios Miami-Habana en los que no sólo montaban hombres de negocio y capos de la cosa nostra, sino también turistas ordinarios en ambas direcciones. Veinte años después, en 1940, la Pan American Airlines, que había inaugurado sus operaciones en Cuba en 1927 con un vuelo Key WestHabana (Black, 1988), llegó brindar un servicio de unos 28 vuelos al día a un costo de menos de 45 pesos el boleto de ida y vuelta, en un contexto de paridad con el dólar. Este sistema de transporte aéreo se utilizó para la llegada a los Estados Unidos de la migración de los primeros años de la Revolución, pero en 1962, al calor de la Crisis de Octubre, los vuelos entre Cuba y los Estados Unidos fueron suspendidos no sin antes haber transportado a unas 230 000 personas con especificidades bien definidas en términos de composición racial-familiar, posición en la estructura social cubana y características etáreas (Pérez, 1999/2000). En 1965 se restauraron los vuelos Miami-Habana en lo que se conoce como los “vuelos de la libertad” o airlift (y de este lado, “el puente aéreo”), actuante hasta 1973, en que fue suspendido por ambos gobiernos. Por esta vía llegaron a territorio norteamericano unos 260 000 cubanos (Gomis y Hernández, 1986, Pérez, 1999/ 2000). Se trataba, obviamente, de viajes en una sola dirección, toda vez que el diferendo bilateral y las regulaciones del bloqueo implicaron una ruptura de los vínculos en todos los terrenos; los vuelos serán utilizados para ejecutar los acuerdos migratorios. En 1978, a falta de una conexión directa, los participantes en el Diálogo tuvieron que trasladarse a Cuba por la vía de Jamaica—una de las empleadas entonces por los cubanos para emigrar a los Estados Unidos—, pero este patrón cambiaría al inaugurarse las entradas masivas de cubano-americanos a la isla por un tiempo determinado por las regulaciones migratorias nacionales, ajustadas al efecto. La expresión “vino de visita” apareció entonces en el lenguaje cotidiano nacional para designar no a cubanos que vivían en el interior del país, sino en distintos lugares de los Estados Unidos, Europa y América Latina. Las visitas constituy-

Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas

99

eron la primera laja de la re-conexión en vivo y en directo entre las dos orillas al cabo de veinte años de separación del suelo natal; se estima que en 1979 vinieron a la Isla alrededor de 100 000 personas. Al calor del conflicto centroamericano y de su obsesión con “la amenaza soviético-cubana” en la zona y las apelaciones a “ir a la fuente”—es decir, proceder manu militari contra Cuba—, la administración Reagan endureció la política, comenzando por limitar los viajes a la Isla —que habían sido liberados por Carter—a diplomáticos, periodistas y académicos bajo el ala del Trading with the Enemy Act, una legislación de la época de la Revolución de Octubre. Esto ocurrió en 1982. Más tarde, implementando una de las recomendaciones del Informe de Santa Fe, y con el concurso de la Fundación Nacional Cubano-Americana, creada en 1981, puso a funcionar la emisora Radio Martí (1985), hecho que el Gobierno cubano respondió con la suspensión de las visitas de los cubano-americanos y de los acuerdos migratorios alcanzados un año antes. Esta medida duraría un año; luego las autoridades cubanas establecieron un sistema de cuotas que estuvo vigente hasta mediados de la década de los 90. A los marielitos no se les permitió regresar de visita sino hasta finales de los años 80. Como respuesta a la crisis de los balseros (1994), la administración Clinton prohibió los vuelos directos y las visitas familiares, excepto en casos humanitarios extremos autorizados debidamente por la Office of Foreign Assets Control (OFAC). Pero en 1999, después de la visita del Papa Juan Pablo II a la Isla, con su conocida apelación de que Cuba se abriera al mundo y este a Cuba, los restauró como parte de su política de people-to-people. Este fue un primer track, acompañado por la autorización de envío de dinero, pero limitando la cantidad a 1 200 dólares anuales por núcleo familiar. El otro consistió en la expansión de contactos personales entre ciudadanos de ambas naciones en términos de intercambios académicos, religiosos y deportivos, así como la promesa de hacer más fácil y expedito el otorgamiento de visados a los ciudadanos cubanos.

100

Chapter 3 1

Se produjo aquí, además, una movida novedosa al aprobarse vuelos directos a Cuba desde las ciudades de New York y Los Ángeles, rompiéndose con ello el monopolio de Miami. El resultado del cambio no se hizo esperar: de acuerdo con estimados, en 1999 habían visitado Cuba alrededor de 140 000 personas procedentes de los Estados Unidos. Proyecciones del US-Cuba Trade Council, una institución no partidista con sede en New York, situaban en 160 000 la cantidad de viajeros que habían venido a Cuba en el año 2000.2 Y según estadísticas del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, una cantidad similar había viajado legalmente en 2002, año en que la cifra de viajeros ilegales se estimaba entre 22 000 y 25 000. Ambas categorías hacían un aproximado de entre 182 00 y 185 000 visitantes anuales.3 Pero la administración Bush se movió en una tesitura muy diferente. Como se conoce, a partir del verano del 2004 las categorías familiares autorizadas a viajar a Cuba fueron limitadas de manera drástica, al restringirse a “miembros de la familia inmediata de la persona”—padre, madre, esposa-esposo-hijos, abuelos, nietos—, lo cual, según se señaló en su momento, ignoraba olímpicamente el sentido de familia actuante en la cultura cubana a ambos lados del Estrecho. Bush además limitó los viajes autorizados a uno cada tres años, una acción dirigida especialmente contra el sector más fresco de la migración. Esto implicó una sensible disminución de los vuelos y la consiguiente afectación tanto a los negocios como al movimiento de pasajeros y las relaciones interpersonales directas. El rasgo distintivo de la política de Obama no es tanto lo nuevo, sino más bien el reciclaje de políticas actuantes desde la época de Clinton, aunque eventualmente las ha llevado más lejos en sus propósitos—como sucede, por ejemplo, en el área de las telecomunicaciones 1. “Clinton anuncia nuevas medidas para ayudar al pueblo cubano”, Oficina del Secretario de Prensa, Casa Blanca, 5 de enero de 1999. “US Ready to Play Ball with Cuba,” The Washington Post, 5 de enero de 1999. 2. “Avalancha de americanos a Cuba”, El Nuevo Herald, 6 de enero de 2002. 3. “Travel Companies Seek Alternative to US-Cuba Exchange,” USA Today, 20 de enero de 2004; Tom Carter: “US Clamping Down Visits to Havana,” The Washington Times, 25 de enero de 2004.

Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas

101

y los teléfonos celulares. A escasos meses de asumir el ejecutivo, y en el contexto de la Cumbre de las Américas, Obama anunció la ampliación de los viajes a Cuba a varias categorías familiares (hasta la tercera línea de parentesco) y cambios en la política sobre las remesas, ahora cuantitativamente ilimitadas. Con ello el Presidente no hacía sino implementar, de manera selectiva, un conjunto de recomendaciones de tanques pensantes e instituciones académicas liberales, convergentes en la necesidad de mover paulatinamente el péndulo ante el fracaso de los Estados Unidos de lograr sus intereses nacionales por la vía del bloqueo. Por otro lado, retomó las conversaciones migratorias bilaterales, suspendidas de manera unilateral por la administración previa, con el propósito de garantizar una migración legal, segura y ordenada, un problema de seguridad para ambos Estados. Asimismo, dio otro paso: conversaciones para restaurar los servicios de correo directo entre ambos países, suspendidos en 1963, contexto en el cual se oficializaron los cambios anunciados durante la Cumbre de las Américas (Us Departmet of Treasure, 2009). En consecuencia, las estancias de cubano-americanos en la Isla no tienen límites temporales del lado norteamericano. En cuanto al envío de paquetes, incorporó otra novedad: pueden contener no sólo alimentos y medicinas, sino también cámaras digitales, computadoras personales, aparatos de televisión y de radio, siempre que no los reciban, como en el caso de las remesas, funcionarios del Partido o del Gobierno. Indudablemente, vistas del otro lado el sentido más sugerente de estas medidas es que constituyen, de hecho, un golpe al exilio histórico y un gesto en sintonía con amplias zonas del enclave, en particular con los moderados y la nueva migración cubana. De acuerdo con un sondeo de Florida International University (FIU) de diciembre de 2008, el 66% de los encuestados en el área Miami-Dade se había mostrado favorable a los viajes a Cuba (FIU, 2008), una evidencia de que el tradicionalismo y las posiciones duras—no viajar ni mandar dinero por un peculiar sentido de militancia anticastrista—van cediendo espacio a percepciones y actitudes distintas. (El dato fue espe-

102

Chapter 3

cialmente significativo entre los encuestados de entre 18 y 44 años de edad: el 71% se declaró favorable a suprimir las restricciones de viaje, mientras que el 70% se pronunció por el envío de remesas familiares). Lo cierto es que hoy se está en presencia de un boom de los viajes hacia Cuba: hay entre 45 y 50 vuelos semanales, originados en su mayoría en Miami, pero también salen de New York y Los Ángeles.4 Según Armando García, presidente de Marazul Charters, “desde que en abril de este año (2009) se levantaron las fuertes restricciones de la era Bush, la afluencia de viajeros ha ido en aumento”. Durante el primer trimestre de ese año se estimaba que unos 30 000 pasajeros habían viajado a Cuba, y en el segundo, 55 000. En definitiva, unos 200 000 cubano-americanos visitaron la Isla al concluir ese año. Y proyecciones más recientes indican que la cifra ascenderá a 300 000 personas a fines del 2010, a pesar de la crisis en los Estados Unidos.5

Las remesas Las remesas constituyen un dato de transnacionalización crecientemente estudiado a partir de su lugar en las economías latinoamericanas, y revelan de manera inequívoca la conexión de las culturas nacionales con sus comunidades en el exterior. Son otro de los indicadores del cambio cubano, al punto de haberse convertido en una de las apoyaturas de la economía. Según estimados de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), estas pasaron de 50 millones de dólares a principios de los años 90 a 700 millones a fines de esa propia década, cantidad que significa más del doble de lo aportado por la inversión extranjera al PNB (Eckstein, 2008). El caso cubano 4. Hoy hay vuelos directos Miami-Cienfuegos, Miami-Camagüey, Miami-Holguín y Miami-Santiago de Cuba, además de Miami-Habana. Y New York-Habana y New YorkCamagüey. 5. Véase “La fiebre por visitar Cuba se dispara en Estados Unidos”, El Mundo, Madrid, 10 de septiembre de 2009; “La Habana apunta al turismo y la emigración”, CubaEncuentro.com, 19 de febrero de 2010. http://www.cubaencuentro.com/es/cuba/ articulos/la-habana-apunta-al-turismo-y-la-emigracion-229533: Gerardo Arreola, “Se dispara hasta 200 por ciento el número de vuelos de EU a Cuba: compañías aéreas”, La Jornada, México DF, 30 de marzo de 2010.

Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas

103

comporta sin embargo características sui generis que son tanto resultado de la política norteamericana como de cambios en la economía nacional y de las políticas gubernamentales hacia los cubanos en el exterior. Entre estas se encuentran: Sus vías de ingreso. Estas no transcurren únicamente por vías formales, no sólo por las limitaciones a que se les ha sometido históricamente, sino también debido a la carestía de lo que el remitente debe desembolsar por el servicio—según estimados, un promedio de unos 28 dólares por cada 200 enviados (Duany, 2009). Este es el origen de las llamadas “mulas”, que traen a la Isla dinero y mercancías varias. Se considera que el 65% del dinero que llega a la Isla procedente de los Estados Unidos lo hace por vías informales (Barberia, 2008, Eckstein, 2009). Los montos. El envío de dinero fue autorizado por la administración Clinton en 1999, con el empoderamiento legal de la Western Union para efectuar las transferencias de fondos y con la apertura de sucursales en La Habana y después en otros lugares del país. Pero, según se adelantó en el acápite previo, las cantidades fueron limitadas por el gobierno norteamericano a 1 200 dólares anuales por núcleo familiar. Estas restricciones las levantó la administración Obama en el año 2009, pero manteniendo la no accesibilidad de las remesas en el caso de funcionarios del partido y el gobierno cubanos, una restricción en los hechos bastante poco manejable del lado de allá. Se trataba de una medida fundamentada en la idea, ampliamente compartida en sectores del exilio histórico, de que el dinero recibido va a parar a las arcas oficiales y por consiguiente ayuda a la sobrevivencia del sistema, de manera que llegara sólo a las personas—no a este—, una distinción muy endeble en el caso de un país donde las compras de productos básicos, del jabón y el desodorante al aceite de cocina, deben hacerse en tiendas dolarizadas que no están en modo alguno en manos privadas. Remesas y consumo. Las remesas han venido al rescate de muchas familias en tiempos de crisis, sobre todo de aquellas cuyos miembros

104

Chapter 3

no están insertados en cualquiera de los bolsones de la economía emergente. Estos envíos son también consecuencia de nuevas estrategias de sobrevivencia en el seno familiar, como la de que uno o varios miembros del núcleo decidan emigrar para ayudar económicamente al resto, según lo documenta el filme Video de familia (2001), del realizador Humberto Padrón. Como resultado de esa estrategia, y de otras como los servicios técnico-profesionales por tiempo limitado en el exterior, el acceso a la moneda libremente convertible ya no suele ser tan restringido y limitado como lo fue hace más de una década. Las misiones a países tercermundistas han aumentado en la medida en que se expande la colaboración gubernamental cubana con los distintos gobiernos de izquierda de América Latina y con países africanos. La brecha de las desigualdades. Aunque este es un punto que viene reclamando la creciente atención de los estudios en el caso latinoamericano, en el cubano se evidencia una fuerte correlación entre remesas y desigualdades como resultado de una economía sujeta a fuertes distorsiones, entre las que sobresale la dualidad monetaria (González Corzo, 2009). Por consiguiente, el acceso a las remesas marca una diferencia en cuanto a niveles de consumo y de bienes y servicios. Distintos estudios han señalado que profundizan las desigualdades entre los núcleos familiares cubanos y que se concentran fundamentalmente en la ciudad de La Habana (desigualdad espacial) (Espina, 2010, Barberia, 2008). Este patrón de asimetría está atravesado por diferencias raciales (Barberia, 2008), lo cual se fundamenta en el hecho de que la migración cubana hacia los Estados Unidos ha tenido, históricamente, un fuerte componente de población blanca, por lo menos hasta el Mariel: se estima que el 86% de los emigrantes cubanos allí radicados se autoperciben como tales (Barberia, 2008). Esto tiene un impacto en la recepción del dinero de este lado: son, por utilizar un símbolo, las viejecitas con espejuelos “mandados de allá” que suelen verse bastante a menudo en las shoppings. El dato ha sido comprobado por distintos estudios de campo (Barberia, 2008, Díaz Briquets, 2008), pero debe ser puesto en perspectiva, porque podría conducir a la idea errónea de que en Cuba la población negra se encuentra privada del acceso a las

Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas

105

divisas, lo cual no es enteramente cierto si se considera que a menudo las personas de piel negra desempeñan funciones dentro del trabajo por cuenta propia (mecánicos, constructores, plomeros, etc.), servicios bastante caros y abrumadoramente cobrados al cliente en CUCs. Ello les permite tener acceso a esa moneda, a veces de manera más sistemática que las familias que reciben dinero de Miami, y en general del exterior. Aun cuando las remesas se destinan fundamentalmente a aumentar los ingresos familiares y ayudar a la subsistencia, un monto no precisado se emplea para poner a funcionar microempresas familiares, bien legales (por ejemplo, las paladares o alquileres de habitaciones) o ilegales (los bancos de video y otros). Esto, en definitiva, reduce la dependencia a la familia fuera de Cuba, en el entendido de que el negocio prospere y por consiguiente sus ingresos se mantengan estables o crecientes. Incluso se han documentado casos de “remesas al revés”, es decir, de personas que generan en esas actividades suficiente dinero como para enviarlo a sus familiares en el exterior, sobre todo a los allí recientemente establecidos. Aunque puntuales, se trata de casos aún no suficientemente estudiados por economistas y sociólogos debido a la inexistencia de datos. El envío de dinero procedente de los Estados Unidos constituye hoy un componente fundamental en la estrategia norteamericana, dirigida a fortalecer de esta manera sectores de la sociedad civil, la cultura del laissez faire y el desenganche del Estado como fuente de subsistencia.6 Por las razones apuntadas, esta movida no cuenta con el respaldo del exilio histórico, pero en cambio resulta crecientemente apoyada por la emigración establecida en los Estados Unidos a partir del Mariel y, en particular, por la llamada nueva emigración de los años

6. Según palabras de Francisco Hernández, presidente de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) en el acto de presentación del informe en la Brookings Institution, “Estados Unidos debería abrirse más hacia Cuba con el objetivo de conformar ciudadanos independientes del Estado, que puedan ser agentes de cambio en la Isla”. “El énfasis ahora tiene que ser en ayudar a los cubanos a ayudarse a sí mismos, la responsabilidad de un cambio es de ellos”.

106

Chapter 3

90, como lo muestran las encuestas más recientes de Florida International University y otras implementadas en Miami (FIU, 2008). El gravamen. Como una movida ante las acciones norteamericanas sobre las transacciones financieras internacionales de Cuba, una consecuencia del bloqueo, en octubre de 2004 el gobierno cubano impuso un gravamen al dólar estadounidense como una compensación (no se aplica a otras monedas) en su recambio por Pesos Cubanos Convertibles (CUC). Esa medida, impopular a ambos lados del Estrecho, descarga sobre las personas las políticas oficiales y constituye un factor de desestímulo a las remesas procedentes de los Estados Unidos y, a más largo plazo, al turismo norteamericano que ingresaría a la Isla de producirse un levantamiento del travel ban actualmente vigente. La acción fue acompañada por la retirada de los dólares de circulación y su reemplazo por el CUC, que se cotiza a 24 pesos cubanos por uno en las CADECAS o casas de cambio. Junto a las restricciones implementadas por la administración Bush en el envío de dinero en el verano de 2004, ello incidió en el decrecimiento de las remesas durante el período. El gravamen se mantiene en el escenario de la administración Obama.

Los flujos culturales Uno de los rasgos compartidos de las comunidades transnacionales contemporáneas son los flujos culturales, determinados ciertamente no sólo por la presencia física de aquellas en sus respectivos países de origen. Ello implica la existencia de un “comercio” de ideas, valores, costumbres y modos de vida que se solapan de múltiples maneras con las culturas nacionales y determinan cambios cualitativos en las creencias y representaciones sociales—en una palabra, en el área de la cultura. En Transnational Villagers un exhaustivo estudio sobre las articulaciones de los dominicanos de Boston con su país natal, Peggy Levit acuñó el término “remesas sociales” (social remittances) para designar este fenómeno—que en rigor no es nuevo, sino más intenso con la globalización y el in-between (Levit, 2001)—; más tarde, considerando

Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas

107

la ausencia de lo simbólico en Levit, el profesor Juan Flores propuso adoptar la categoría “remesas culturales” porque en el libro citado “culture is reduced to behaviour and thus not examined in relation to the national ideologies and cultures of either ‘host’ or ‘sending’ cultures”, añadiendo que “no attention is paid to forms of cultural expressions altered by the to-and-from movements of contemporary migratory patterns” (Flores, 2005). Llamaba así la atención acerca de la necesidad de atender los cambios verificados en el lenguaje, la música, la literatura, la pintura y otras expresiones artísticas en que “the values and life-styles remitted from diaspora to homeland become manifest in the most tangible ways” (Flores, 2005). En las páginas siguientes se atenderán varias formas de la cultura popular (precisamente por su tangibilidad y alcance social) a partir de la lógica del contacto, con especial énfasis de los años 90 a hoy. La “Antena”. Con la entrada del turismo y la inversión extranjera, ingresó a Cuba una infraestructura tecnológica para información y servicios, en lo fundamental dirigida a extranjeros. En plena crisis de los 90, en la azotea del Hotel Habana Libre se instaló una reproductora de señales de TV, salieron al aire un emisora en FM con música exclusiva para hoteles y centros nocturnos y, más tarde, Radio Taíno, en la que por primera vez desde el triunfo de la Revolución se transmitían comerciales y ofertas recreativo-culturales para los turistas como nuevos actores sociales pululando por las instalaciones de Varadero o Cayo Coco y por las calles de ciudades y pueblos. Hacia mediados de esa década, y más precisamente en la capital, se desató una verdadera fiebre de parabólicas para captar las señales de la repetidora del Habana Libre gracias a la inventiva y la capacidad de ingenieros y técnicos egresados del sistema nacional de Educación e incluso de los países de Europa del Este, sobre todo de la URSS. Contactado horizontalmente por el potencial cliente a partir de la recomendación de otro, el personal técnico instalaba a domicilio los artefactos necesarios, cuyos precios oscilaban entre los 120 y 150 dólares norteamericanos (como se conoce, el uso y tenencia de divisas había sido autorizado por el Gobierno en julio de 1993). Su insta-

108

Chapter 3

lación permitía tener acceso ilegal a un paquete televisivo que incluía programación infantil (Cartoon Network), películas (HBO) y Noticias (CNN), entre otras. El mercado negro ya no sólo operaba con productos deficitarios necesarios para la reproducción simple de la vida, sino se extendía a la información y a una expresión de la llamada cultura de masas. Con la entrada al país de los servicios de TV satelital, a cargo de la empresa COPEXTEL,7 surgió una nueva modalidad para acceder a una programación alternativa a la oficial, algo que el Estado cubano penaliza por actividades económicas ilícitas: la llamada “Antena”. Un individuo o varios que han tenido acceso a tecnología de TV satelital a través de diversas vías, ofrecen servicios a cierta cantidad de usuarios cercanos a su vivienda mediante varios cables con boosters para amplificar la señal. El resultado es una red de clientes que no pueden controlar desde sus telerreceptores la programación porque pueden ver solamente lo que el proveedor le suministra por un costo de 10 CUCs mensuales (o su equivalente en pesos cubanos). El paquete se compone, en general, del Canal 23 Miami-Fort Lauderdale: las telenovelas, los talk shows de Cristina, “Quién Tiene la Razón”, “Casos de Familia”, “Sábado Gigante” y los noticieros de las 6 y las 11 pm, con incursiones eventuales a la programación del 51, en especial a programas como “Caso cerrado”, de la cubana Ana María Polo. En algunos casos, sobre todo los sábados en horas de la noche, pasan al Canal 41 (“Pellízcame que estoy soñando” de Carlos Otero) o a la MegaTV (“Esta Noche Tu Night”, de Alexis Valdés), pero los dueños suelen evadir los shows de connotaciones políticas directas como “A Mano Limpia”, de Oscar Haza o “María Elvira Live”. A partir de las 12 de la noche, y durante toda la madrugada, el equipo se programa para canales como los HBOs y Encore, con su clásica oferta de películas.

7. Fundada en La Habana en 1991, COPEXTEL tiene la misión de comercializar equipamiento electrónico de alta tecnología. En 1997 ya tenía cobertura nacional. Está gobernada por una Junta Directiva, a la que se subordinan las Divisiones Comerciales, agrupadas en siete Unidades Estratégicas de Negocios (UEN). La de Telecomunicaciones es la UEN 5.

Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas

109

La salida al aire del canal Multivisión, en el año 2008, que transmite las 24 horas una programación variada, pero compuesta sobre todo por seriales y películas norteamericanas, más la ampliación de la programación de Cubavisión a idéntica cantidad de horas, y con similares ofertas, evidentemente responde a la idea de poner un valladar y cerrar los espacios en blanco que implicaban el cierre de las emisiones nacionales sobre las 12 de la noche, excepto los sábados. Se trata de un beneficio neto, porque añade una opción más a la TV cubana, pero así y todo ha causado alguna irritación en la ciudadanía, la cual suele afirmar que los mejores materiales se pasan durante la madrugada para disfrute de personas si vínculo laboral. No es necesario decir que la mayor parte de esta programación es pirateada—excepto la proveniente de la TV China y Venezolana de TV, en general documentales y materiales educativos. A diferencia de las ventas de películas en los portales y otros espacios, “la Antena” es un fenómeno más habanero que nacional. Como se conoce, la Aduana General de la República prohíbe la entrada al país de “estaciones terrenas y terminales de comunicación por satélite, incluyendo antenas parabólicas y teléfonos satelitales”.8 Para ello se precisa una licencia o permiso previo del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones. Sin embargo, se trata de una regulación a menudo violada mediante técnicas de enmascaramiento con que se pasan los equipos, ocultos en DECs u otros dispositivos. Un reporte de la Aduana, glosado por el periódico Granma, ubicaba en más de 150 los decomisos de equipos de TV satelital entre enero y mayo del 2009 citando además declaraciones al respecto de Argelio Zaldívar, el jefe de su Departamento de Enfrenamiento.9 Esto sugiere la tendencia creciente de esta práctica y remite a la existencia de redes informales con la ciudad de Miami, toda vez que familiares o parientes que allí residen concertan contratos con empresas como Direct TV para el uso/recarga de las tarjetas de manera de poder ser vistos por el usuario en Cuba (Fernández, 2009). En los casos en que se detecten 8. Así lo consigna la página web de la Aduana General de la República de Cuba. 9. Granma, también Cubaencuentro.com, jueves 28 de mayo de 2009.

110

Chapter 3

las “Antenas” mediante operativos conjuntos de la Policía Nacional y personal de la empresa ETECSA, las multas oscilan entre 10 000 y 30 000 pesos, más el decomiso del equipamiento. La anterior modalidad para adquirir la tecnología va acompañada de otra: cuando el equipo no proviene exactamente del exterior, sino se compra dentro de la Isla mediante métodos informales. Como norma, por esta vía los costos de adquirir la tecnología ascienden a 700 CUC, más el recargo de las tarjetas codificadoras (unos 30 CUC mensuales), aunque se pueden encontrar ofertas más baratas. Y cuando esa tecnología no se emplea para dar servicio a terceros, sino para estricto uso personal, eso significa que el usuario disfruta de los paquetes ofertados por los proveedores de Direct TV (u otro) como si viviera en cualquiera de los cuatro puntos cardinales del globo. En todo caso, el hecho supone aludir a una onda expansiva que no sólo vehicula en el tejido social información no controlada, sino también modas, maneras, y productos culturales que inciden sobre las personas. Incluso se ha dado el caso de encontrar su impacto en el lenguaje coloquial, cuando aparecen en las calles expresiones al estilo de “Seguro que yes” para denotar una afirmación de carácter enfático sin que necesariamente se conozca su origen, el programa homónimo que tuvo el propio Alexis Valdés en un Canal de Miami. Esta programación, además, informa y documenta sobre los cambios operados en Miami al percibirse que sus códigos y lenguaje resultan idénticos a los que se emplean en la Isla por estar pensada y dirigida, básicamente, a un receptor cubano llegado a la ciudad a partir de los años 90. Esta es una de las razones de su recepción por parte de los televidentes, junto al uso sostenido del humor y el choteo criollos. Y esta información llega a Cuba no sólo por esta vía, sino también por el alquiler de CDs proporcionados por lo que llamo “los Blockbusters informales”, una actividad oficialmente no reconocida para el ejercicio del trabajo por cuenta propia, pero presente en la realidad monda y lironda.

Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas

111

Los Blockbusters informales y la música. Los orígenes de este fenómeno se remontan también a los años 90, cuando entraron a Cuba, de manera más o memos articulada, equipos reproductores de cintas de video (VCRs) que en su momento sustituyeron al formato de los videos Betas, localizables en el país desde la década del 80. Moviéndose al calor de las nuevas circunstancias, distintos individuos, usualmente organizados a nivel familiar y con una inversión inicial de capital para la compra de cintas y otros menesteres, comenzaron a ofertar servicios de alquiler de cintas de VHS en general clasificables en lo que en los Estados Unidos se consideran junk movies, básicamente películas de violencia, crimen y horror de escasa o nula calidad, pero que en el fondo extendían o prolongaban las ofertadas por la propia programación nacional en las llamadas “películas del sábado”.10 Durante su época de esplendor, estas nuevas estructuras económico-culturales—surgidas como los restaurantes familiares (paladares) por iniciativa de la sociedad civil—llegaron a ofertar una considerable cantidad de títulos utilizando hasta servicios de mensajería en bicicletas y catálogos para la selección por parte del cliente, quien debía abonar cinco pesos cubanos por el alquiler de un filme durante 24 horas, y una penalidad correspondiente por la entrega a destiempo. Los estrenos y exclusividades se cotizaban en diez pesos: la cultura del mercado daba así un nuevo paso de avance y el negocio de los bancos arrojaba dividendos netos. A veces alquilaban películas (como Titanic) antes de que estuvieran disponibles para su distribución comercial en el mercado norteamericano, un hecho que se explica por la labor de familiares o amigos que filmaban la película con una cámara en una sala de cine de Miami y luego la enviaban a Cuba a las personas involucradas en esta microempresa. Estos mecanismos, diseminados por barrios de La Habana, pero no limitados a esta, podían hacer así lo que no podía hacerse en los Estados Unidos debido a las leyes sobre la piratería y la exhibición comercial de productos culturales a partir de las leyes del copyright, y las correspondientes penalidades federales. 10. Dos películas que se ponían, y aún se ponen, ese día en horario nocturno.

112

Chapter 3

Pero los bancos de cintas de videos fueron paulatinamente desplazados por la irrupción de los de DVDs, primero, y después por ya citada “Antena”, si bien existen circuitos de alquiler informal de películas con similares características e incorporando ofertas de la propia “Antena” y otras opciones de la TV miamense con un contenido bastante menos cultural. En el caso de la música, la entrada de los quemadores (CD burners) posibilitó la aparición de un sistema de ventas de CDs en los portales callejeros y aun dentro de las propia tiendas de recaudación de divisas (TRD), que a veces ofertan ese servicio de manera “paralela”. En este mercado informal y pirático, homólogo del existente en sitios como Tepito, en México, el Rastro de Madrid u otros, el cliente tiene la opción de adquirir tanto música nacional como facturada fuera de Cuba. El asunto adquiere connotaciones interesantes porque, a diferencia de la práctica internacional establecida, en Cuba la piratería no está tipificada como delito en el Código Penal (Hernández, 2008). Existen redadas contra sus actores, pero ocurren más bien por actividades económicas ilícitas, aunque al final el negocio sigue operando cuando las autoridades “le quitan el pie” de encima. La primera ventaja de este mercado es que el cliente tiene acceso a la música a un precio sensiblemente más barato que el del mercado oficial (en este, un CD vale entre 15 y 17 CUC, mientras que en el informal oscila entre 2 y 3). La segunda, que el comprador dispone de un variado stock (dependiendo de las opciones que el vendedor ofrezca) de música foránea (que no se vende en las tiendas de ARTEX) disponible también a precios igualmente módicos. En otros términos, el vendedor informal de música funciona como en todas partes: es un agente democratizador de la cultura contra los precios oligopólicos, lo cual ha activado la clásica discusión sobre este tipo de mercado, protagonizada en primer lugar por los músicos que ven afectados sus ingresos debido al descenso en los niveles de venta de sus discos.11 Igualmente, ha levantado preocupaciones sobre el daño económico que causa a la industria cubana del disco entre ejecutivos y personal especializado (Díaz Malmierca, 2005), pero sin una legis-

Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas

113

lación específica al respecto no parece haber mucho espacio para la acción, a pesar de que la problemática ha emergido también en foros como el último Congreso de la Unión de Escritores y Artistas (UNEAC) y, en otro nivel del problema, en paneles auspiciados por la revista Temas (Diez, 2003). Una lista de la ofertas en varios portales arroja, por simple inspección, la presencia de agrupaciones como Van Van, Adalberto y su Son, Rojitas y otros salseros cubanos, escoltados por discos de Rubén Blades, Tito Nieves, Gilberto Santa Rosa o de la canción cubana contemporánea (Buena Fe, Kelvis Ochoa…) (Borges Triana, 2009). El pop latino está representado en agrupaciones diversas (Juanes, Maná…) y cantantes (Shakira y Paulina Rubio, Ricardo Arjona…). También se ofrece, desde luego, la fiebre de la hora: CDs de reguetón (Daddie Yankee, Don Omar…). De Miami, el plato fuerte lo componen Willy Chirino y Gloria Estefan, más grabaciones de Celia Cruz, Blanca Rosa Gil, Olga Guillot y Mirtha Medina, a lo que se suman volúmenes de los chistes del comediante Guillermo Álvarez Guedes, el cronista de la conquista de Miami, como lo cataloga Gustavo Pérez Firmat (Pérez Firmat, 2000), pero también un exponente inequívoco de la identidad cubana y de un gracejo popular que evade siempre el mal gusto y la chabacanería. De la música anglo, figuran tanto modalidades del rock como agrupaciones para el ejercicio de la nostalgia (Kool and the Gang, Bee Gees, Air Supply…) y cantantes como Madonna, Britney Spears y Michael Jackson. (Según reporte oral de un vendedor, las ventas de este último se dispararon entre junio y julio de 2009, después de la muerte del Rey del Pop, en que muchos clientes solicitaban por encargo su recopilación de video clips HiStory). Para los nostálgicos también se incluyen ofertas con el rock español de los años 60 (Fórmula V, Los Brincos…), que entró y se difundió en la radio cubana cuando la música anglo estaba fuera de 11. Intervención de Juan Formell en el último Congreso de la UNEAC. Para el popular músico cubano, la piratería es básicamente perversa, porque mata a los músicos de hambre. En cambio, para otros músicos como Silvio Rodríguez, “los verdaderos piratas son las empresas disqueras, que en realidad roban el trabajo de los artistas y logran fabulosas ganancias”.

114

Chapter 3

las ondas nacionales y sólo se escuchaba en circuitos alternativos y fiestas de 15, junto a los famosos 15 de Paul Anka, asombrosamente un CD también disponible en algunos portales habaneros. Las fiestas de 15. Esta institución cultural, cuyos orígenes no están claramente establecidos, se perfila como una de las más típicas a la hora de estudiar el rol de las remesas culturales Miami-Habana. Organizados por padres y familiares, los 15 constituyen la presentación social de las jovencitas que arriban a esa edad. Se trata de un ritual donde se reconoce la madurez sexual y el fin de la adolescencia: la niña deja de serlo y está ya disponible, oficialmente, para el making woopi—en Cuba la iniciación sexual es bastante prematura. En su forma “clásica” consiste en un baile a cargo de quince parejas “montado” por un coreógrafo, generalmente no profesional, que puede ir desde un vals de Strauss hasta una rueda de casino, o una mezcla de ambos. Este ritual podía ejecutarse en lugares varios, empezando por la propia casa; pero lo usual consistía en alquilar un salón, generalmente en un hotel o en un Círculo Social, para el baile y la atención a los invitados, un “refrigerio” compuesto por bebidas alcohólicas, refrescos y alimentos ligeros.12 En plena institucionalización (1971-1985) el ritual llegó a cambiar de formas. Las niñas no pedían tanto la tradicional fiestaó—que muchos cubanos llegaron a percibir como burguesa e incluso ridícula y decadente—, sino actividades como una Vuelta a Cuba, acompañadas por amistades seleccionadas por la quinceañeras, pero desde luego financiadas por los padres. Durante el Período Especial, ante el deterioro de las condiciones económicas y la subsiguiente afectación de los ingresos familiares, emergió toda una red de asistencia Miami-Habana para nutrir con dinero y objetos a las familias. Antes de la crisis, los servicios de fiestas de 15 se pagaban en moneda nacional, pero con la dolarización cambiaron dramáticamente, como ocurrió en todas las 12. Durante una época, algunas familias llegaron a contratar los servicios de orquestas profesionales o de agrupaciones musicales, como los Kent, los Jets y los Almas Vertiginosas, tres grupos de rock urbanos surgidos a la entrada de los años 70 en El Vedado y la Víbora, dos de los lugares de asentamiento de las clases medias pre-revolucionarias.

Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas

115

esferas de la vida cubana. Por entonces los Círculos Sociales pasaron a la historia y fueron desplazados por hoteles como el Nacional, el Meliá Cohíba u otros, expresiones del jet set de los nuevos tiempos, no sólo para la celebración de la fiestas, sino también para efectuar allí las sesiones de fotos, que por lo demás ahora, en una especie de reguetonización, han abandonado la cara social y más bien colectiva para trasladarse al cuarto, en poses sexualmente explícitas y con una vestimenta ligera que ya no sugiere, sino muestra bastante. Durante estos años surgió un nuevo fenómeno que se mantiene hasta hoy: las clásicas “fotos de 15” fueron complementadas por el video, lo cual supuso la aparición de servicios de filmación y edición también pagados en moneda libremente convertible, o en una combinación de esta con moneda nacional, pero en cualquier caso caros. También emergió toda una pequeña red de servicios de repostería a domicilio que frecuentemente se nutre de catálogos y know how enviados desde Miami para la confección y la “estéticas” de los cakes (esto es también válido para el caso de bodas y cumpleaños infantiles). Los padres de la quinceañera reciben dinero, ropa, calzado, música y otros artefactos culturales que refuerzan la concepción de lo moderno y lo que "está alante" a partir de su procedencia de la Yuma, término que denota prestigio y estatus social, aunque en este caso contenga toda una estética del kitsch no muy distante de los cerditos, indios, cisnes de yeso u otras “artesanías” por el estilo que suelen abundar en muchas salas y paredes de casas cubanas. Los procedimientos para hacerlos llegar dependen de un conjunto de factores: lo típico es que los ingresen al país los propios familiares de la otra orilla, pero ante los vaivenes de la política de los Estados Unidos respecto a los viajes de los cubano-americanos a la Isla, y sobre todo durante los períodos de severas restricciones, como el de la administración de George W. Bush, no resultó raro acudir, como en la remesas, a “mulas”, parientes y amistades. La presencia de estos y otros símbolos culturales debe aumentar a partir de la liberalización de los viajes autorizada por la administración Obama, que apuesta al papel de los contactos para el logro de

116

Chapter 3

objetivos políticos partiendo de un conjunto de supuestos heredados y discutidos en varios acercamientos previos al tema (Hernández, 1999, Prieto, 2004, Domínguez, 2010). La Postrova. Probablemente en ningún otro lugar se capte mejor la conexión Habana-Miami en el imaginario criollo que en Frank Delgado. Sus canciones son látigo y cascabel, porque le entra a su realidad por el camino del humor. Destacado exponente de la llamada postrova, Delgado construye un discurso ideoestético sui generis en el horizonte musical cubano contemporáneo. Sus referentes no son necesariamente “cultos”—aunque les sobren—, sino sobre todo la tradición guarachero-picaresca, iniciada durante la Colonia y cultivada en el siglo XX por figuras como Miguel Matamoros, Ñico Saquito y Virulo. Sus textos dicen de los nuevos desarrollos al calor de la crisis e incursionan en un universo poblado por actores que él ha sabido captar como pocos: emigrados (“Bolero nostálgico para artistas emigrados”), trabajadoras sexuales (“Embajadora del sexo”), empresarios españoles (“Quinto Centenario-Gallego”), babalawos que cobran sus servicios en moneda dura (“Johnny el babalao”) y las estrategias de la sobrevivencia cotidiana (“Vivir en casa de los padres”)… Quizás por esa razón, y también porque apenas se le difunde, sus conciertos se pueblan de un público mayoritariamente joven que corea sus canciones en medio de una interactividad muy peculiar. Es obvio que la óptica de Frank Delgado sobre Miami remite a percepciones sociales más amplias. “La otra orilla”, una de sus composiciones más famosas, se ubica justamente en el centro de la dinámica entre los cubanos de aquí y de allá mediante una mirada retrospectiva a las dos primeras décadas del triunfo revolucionario, en que Había que hablar de ellos en voz baja A veces con tono de desprecio Y en la escuela aprendí que eran gusanos Que habían abandonado a su pueblo.

Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas

117

Lo que cambió después de 1978, cuando se produjo el Diálogo, un hecho que permitió—por primera vez en más de veinte años-- las visitas familiares y alteró de muchas maneras las percepciones sobre Miami y su cultura por la vía del contacto directo. Los gusanos devinieron entonces no sólo “mariposas” sino también “comunitarios”, denominaciones que luego cambiarían, sencillamente, a “cubano de Miami”, algo que indica un mayor sentido de identidad y pertenencia, apenas un cambio de locus de una misma ontología: Un día mi tío volvió de la otra orilla Cargando con su espíritu gregario Y ya no le dijeron más gusano Porque empezó a ser un comunitario.

De ahí incursiona en el éxodo de Mariel que conceptualiza de “fatídico”. Unos 125 00 cubanos emigraron, como en estampida, a los Estados Unidos, lo cual el trovador articula con la oleada de las clases medias en los años 60—la salida por el puerto de Camarioca—y, después, con la firma de los acuerdos migratorios de 1994, al cabo de la crisis de los balseros: Y al fin llegó el fatídico año 80 y mi familia fue disminuyendo como años antes pasó en Camarioca el puerto del Mariel los fue engullendo. Aún continúa el flujo a la otra orilla en vuelos regulares y balseros y sé que volverán sin amnistía porque necesitamos su dinero (o su consuelo, yo no sé).

Y es que en la cultura cubana hay como un movimiento de puentes, visible en obras como Delirio habanero, del fallecido dramaturgo Alberto Pedro, cuyos personajes centrales son Benny More y Celia Cruz, iconos de la cultura popular fundidos en una misma escena más allá de las diferencias que puedan separar a ambas demarcaciones. Pero el trovador esta vez llega más lejos: a la “herejía” de fundir a Celia Cruz, también de muchas maneras símbolo del exilio, con Silvio

118

Chapter 3

Rodríguez y Pablo Milanés, expresiones de la nueva canción política surgida después de 1959. Y todo lo hace a partir de un posicionamiento similar al de muchos nacionales: quedarse, “a cuenta y riesgo”, del lado de acá. Es una lástima que Frank casi no aparezca en la radiodifusión cubana porque sus canciones valen la pena, sobre todo si lo cubanos queremos seguir mirándonos por dentro y llegar más lejos.

A modo de cierre El Diálogo de fines de los años 70 constituyó el primer impulso. Al romperse casi dos décadas de asilamiento mutuo, la lógica del contacto directo ha tenido un impacto a nivel de las relaciones familiares e interpersonales, reforzando o creando vínculos entre las dos orillas que tienden a ser muy estables y dinámicos. Pero esta conexión no es sólo familiar y económica, y por consiguiente crea (o retroalimenta) prácticas culturales a partir de contactos en vivo y de redes informales que se activan particularmente en momentos donde la interactividad persona-a-persona, cualesquiera sean las razones, se minimiza o suprime. Y el vínculo se refuerza en el tiempo con la entrada al país de nuevas tecnologías, bien por la vía oficial (el correo electrónico o Internet, a pesar de las actuales limitaciones de acceso) o alternativa. Ni las llamadas telefónicas ni la correspondencia ordinaria constituyen hoy las únicas formas de contacto, como ocurría antes. Por utilizar un dato muy conocido—esta vez del deporte nacional—, en una Peña Deportiva como la del Parque Central de La Habana los fanáticos del béisbol conocen exactamente en qué equipo está jugando el Duke Hernández, a pesar de que la TV cubana no transmite sus juegos ni informa sobre las Grandes Ligas. Si se mira a la música, el problema es similar debido a los envíos de discos compactos procedentes de Miami y a su venta informal a cargo de la piratería callejera. Esta conexión reitera la existencia de una porosidad fronteriza entre las ciudades de La Habana y Miami, aun cuando ambas no estén

Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas

119

separadas por una demarcación terrestre. Si bien muchos de los temas aquí abordados se visibilizan sobre todo en un espacio capitalino— desde las remesas hasta “la Antena”—, es obvio que también tocan a la llamada Cuba B—es decir, a las provincias—, donde aspectos como las modas, maneras, imaginarios, usos y vestimenta han sufrido cambios que están alterando el modo tradicional de ser y comportarse. Pero a contrapelo de lo que a menudo se asume, estos no implican un desafío a la identidad nacional, sino expresan una tendencia global que remite a la relación cultural entre lo diaspórico y sus comunidades de origen, típica de los tiempos que corren. Cuba está inserta en ese flujo, con las peculiaridades que determina el conflicto entre el gobierno de la Isla y el de los Estados Unidos.

Bibliografía ARMENGOL, ALEJANDRO. 2004. “Miami es miamense y es más y es una feria”. Encuentro de la Cultura Cubana, 33. BARBERIA, LORENA. 2008. “Remesas, pobreza y desigualdad en Cuba”. Espacio Laical, 2. BETANCOURT, LUIS ADRIÁN Y JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ. 2009. Batista. Últimos días en el poder. La Habana: Ediciones UNIÓN. BLACK, GEORGE. 1998. The Good Neighbor. How the United States Wrote the History of Central America and the Caribbean. New York: Pantheon Books. BORGES TRIANA, JOAQUÍN. 2009. La luz, bróder, la luz. Canción cubana contemporánea. La Habana: Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. BRENNER, PHILIP, MARGUERITE ROSE JIMÉNEZ, JONH M. KIRK Y WILLIAM LEOGRANDE, eds. 2008. Reinventing the Revolution. A Contemporary Cuba Reader. Lanham, Boulder, New York, Toronto, Plymouth, UK: Rowman & Littlefield Publishers. CASTRO, MAX. 1999/2000. “De agentes a arquitectos”. Encuentro de la Cultura Cubana, 15. COASTWORTH, JOHN H. Y CARLOS RICO, eds. 1989. Images of Mexico in the United States. San Diego: Center for US-Mexican Studies. CHOMSKY, AVIVA. 2010. A History of the Cuban Revolution. Maden: WileyBlackwell. DE LA CAMPA, ROMÁN. 2000. Cuba on My Mind. Journeys to a Severed Nation. London: Verso. DESNOES, EDMUNDO Y WILLI LUIS, eds. 1981. Los dispositivos en la flor. Cuba: literatura desde la Revolución, New Hampshire: Ediciones del Norte.

120

Chapter 3

DÍAZ BRIQUETS, SERGIO. 2008. “Remittances to Cuba: An Update.” Cuba in Transition, ASCE. DÍAZ, DESIRÉE. 2001. “La mirada de Ovidio. El tema de la emigración en el cine cubano de los 90”. Temas, 27. DÍAZ MALMIERCA, YIMEL. 2005. “Denuncia empresa cubana piratería discográfica”, Trabajadores, 25 de marzo. DIDION, JOAN. 1987. Miami. Toronto: Lester & Orpen Dennys. DIEZ, CARY et al. 2003. “La producción artística y el mercado”. Temas, 3334. DOMÍNGUEZ, JORGE. 2010. “Reconfiguración de las relaciones de los Estados Unidos y Cuba”, Temas, 62-63. DOMÍNGUEZ, JORGE, OMAR EVERLENY y LORENA BARBERIA, eds. 2005. The Cuban Economy at the Start of the Twenty-First Century. Cambridge: Harvard University Press. DUANY, JORGE. 2009. “La diáspora cubana desde una perspectiva transnacional” en Andrzej Dembicz ed. Cuba 2009: Reflexiones en torno a 50 años de Revolución. Varsovia: Universidad de Varsovia. ______________1997. “Ni exilio dorado ni gusano sucio: la identidad étnica en recientes novelas cubano-americanas”. Temas, 10. ECKSTEIN, SUSAN Y LORENA BARBERIA: Cuban-American Cuba Visits: Public Policy, Private Practices, Mellon Report, Inter-University Committee on International Migration, Center for International Studies, MIT, http:// web.mit.edu/cis/www/migration/pubs/mellon/5_cuba. ECKSTEIN, SUSAN. 2009. The Immigrant Divide. How Cuban-Americans Changed the US and their Homeland. New York: Routledge. ESPINA, MAYRA. 2010. “Looking at Cuba Today. Four Assumptions and Six Intertwined Proposals.” Socialism and Democracy, 24, 1. FERNÁNDEZ, DAMIÁN Y MADELÍN CÁMARA, eds. 2000. Cuba. The Elusive Nation. Interpretations of National Identity. Gainesville: University Press of Florida. FERNÁNDEZ, ANAYSI. 2009. “Tronchado negocio de antena”. Granma, 20 de marzo. FLORIDA INTERNATIONAL UNIVERSITY (FIU): Cuba Transition Poll www2.fiu.edu/ipor/cuba-t FLORES, JUAN. 2005. “The Diaspora Strikes Back. Reflections on Cultural Remittances”. NACLA, 39. GARCÍA CANCLINI, NÉSTOR. 1995. Consumidores y ciudadanos. Conflictos multiculturales de la globalización. México D.F.: Grijalbo. GARCÍA, MARÍA CRISTINA. 2000. “Los exiliados cubano-americanos. Treinta años en pos de su definición y cultura en los Estados Unidos”, en Rafael Hernández, coord. Mirar al Niágara. Huellas culturales entre Cuba y los Estados Unidos. La Habana: Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello.

Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas

121

GARCÍA ITURBE, NÉSTOR. 2004. Un “paraíso” llamado Miami. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales. GOMIS, REDI Y RAFAEL HERNÁNDEZ. 1986. “Retrato del Mariel: el ángulo socioeconómico”. Cuadernos de Nuestra América, 5. GONZÁLEZ CORZO, MARIO A. 2009. “Características fundamentales y efectos socioeconómicos del sistema de dualidad monetaria cubano”, Enfoque económico, 12. HERNÁNDEZ, JORGE. 1997. “Antinomias en la cultura política de la emigración cubana en los Estados Unidos”. Temas, 10. HERNÁNDEZ, RAFAEL. 1980. La política inmigratoria de Estados Unidos hacia la Revolución Cubana. Avances de Investigación 2. La Habana: Centro de Estudios sobre América (CEA). ___________________ 1999. Mirar a Cuba. La Habana: Letras Cubanas. ___________________ coord. 2000. Mirar al Niágara. Huellas culturales entre Cuba y los Estados Unidos. La Habana: Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Juan Marinello. HERNÁNDEZ, REINALDO. 2008. “La industria musical y la piratería discográfica”. Clave, 8. HERRERA, MARÍA CRISTINA. 2006. “Tres veces mariposa” (entrevista de Enrique Patterson). Encuentro de la Cultura Cubana, 37-38. HUNTINGTON, SAMUEL. 2004. Who Are We? The Challenges to America´s National Identity. New York: Simon & Schuster. LEVIT, PEGGY. 2001. Transnational Villagers. Berkeley: University of California Press. LINGER, ELOISE Y JOHN COTMAN, eds. 2000. Cuban Transitions at the Millennium. Maryland: International Development Options. MARTÍN, CONSUELO et al. 2004. “¿Por qué emigran los cubanos?”. Último Jueves. Los debates de Temas. La Habana: Ediciones UNIÓN. MARTÍNEZ HEREDIA, FERNANDO. 2008. “Identidad y cultura nacionales: historia y temas actuales”. Antología de Caminos. La Habana: Editorial Caminos. PEDRO, ALBERTO. 2009. Teatro Mío. La Habana: Letras Cubanas. PÉREZ, LISANDRO. 1999/2000. “De New York a Miami. El desarrollo demográfico de las comunidades cubanas en Estados Unidos”. Encuentro de la Cultura Cubana, 15. PÉREZ, LOUIS A. 1990. Cuba and the United States. Ties of Singular Intimacy. Athens and London: The University of Georgia Press. _______________ 1999. On Becoming Cuban. Identity, Nationality and Culture. Chapel Hill and London: The University of North Carolina Press. PÉREZ-FIRMAT, GUSTAVO. 2000. Vidas en vilo. La cultura cubanoamericana. Madrid: Editorial Colibrí. PRIETO, ALFREDO. 1996. “Huellas norteamericanas en la cultura cubana contemporánea”. Temas, 8.

122

Chapter 3

_______________ 2003. “La isla prohibida. Miradas norteamericanas sobre Cuba”. Temas, 32. _______________ 2004. El otro en el espejo. La Habana: Ediciones UNIÓN. QUINTANA, ROGELIO et al. 2004. Efectos y futuro del turismo en la economía cubana. Montevideo: Asdi-INIE. RATTLIFF, WILLIAM E. 1987. The Selling of Fidel Castro. The Media and the Cuban Revolution. New Jersey: Transaction Books. SCHWARTZ, ROSALIE. 1997. Pleasure Island. Tourism and Temptation in Cuba. Lincoln: University of Nebraska Press. US DEPARTMENT OF TREASURE. 2009. TG-273. Fact Sheet: Treasury Amends Cuban Assets Control Regulations to Implement President´s Initiative on Family Visits, Remittances and Telecommunications, September 3. URIARTE, MIREN. 1995. “Los cubanos en su contexto: teorías y debates sobre la inmigración cubana en los Estados Unidos”. Temas, 2.

4

From Dreaming in Havana to Gambling in Las Vegas: The Evolution of Cuban Diasporic Culture

Eliana Rivero1 1. The University of Arizon

In the summer of 2006, when a group of scholars better described as established or aspiring “cubanólogos” met at the University of Buffalo for a National Endowment for the Humanities summer institute titled “Negotiating Identities in Art, Literature, and Philosophy: Cuban Americans and American Culture,” I was occupied in analyzing the role of women writers in what could be termed at the time “the Cuban American Boom:” such had been the U.S. popularity of literary works of fiction and memoirs, following on the coattails of a resurgence of Cuban music in the American cultural and artistic scene. In my study of the production by Cuban American women authors, published later in a volume edited by Isabel Alvarez Borland and Lynnette Bosch, I affirmed that, regardless of their gender, Cuban American novelists, poets, essayists and playwrights write and dream within a circ*mstantial, inherited […] and cultivated context of exilic and migratory memories, nostalgic family remembrances, recreation of transnational and deterritorialized imaginaries, and the everyday experience of “living as Other” in a society that—albeit national 123

124

Chapter 4

protestations to the contrary—highly values ethnic hom*ogeneity even when it outwardly celebrates diversity. (“Writing in Cuban…,” 109)

Agreeing with Louis Pérez in his book On Becoming Cuban, I argued then that Cuban American national identity could be viewed as “a cultural artifact open to a process of transformation” (Pérez 8). I theorized that, more often than not, this identity exhibits a multiplicity of facets at the same time that it embodies a foundational “temperament,” better described as a unique form of hybridity tinged by an ideological assumption of proudly insistent ethnocultural difference, both in character and in politics. At the same time, I also affirmed that Cuban Americans, in spite of individual traits, have in common a perennial and cultivated association, be it by birth or by kinship, with a primal image and a particular mythology: a peculiarly shaped extension of land surrounded by sea, and the national history recorded for that island first encountered by Spaniards in 1492.2 Such particular historical association and cultural mythology (which some sociologists and historians identify as the source for the self-proclaimed “Cuban exceptionalism”) is also a source of dissimilation for Cuban Americans in the context of U.S. Latino communities. Remember the famous four lines by Gustavo Pérez Firmat in his Cincuenta lecciones de exilio y desexilio, which are themselves an eloquent illustration of exilic subjectivity: Si me dicen globalization, respondo: destierro. Si me dicen diáspora, respondo: exilio. Si me dicen Hispanic, respondo: cubano. Si me dicen Latino, respondo: latuya. (108)

2. Belén Rodríguez-Mourelo has noted this common heritage as proper to the narrative of the Cuban diaspora, “but not in an explicit relationship to exile. There are also references to Cuban landscape, food, music, religions, and sensuality. These roots into the physical and cultural characteristics of the nation ground the narrative to a center (the island),” Encounters in Exile…, 187.

From Dreaming in Havana to Gambling in Las Vegas: The Evolution of Cuban Diasporic

When I become a reader or a spectator of more recent Cuban American cultural texts, I recognize a hybrid sensibility that is increasingly shared with other Hispanic ethnic minorities in America, but at the same time I often detect in our cultural production a certain notion of singularity that other critics, Cuban or not, have defined as the afore mentioned Cuban exceptionalism. Lisandro Pérez and Guillermo Grenier, as well as Jorge Duany, have analyzed what José Buscaglia-Salgado has called “the myth of Cuban primacy” and “its discourse of uniqueness” (see The Legacy of Exile 33, “La diáspora cubana…” 1, “Leaving Us...” 290-91). This trait, along with the noted Cuban American penchant for nostalgia and remembrances of the old order, has fed a current of literary works that exhibit an exilic perspective, portraying fictional accounts and autobiographical recountings of a world that was, or could have existed, or even should have been, and how that lost world has affected current life for U.S. Cubans.3 As has been said, The exile ideology has found numerous venues for expression besides explicit political speeches and articles. It can be found in short stories, novels, books, films, plays, soap operas, documentaries and comic books. The exile ideology is a political and economic industry shaping values and attitudes.4

In the last decade, nevertheless, cultural critics have observed what can be termed a new diasporic subjectivity, one that evolves from the old way of thinking and emoting, and which looks forward to an inte3. Anthony Maingot has stated that, in the aftermath of the Cuban diaspora, “their national identity will have been shaped by the experiences and memories of a Cuba which no longer exists. These will be individual as well as collective memories.” (“The Evolving Character of Cuban Exiles…,” MS. 3-4, citing general ideas in Paul Connerton’s book How Societies Remember, Cambridge, 1989). I am grateful to have been the discussant for the panel “Diáspora y exilio: la cultura migratoria cubana” (LASA Conference, Montreal, September 2007), which gave me access to papers by Maingot, Rojas, Pérez and Aragón. See Rivero, “Cuando salí de La Habana, válgame Dios...” (responses to papers by Uva de Aragón, Rafael Rojas, Anthony Maingot, and Lisandro Pérez). 4. http://www.freethefive.org/legalFront/amicuscuban-american-scholars.pdf Online. October 2002. Pp. 21-22. This quotation source is an amicus curiae opinion presented by Cuban American social scientists in support of the notion that no jury in Dade County Florida can be considered to be beyond the influence of Cuban exile ideology.

126

Chapter 4

grative awareness of being in different stages and generations of the migration experience. Rafael Rojas has spoken about “una nueva subjetividad migratoria” defined by key processes, such as displacement and mobility, confronting the traditional binary conflict of island vs. exile, although when doing so, he was referring primarily to the so called “exilio de terciopelo” of intellectuals and artists residing in Mexican cities (“De La Habana a México: generación, diáspora y frontera,” MS. 23). I would add that an evolving Cuban diasporic subjectivity, in contrast to a previous exile-centered mentality, denotes an evolution of attitudes engendered not only by a generational gap that is magnified by the sheer passage of time, but also by adoption of a language that renders English-dominant speakers and readers the preferred audience of published cultural works, as well as by an opening to global perspectives and an interest in matters other than Cuba. In my own work, I have identified that newer Cuban American writing as “ethnic,” wanting to situate it in the context of U.S. Latino writing, and singled out “el discurso de la nostalgia” as one of the most salient traits of the literature produced by Cuban writers in the US during the 70s, the 80s and the 90s.5 Since 2005, notwithstanding my previous definitions—often quoted and problematized—I have consistently imagined the continuing notion of exilic subjectivity as a willfully ideological/aesthetic construction,6 and broadly agree with Rojas when he states: “la diáspora de los 90 constituye, en propiedad, la última generación de la cultura cubana exiliada” (“De La Habana a México…,” MS. 21).7 This paper intends to trace the evolution of Cuban migratory culture along the lines described above, by briefly analyzing the trajectory of Cuban American writer Cristina García in an arc that goes from her 5. See Rivero “From Immigrants to Ethnics…” 1989; “(Re)Writing Sugarcane Memories…,” 1990; and Discursos desde la diáspora,” 2005). In his article in La Gaceta de Cuba,” Ambrosio Fornet graciously credits me with coining the phrase he uses as his title, “El discurso de la nostalgia” (I had actually referred to “the Cuban nostalgia discourse” in “(Re)Writing Sugarcane Memories…,” p. 169). For a detailed discussion on the topic, see Caminero-Santangelo, “Contesting the Boundaries…,” 507-08. 6. For a sociological explanation, see Guillermo Grenier, “Theorizing the Sociology of Exile: The Social Creation and Maintenance of the Exile Ideology” (see bibliography).

From Dreaming in Havana to Gambling in Las Vegas: The Evolution of Cuban Diasporic

first novel Dreaming in Cuban (1992) to A Handbook to Luck (2007).8 From a single-focus view on Cuban identities profiled in nationalistic concerns, both insular and exilic, García’s work has evolved to a perspective on Cuban Americans that visualizes them as members of a wider community of Latinos and other immigrants in the U.S. Although still at times creating older characters that bespeak of loss and nostalgia, as she did in Dreaming in Cuban and The Agüero Sisters, a younger generation of American Cubans emerges in Handbook to Luck that begins to advance beyond the national toward the global, and beyond the insular and the transnational to what can be called the postnational.9 If in Dreaming in Cuban and The Agüero Sisters, the main characters exhibit a national cultural and political identity that is intrinsically recognizable and unique in terms of the duality island vs. exile, Cuba vs. the United States, and their journeys are centered in Miami and New York-the US East Coast-in Handbook to Luck Cuban migrants rub 7. Even though Rojas’s assessments refer primarily to Cuban émigrés in Mexico, some of his analysis can be fruitfully applied to U.S. Cubans (see the manuscript of his LASA presentation “De La Habana a México…,” which I have in Spanish but which was published in English in Ruth Behar’s collection The Portable Island. Curiously, there are several paragraphs of the original not included in the translated version, one of which includes the quoted concept of “una nueva subjetividad migratoria”). I differ from Rojas’s periodization in the sense that he sees Cuban American authors rejecting the idea of exile and its infatuated nostalgia since the mid 80s: “Desde mediados de los 80 los autores cubanoamericanos abrieron un campo literario que rechaza la idea de exilio, por su infatuada política de la nostalgia; ahora, a fines de los 90, ese campo literario, en tanto figuración de un etnos minoritario dentro de los Estados Unidos, probablemente se cierre ante la emergencia de poéticas diaspóricas...” (“Diáspora y literatura....,” 138). I have previously affirmed that this evolution has its roots in the seventies, but its results can be fully seen in the 21st century. 8. A fifth novel by García, The Lady Matador Hotel, appeared in 2010 after I had designed the work for this paper, but a reading of this latest work by the Cuban American author confirms the fact that she is fully writing now in a different mode. The narrative takes place in an unnamed Central American country and includes a series of six stories about characters of different nationalities, the main one being a female bullfighter from California, half Mexican and half Japanese. The tale incorporates politics and sensuality, and there is, incidentally, one Cuban character in it who is adopting a Guatemalan child. Although further study of this last novel is needed, it is evident that García has reached a postnational (see the following note), and more importantly global, phase in her writing. 9. This is a term I also borrow from Rafael Rojas, who affirms: “Si el ritmo de la emigración legal, iniciado en 1994, se mantiene en los próximos años, a principios del siglo XXI más de 3 millones de cubanos conformarán una ciudadanía postnacional étnica y culturalmente heterogénea” (“Diáspora y literatura... ,” 140).

128

Chapter 4

elbows with Salvadoreans and Iranians in Los Angeles and Las Vegas, and the complexity of a newer, Cuban diasporic culture begins to grow and prosper alongside the older imagined community of exiles, outside of the Florida and Eastern seaboard enclaves, in the heart of an increasingly diverse mainstream America that happens to contain Latinos of Cuban extraction. The life of Enrique Florit is just one of the triad of juxtaposed stories that configure the novel, and he lives first in southern California and later in Las Vegas with his flamboyant magician father, at some point working as a professional poker player on Caribbean cruise ships. The other two main characters, who will at some point cross the path of the young Cuban American, are Marta Claros, an immigrant from the slums of San Salvador, and Leila Rezvani, a well-to-do surgeon´s daughter from Tehran. All three characters are given similar weight in the development of the plot. The narrative weaves through their lives for twenty six years, and we see Enrique—a young mathematical genius-abandoning his dream of attending MIT so he can stay with his increasingly failing father. Marta, an undocumented salvadoreña ends up as a nanny for the Florits in greater Los Angeles (Enrique marries a Cuban American woman in Jamaica, with whom he has children), and that occurs after Enrique and Leila had met by chance and fallen in love when he was playing poker in Las Vegas, using his mathematical brain to solve his father’s money problems. Their love was ill fated, as Leila had to go back to Iran after finishing college and agree to the marriage her family had planned for her. Although the older Cuban character in the novel, the magician Fernando Florit, is portrayed partly as an exilic “throwback,” and Enrique at 9 and 13 years of age frequently reminisces about his mother’s tragic death in Cuba alongside many other episodes of remembrance and “quasi-nostalgia,” the narrative develops within a multiethnic American context that portrays the circ*mstances of immigrant lives in general, and ends with an open, generalized reflection on life and the role of luck and fate in human existence.10 The closing epilogue centers on Marta Claro’s brother

From Dreaming in Havana to Gambling in Las Vegas: The Evolution of Cuban Diasporic

Evaristo, living in El Salvador thanks to the remittances that his sister sends him from Los Angeles. In her previous novel, Monkey Hunting, the third of García’s trilogy of Cuba-centered works, the hybridity of Cuban national character and race mixtures (Chinese, African, Spanish), heretofore unrecognized in all their diversity, had been featured as the saga of the Chen family was recounted inside and outside the island. In her book On Latinidad, Marta Caminero Santangelo argues that in the context of Cuban exile narratives—with their imagined spiritual territory of an idyllic island paradise functioning as a nostalgic construct—García´s Monkey Hunting goes on to advance the hybridity that often characterizes minority narratives in the US (“Complicating Cubanidad: Novels of Achy Obejas and Cristina García”, 93-115). What Caminero Santangelo posits is that, in her view, Latin American and Caribbean intellectuals have historically fashioned national identity as ostensibly reconciling the tensions between heterogeneity and hybridity, smoothing over the racial and cultural mestizajes that resulted from a violent colonial history of conquest and slavery (101-03). She analyzes the notion of Cuba as a loaded metaphor, more figurative than factual, along the lines of Salman Rushdie’s concept of “imaginary homelands” (94), and concludes that the exile’s narrative, for Cubans in the US, often appears as strikingly monocultural and mononational (95). She then studies Monkey Hunting by Cristina García and Days of Awe by Achy Obejas against the backdrop of exilic narratives that have configured a singularly white and Catholic national identity for Cuba, arguing that the novels by the two Cuban American women “challenge this vision of national unity by narrating a pre-Revolutionary Cuban nation that was already multiethnic, multiracial, and irretrievably conflicted and divided from within,” a panethnic nation that (like the current panethnic Latino community in the United States) did not 10. Guillermo Grenier alludes to the work of Nicolas Bourriaud when he quotes him as saying “melancholy gives way to multiculturalism” (Grenier “Theorizing the Sociology of Exile…,” Cuba Futures Symposium paper presentation). In other words, according to critics and theorists, exilic nostalgia eventually turns into acceptance of a multifaceted, pluralistic reality.

130

Chapter 4

cohere (95). Even though Caminero-Santangelo brings in Fernando Ortiz and his masterly ajiaco metaphor to describe the real history of a Cuba with predominant processes of transculturation, she insists that those blends do not pose a challenge to the illusion of national singularity that will be repeated and echoed in the self-imagining of the Cuban historic exile in the U.S. (102-103). In a certain way, I could argue here that this position adds to the notion of Cuban exceptionalism within the Caribbean that some of the critics mentioned before have tried to explain and characterize, defend or debunk. It is in that sense that I consider the third Cuban-themed novel by García as already setting itself apart from the path of exilic nationalistic recreation, and on its way to configuring a global vision of multiplicity by its retelling of Cuban history through the eyes of Chinese immigrants and their descendants on the island, as well as through the perspective of a Cuban American émigré in Vietnam and a chinocubana in China. Such an evolving global vision of migration, in a postnationalistic manner, will reach maturity in The Lady Matador Hotel, García’s last novel to date. Lady Matador grows further and further apart from the Cuban-centered model of her previous fiction, which was still informed—in varying degrees—by an exilic subjectivity. According to such a perspective, the diasporic imagination has been evolving from transnationalism to globalization.11 To bring to a closing the words that Rafael Rojas wrote in 1999, the emergence of a diasporic poetics creates a representation of a border which is “más móvil, desterritorializada y, en resumidas cuentas, más cosmopolita” (Diáspora y literatura 139). If, as the end of García’s Cuban trilogy, Monkey Hunting (2003) represented the first step in the author’s evolution from an exilic to a diasporic subjectivity, and a new phase in the evolution from nationalistic 11. In another place, I have stated that Monkey Hunting “cifra la expansión de la imaginación diásporica para aprehender una Cuba que se desborda de sus fronteras insulares.... a la vez que denota una conciencia transnacional que se extiende más allá de los opuestos y los binarismos que hasta ahora han predominado—lo insular vs. lo ex-insular—para privilegiar lo universal en un entorno global” (“La literatura cubanoamericana...,” 149).

From Dreaming in Havana to Gambling in Las Vegas: The Evolution of Cuban Diasporic

narratives to globally imagined scenarios, it is with A Handbook to Luck (2007) that the Cuban American writer engages the multiplicity of ethnocultural discourses which coexist in mainstream America and in the Caribbean: Vietnamese gamblers, Korean factory owners, Central American nannies, Jamaican bartenders, Jewish American pit bosses, the occasional Cuban tourist or worker are all present. And it will be with her latest novel, The Lady Matador Hotel (2010), that García will fully encompass the reality of a writer who, from across the border and outside of the U.S. perspective, observes with humor, imagination, and great linguistic skills the panoply of Latin American, U.S. Latino and other experiences that congregate in time and space to produce the unique mixture of nationalities and cultures abounding in the Americas. If dreaming of (and in) Havana expressed a nostalgic search for Cuban roots and identity, gambling in Nevada, California, and Caribbean casinos is curiously emblematic of a cosmopolitan view that can truly be considered beyond an exile mentality, a view that moves into the full experience of a world diaspora. So it is with watching the case of a one-and-a-half generation Cuban American man12 and an Iranian woman while they witness Papi the magician dance with a Brazilian entertainer named La Víbora in a Las Vegas hotel ballroom, and following the development of an unlikely love story between two diasporic subjects from the Caribbean and the Middle East: it could be said that that is globalization and trans-culturation for the ages. It seems then as if all the topics surrounding postmodern migration are covered in the study of the latest novels by the Cuban American author: the ideologies of ‘home’ and nation, the cultures of diaspora including the exilic perspective, the politics of multiculturalism, the predicament of minorities, the redefinition of cosmopolitanism, identity questions (of belonging, ‘national origins,’ assimilation, acculturation and trasnculturation), and issues relating to race, sexuality and gender. The arc of evolution in Cristina García’s narratives 12. The reference alludes, of course, to the concept of the “one-and-a-half” generation coined by Rubén G. Rumbaut and later popularized by Gustavo Pérez Firmat in Life on the Hyphen.

132

Chapter 4

thus can be said to cover more than half the planet, and her novels can be taken to represent a process of subjective as well as objective migrant transformation that might well be observed in diaspora tales across cultures.

Bibliography Abani, Chris. “Cristina García.” BOMB 99/Spring 2007, LITERATURE. Online. http://bombsite.com/issues/99/articles/2899. Behar, Ruth and Lucía Suárez, eds. The Portable Island: Cubans at Home in the World. New York: Palgrave Macmillan, 2008. Borriaud, Nicolas. “From Relational Aesthetics.” http://www.creativityandcognition.com/blogs/legart/wpcontent/uploads/2006/07/Borriaud.pdf. Online. 1998. Buscaglia-Salgado, José F. “Leaving Us for Nowhere: The Cuban Pursuit of the American Dream.” Review of Louis A. Pérez. Jr., On Becoming Cuban: Identity, Nationality, and Culture. Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1999. In The New Centennial Review 2:2 (Summer 2002): 285-98. Caminero-Santangelo, Marta. “Contesting the Boundaries of Exile Latino/a Literature,” World Literature Today 74:3 (Summer 2000): 507-517. _______________________. On Latinidad: U.S. Latino Literature and the Construction of Ethnicity. Gainesville: University Press of Florida, 2007. Duany, Jorge. “La diáspora cubana desde una perspectiva transnacional” Otrolunes: Revista Hispanoamericana de Cultura, 3:8 (junio de 2009): 1-3. Online. http://www.otrolunes.com/hemeroteca-ol/numero-08/html/este-lunes/ este-lunes-n08-a14-p03-2009.html. Fornet, Ambrosio. “El discurso de la nostalgia.” La Gaceta de Cuba 4 (julioagosto 1995): 32-33. García, Cristina. Dreaming in Cuban. New York: Alfred A. Knopf, 1992. _____________. The Agüero Sisters. New York: Ballantine/Random House, 1997. _____________. Monkey Hunting. New York: Alfred A. Knopf, 2003. _____________. A Handbook to Luck. New York: Alfred A. Knopf, 2007. _____________. The Lady Matador Hotel. New York: Scribner, 2010. Grenier, Guillermo J. “Theorizing the Sociology of Exile: The Social Creation and Maintenance of the Exile Ideology". Paper presented at the Cuba Futures Symposium, The Bildner Center, CUNY Graduate Center, New York, March 31st 2011. _________________. “The More Things Change: The Creation, Maintenance and Persistence of the Cuban American Exile Ideology in Miami” Journal of American Ethnic History (Winter/Spring 2006): 209-224.

From Dreaming in Havana to Gambling in Las Vegas: The Evolution of Cuban Diasporic

Maingot, Anthony. “The Evolving Character of Cuban Exiles, Solid ‘Identity’—‘Shifting Identifications:’ A Theoretical Sketch.” Paper presented at the LASA (Latin American Studies Association) XXVII International Conference, Montreal, Québec, September 2007. MS., 15 pp. Pérez Firmat, Gustavo. Cincuenta lecciones de exilio y desexilio. Miami: Ediciones Universal, 2000. __________________. Life on the Hyphen: The Cuban American Way. Austin: University of Texas UP, 1994. Pérez, Lisandro, and Guillermo J. Grenier. The Legacy of Exile: Cubans in the United States. Boston: Allyn & Bacon, 2003. Pérez, Louis A., Jr. On Becoming Cuban: Identity, Nationality, and Culture. Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1999. Rivero, Eliana. “Cuando salí de La Habana, válgame Dios...” Response to Uva de Aragón, Rafael Rojas, Anthony Maingot, and Lisandro Pérez, on the panel “Diáspora y exilio: la cultura migratoria cubana.” Latin American Studies Association XXVII International Conference, Montreal, Québec, September 2007. MS., 6 pp. ____________. Discursos desde la diáspora. Cádiz: Aduana Vieja, 2005. ____________. “From Immigrant to Ethnics: Cuban Women Writers in the U.S.,” in Breaking Boundaries: Latina Writing and Critical Readings. Eds. Asunción Horno-Delgado, Eliana Ortega, Nina M. Scott, and Nancy Saporta Sterbach. Amherst: University of Massachussets Press, 1989. Pp. 189-200. ____________. “La literatura cubanoamericana: Cristina García y su trilogía novelesca,” in Guayaba Sweet: Literatura Cubana en Estados Unidos. Eds. Laura P. Alonso Gallo y Fabio Murrieta. Cádiz: Aduana Vieja, 2003. Pp. 133-51. ____________. “Writing in Cuban, Living as Other: Cuban American Women Writers,” in Cuban American Literature and Art: Negotiating Identities. Eds. Isabel Alvarez Borland and Lynette M.F. Bosch. Albany: SUNY Press, 2009. Pp. 109-25. Rodríguez-Mourelo, Belén. Encounters in Exile: Themes in the Narrative of the Cuban Diaspora. Valencia: Aduana Vieja, 2006. Rojas, Rafael. “De La Habana a México: generación, diáspora y frontera.” Paper presented at the LASA (Latin American Studies Association) XXVII International Conference, Montreal, Québec, September 2007. MS., 28 pp. ___________. “From Havana to Mexico City: Generation, Diaspora, and Borderland.” Trans. David Frye. In Behar and Suárez, The Portable Island, 93-104. ___________. “Diáspora y literatura: indicios de una ciudadanía postnacional” in Encuentro de la cultura cubana: 12-13 (primavera/verano 1999): 136146. Rumbaut, Rubén G. “The Agony of Exile: A Study of the Migration and Adaptation of Indochinese Refugee Adults and Children.” In Frederick L. Ahearn, Jr. and Jean Athey, eds., Refugee Children: Theory, Research, and Practice. Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1991. Pp. 53-91.

134

Chapter 4

5

Remembering the Cuban Revolution: North Americans in Cuba in the 1960s

David Strug Wurzweiler School of Social Work, Yeshiva University, Little is known about North Americans (NAs) from Canada and the US who went to Cuba in the 1960s to experience the revolution firsthand, to live and work on the island, and to support this historic event. We discuss the important work NAs did in Cuba, their contribution to the revolution, why most eventually left, and the impact their stay in Cuba had on their lives. This paper sheds light on a seminal stage of the revolution and is based on qualitative interviews with 25 NAs conducted in Canada, Cuba, and the US in 2008-2009.

The Cuban revolution of 1959 captured the world’s imagination. The New York Times called it “one of the most remarkable phenomena in the history of Latin America” (New York Times, 1959). Many young North Americans (NAs) from Canada and the US went to Cuba in the 1960s to experience the revolution firsthand, to live and work on the island, and to support one of the most important events in recent Latin American history. Very little is known about their experiences on the island. We describe the life and work of 25 NAs who traveled

161

162

Chapter 5

to Cuba in the 1960s and who spent a year or more there before returning home. We address the following questions: 1) What factors influenced NAs to go to Cuba? 2) What work did they do? 3) Why did they eventually leave? and, 4) What long term impact did NAs’ experiences on the island have on their lives? Information comes from qualitative interviews we conducted in Canada, in Havana, and in the US in 20082009. This paper is about those NAs who eventually returned home, as opposed to those who remained on the island indefinitely. The NAs we discuss in this article traveled to the island either alone or with family members to participate in Cuba’s revolutionary process. “Revolutionary process” here refers to a series of ongoing cultural, political, and societal transformations set into motion in 1959 by the government of Fidel Castro. This included the socialization of the Cuban economy and the construction of a more egalitarian social order (Saney 2004). Most NAs worked as “foreign technicians” after arriving in Cuba, as did their counterparts who came in great numbers from Eastern Europe and from elsewhere around the globe. The exact number of such NAs is not known, but may have numbered 50 or more at any given time (Anonymous, personal communication, May 10, 2009). NAs worked as economic advisors, engineers, journalists, teachers, translators, and in other fields. A primary goal of this paper is to bring to life the experiences of NAs who lived and worked on the island during what was a very exciting, but at times economically chaotic period, in the twentieth century history of Cuba. We will show that most NAs embraced the exuberance experienced by large numbers of poor and working class Cubans whose lives were significantly improved by changes introduced by the revolution in its early years. NAs’ memory of their experiences as young adults living and working on the island in the 1960s sheds light on an important stage in the history of the revolution, when Cuba’s leaders were implementing major cultural, economic and political

Remembering the Cuban Revolution: North Americans in Cuba in the 1960s

163

changes that transformed society and consolidated socialism in Cuba. Therefore, this paper provides information that is of significance to historians interested in this seminal period of the revolution’s history.

BACKGROUND The dictatorship of Fulgencio Batista was toppled January 1, 1959 by a revolutionary movement which soon thereafter mobilized workers, peasants and other sectors of society. Government leaders introduced new laws that restructured society and promoted egalitarianism. These included agrarian reform laws passed in1959 and in1963 and a major urban reform law introduced in 1960. A wide scale expropriation of U.S.-owned properties also occurred in 1960, and in 1961 Fidel Castro declared the “socialist” character of the Cuban revolution (Farber, 2006). Universal literacy and completion of primary school were introduced, along with redistributive economic measures. Unemployment was reduced and high quality medicine and education became free of charge. The 1960s were years of great euphoria. Che Guevara stressed the importance of self-sacrifice, personal responsibility, and assimilation of the goals of the revolution to achieve revolutionary consciousness (Becancenot & Lowry, 2009). Government stressed education and work as a way of achieving liberation, and promoted an ethos of volunteerism that influenced millions of Cubans to join campaigns to increase agricultural output, build houses, teach literacy, advance sanitation, and promote health through participation in mass organizations (Pérez-Stable 1993). The failed U.S.-backed Bay of Pigs invasion (April 1961), its economic blockade of the island (October 1960), and the Cuban Missile Crisis (October 1962) heightened revolutionary consciousness. The majority of those who opposed the revolution and who had the necessary financial resources left Cuba for the US within months of the triumph of the revolution. Therefore, the country needed large

164

Chapter 5

numbers of foreign technicians and professionals to replace the more than 40% of Cuba’s professional and semi-professional workers who had left the country (Bambirra, 1980). The exodus of large numbers of skilled workers and managers added to Cuba’s challenge of building socialism and transforming its economy through industrialization and the creation of new enterprises, which were goals of Cuba’s leaders in the early1960s (Yaffe, 2009). This need was filled by NAs and by the even larger number of technicians and professionals who traveled to Cuba from Eastern Europe and from other parts of the world in support of the revolution. Cuba’s leaders also invited NAs to work as advisors to government, especially on matters related to economic planning. For example, Che Guevara invited the political scientist Maurice Halperin in 1962 (Kirschner, 1995). Halperin advised the country’s Minister of Foreign Trade and taught geography at the University of Havana, which Halperin discussed in Return to Havana: The Decline of Cuban Society Under Castro (Halperin, 1994). The North American media publicized the events leading up to the Cuban Revolution from at least 1957 and there was a popular fascination in North America with Cuba and with Fidel Castro (Gosse, 1993). Cuba’s success in implementing revolutionary reform and in creating a more egalitarian society inspired many North Americans to embrace socially progressive causes in the US and in Canada (Barnes, 2001; Levinson & Brightman, 1971; Zinn, 1973), just as the revolution also enthused countless Latin Americans, Africans, and others from around the world (de Sousa Santos, 2009). The revolution motivated numbers of North Americans to travel to Cuba to observe the revolution first hand and to contribute to the revolutionary process. For example, the noted documentary film maker Estela Bravo and the journalist Lionel Martin traveled to Cuba in the early 1960s and have remained on the island to this day. A much larger number of NAs traveled to the island to live and work there, in some cases for many years, but most eventually left. Almost nothing has been written about the experiences in Cuba of this larger group of NAs (Strug, 2009).

Remembering the Cuban Revolution: North Americans in Cuba in the 1960s

165

A notable exception to the dearth of literature concerning NAs living in Cuba in the early years of the revolution is the recently published memoir by writer Margaret Randall about living on the island from 1969-1980, which includes a description of what daily life on the island was like for her and her family (Randall, 2009). Also, the economist Edward Boorstein describes his work as an economic advisor on the island in the early 1960s in his book The Economic Transformation of Cuba (Boorstein, 1968); and the political scientist Maurice Halperin wrote about his work as an advisor to the country’s Minister of Foreign Trade (Halperin, 1994).

METHODS The information for this paper comes from interviews with 25 NAs, who as noted before, went to Cuba in the early 1960s and who lived there a year or more before returning home. Therefore, it excludes information about North Americans who went to Cuba before the revolution, such as the dancer/choreographer Lorna Burdsall, or those who stayed, such as film maker Estela Bravo. These 25 persons were selected through snowball sampling, a technique in which existing study subjects recruit future ones from among their acquaintances (Goodman, 1961). Because these 25 persons do not represent a random sample, it is not possible to know the extent to which their views are representative of other NAs who lived in Cuba in the 1960s. We asked NAs about their family background and about early events in their lives, to learn why they traveled to Cuba. We also asked about the type of work they did, about family life, about why they eventually chose to leave, and about the long term impact Cuba had on them. Interviews were audio taped and transcribed and the transcriptions were coded to identify major themes for analysis. The average age of the NAs whom we interviewed is 72, meaning that most were in their late twenties and early 30s when they first traveled to Cuba. More than half arrived by 1962. The rest came between

166

Chapter 5

the years 1962-1969. The median number of years they spent in Cuba was five, ranging from one to eighteen. Most NAs were women (15 females versus 10 males). All had some college education; one had a degree in electrical engineering, and another held a medical degree. The majority worked in Havana in print or radio journalism and as translators. Others worked in economics, engineering, dentistry, film making, social work, and in health care.

RESULTS Factors Motivating NAs to Travel to Cuba NAs reported they had become aware of revolutionary stirrings in Cuba starting in the late 1950s. A number of them said they had read the accounts about Fidel Castro and his guerilla movement in the Sierra Maestra mountains, which the reporter Herbert Matthews wrote about for The New York Times in 1957 (de Palma, 2006). Many NAs said they learned about Cuba from information disseminated by Fair Play for Cuba Committees in the US and Canada. These committees were established in 1960 in the US and in 1961 in Canada (Wright, 1961). NAs gave a number of different reasons that influenced them to travel to Cuba, including a desire to experience the revolution first hand, an interest in carrying out socially meaningful work, and a sense of adventure. Some traveled to Cuba to join friends already living there and who had written them about the excitement of living in what one NA referred to as “the most interesting place on earth.” One North American from California traveled to Cuba in February 1962 with three children and with her husband, an electrical engineer. They left, because her husband no longer wanted to work in a professional field that was primarily aimed at the production of arms, because they already knew other NAs in Cuba, and because of the

Remembering the Cuban Revolution: North Americans in Cuba in the 1960s

167

excitement of living in a revolutionary, socialist country (Anonymous, personal communication, June 20, 2008). Listen Yankee (Mills, 1960), C. Wright Mills’ inspiring portrayal of Cuba and his stinging critique of U.S. Cuba policy, appeared in1960, and influenced adventurous youth, like one young Canadian woman who traveled to the island in 1961. She stated the following: C. Wright Mills’ book was the turning point… it was so exciting and I thought, you know, wow, this is where we could see it in action, see what happens and I decided to go there…My brother took me to a bus station, here in Toronto, and I literally went to see the world.... I literally went to see the world.

A sense of rebelliousness motivated another young North American to travel to Cuba in 1960. She reported the following (Anonymous, personal communication, October 9, 2008): At the end of the fifties, I was a rather typical pre-hippie, with an attitude of rebellion against much of the prevailing morality standards as well as economic standards which middle class and upper middle-class parents placed upon their children.I empathized completely with blacks who complained about racial discrimination;with girls who were considered "loose" because they were not virgins prior to getting married, all that old, moldy way of thinking, which really caused a whole generation to rebel. The Cuban revolution, the ideas it championed…came along at the perfect time for me.

Most NAs said they traveled to Cuba with the understanding that they would be given a contract by the government to work as a foreign technician once they arrived to the island. Others who came without a job set up in advance reported that they were able to find work quickly, and were then given a contract that allowed them to work as a foreign technician. For example, one young woman who was a social worker in NYC was given a contract by the Ministry of Education’s Department of Educational Psychology once she arrived in Havana. She worked with students, informing them about new opportunities for schooling and for possible jobs.

168

Chapter 5

As noted before, some NAs worked as advisors to economic planning groups, like the late Edward Boorstein, who went to Cuba in 1960 with his wife. Boorstein worked in the National Bank and in two government agencies responsible for the planning of foreign trade— the Bank of Foreign Commerce and the Ministry of Foreign Commerce, and for the Vice Minister of Economy, which was in charge of planning and the formulation of economic policy. The electrical engineer from California mentioned earlier taught electronics and applied physics at the University of Havana (Angelo Baracca, Fajer, & Henríquez, 2005), along with an Israeli nuclear physicist, an Argentinian and a Jamaican. He also worked for the Central Planning Board (JUCEPLAN), which was established to coordinate and plan the economy of the country (Dominguez, 1978). Most NAs worked for Prensa Latina, for the newspaper Granma, which had an English edition, or for Radio Havana Cuba, a short-wave radio station that broadcast programs to the US and to other countries around the world. One young North American from New York was given a job as a radio journalist, broadcaster and translator at Radio Habana. One of his programs was called “Cuba and the World. He discussed different aspects of life in Cuba. This program was aimed at a US audience that knew little about life in Cuba.

Personal Life NAs said their personal lives were, for the most part, comfortable, although daily routines could be arduous, especially for female spouses of foreign technicians, who oftentimes bore a greater share of domestic responsibilities. NAs were typically housed upon arrival at hotels like The Nacional, the Capri, and the Sierra Maestra, where many foreign technicians from around the world gathered. Later in their stay, they were given apartments. NAs’ salaries were sufficient to cover their expenses in Cuba’s non-consumer-oriented society. They

Remembering the Cuban Revolution: North Americans in Cuba in the 1960s

169

were entitled to purchase food, clothing and other necessities at special stores for foreign technicians. Not all NAs remember life as easy. Traveling by public transportation was difficult, especially if you had children, and there were occasional scarcities of food. NAs, like other Cubans, dealt with water and electrical shortages. Water was rationed and there were electrical blackouts, some scheduled, allowing one to plan one’s day. Some NAs chose not to accept the special ration book for foreigners, including the writer Margaret Randall.

Community Life NAs socialized with other NAs, with foreign technicians from other countries, and with Cubans. The NA exile community was nothing like the large, legendary exile communities of the past in places like Mexico City or Paris (Anhalt, 2008; Stovall, 1996). The NA community in Cuba was heterogeneous. Its members came at different times and held differing political and social perspectives. One NA (Anonymous, personal communication, February 21, 2009) described the community of North Americans as “a hodgepodge of everything,” and noted that its members were inserted into Cuban society in different ways. Some were academics, others were journalists and physicians, and others were hijackers. A number of NAs were correspondents for left-wing newspapers like the U.S. newspaper the Daily Worker and The Canadian Tribune. Many identified with the ideas of socialism and communism. Others developed a critical political perspective once in Cuba. Those NAs who came later in the sixties and in the early seventies were influenced by the ideas of the New Left. North Americans married to Cubans, and those who lived on the island for a long period of time, were less in need of other NAs for social interaction and support. Why Most North Americans Eventually Left Cuba

170

Chapter 5

Most North Americans came to Cuba with the intention of staying only a year or two. Many stayed much longer. But eventually most of them left. Many felt they were reaching the time in their lives when they had to decide if they were going to remain in Cuba for the indefinite future, or return to North America and reestablish life there. Others said they were concerned about losing important connections back home. Some had children who were growing older and their children expressed the desire to return home. Some NAs who had resided in Cuba since the early sixties felt that Cuba had begun to change by the late sixties in ways that made them feel less comfortable politically. Some did not like the growing influence on Cuba of the Soviet Union. North American foreign technicians were no longer viewed as favorably as they had been earlier in the decade.

What Long Term Impact Did Cuba Have on NAs? NAs reported they felt privileged to have lived and worked in Cuba in the sixties and were proud of the work they did on the island. Many stated that Cuba had a profound impact on their lives, because it broadened their political and social horizons. A number of NAs said that life on the island gave them an appreciation for the importance that hard work and self-sacrifice had played in constructing an egalitarian society. Others indicated their stay gave them an opportunity to develop skills and to become less materialistic. NAs said that living and working in Cuba contributed to their growing political radicalization or reinforced the politically progressive views they held before coming to Cuba. One NA said that meeting women from Cuba, Korea, Vietnam, and representatives from other countries, gave her a global perspective on life that she previously did not have. Talking to these people, she said, provided her with an appreciation of the fact that life for women was much harder in many other parts of the world than it was for those living in the US in the early 1970s.

Remembering the Cuban Revolution: North Americans in Cuba in the 1960s

171

For some NAs, living, working, and also studying in Cuba, transformed their vision of the world. Others reported they learned to work with Cuban colleagues in ways that they had not done previously. They pointed to their greater participation in collective decision making in their Cuban work place than in their more individualistically-oriented work settings back home. They valued their Cuban work experience, even though some reported there were times when they felt constrained by what they considered to be an overly bureaucratic work setting.

CONCLUSIONS The North Americans we interviewed entered adulthood during the Cold War era of the 1950s, a time when considerable racial and social injustice existed in North America. Many North Americans during this time period were critical of what the historian Van Gosse has referred to as the all-encompassing narrative of the Free World and the American Century (Gosse, 1993, p. 52). It is not surprising, therefore, that the NAs in our study reported they were impressed by the values and ideals of the revolution and by the efforts made by Cuba’s leaders to transform the country into a socialist and more egalitarian society. Many NAs, we noted in this paper, remembered their time in Cuba as the most productive and interesting time in their lives and they stated that their political and social consciousness grew throughout their stay. We also saw that NAs attributed this development to their admiration for the revolutionary government’s programs. The positive feelings NAs expressed about living in Cuba helps us to understand why the revolution inspired large numbers of progressive persons and social movements in North and South America and elsewhere in the world as noted earlier (de Sousa Santos, 2009). That Cuba had great personal meaning for NAs who lived and worked there in the 1960s is supported by the works of writer Marga-

172

Chapter 5

ret Randall and economist Edward Boorstein, whose books we cited earlier. Margaret Randall wrote the following in To Change the World: My Years in Cuba: Cuba educated my children, shared food and medical attention with us when it had little enough of either, and opened us to the brave struggles of people throughout the world…Cuba showed me ways of conceptualizing problems and solutions that remain useful to me today…Most importantly, Cuba taught me that another future is possible (Randall, 2009, p. 246).

Edward Boorstein wrote in The Economic Transformation of Cuba that “Seeing the Cuban people in Revolution gives a glimpse of what great things are latent in all the peoples of the world” (Boorstein, 1968, p. 292). He also noted that the time he spent in Cuba was the most satisfying work experience he ever had (Boorstein, 1968, p. viii). We noted that only a small number of NAs recalled experiences they did not like. When NAs were asked if there were any aspects of the revolution about which they had misgivings, they typically responded that the revolution’s leaders had made some mistakes; but NAs did not elaborate much on the nature of those mistakes. Practically all the NAs we spoke with remembered life and work in Cuba in a very positive way. None of the NAs we interviewed reported they left the island because they felt disillusioned with the revolution. The degree to which NAs’ memories of life in Cuba were positive raises the question whether some NAs may have downplayed or forgotten about what they did not like about their stay on the island. Forgetting past unpleasant events, or denying or altering reality to psychologically distance oneself from uncomfortable or disappointing past experiences that conflict with present day feelings, occurs in some autobiographical testimony and oral history (Gilmore, 2001). NAs did not talk about muted political discourse, a government controlled media, jails with political prisoners---all of which existed in Cuba in the1960s. The wife of a deceased NA said she thought there is “a conspiracy of silence” on the part of some NAs concerning what

Remembering the Cuban Revolution: North Americans in Cuba in the 1960s

173

they did not like about Cuba in the 1960s. It is unlikely the NAs we spoke with were unaware of these aspects of life on the island. Have NAs purposefully chosen to ignore them or have they suppressed memories about certain disquieting aspects of the political life of 1960s’ Cuba that they would prefer not to think about today? It is impossible to know how much of what NAs told us about life in Cuba in the 1960s has been influenced by how NAs feel about Cuba’s more recent history, by how they think about socialism in today’s world, or by how their political views may have shifted over time as they have grown older. In this regard, it is important to keep in mind that history is not necessarily a fixed objective rendering of “the facts” as it is a process of constant rethinking and reworking in a world of chance and change (Fabre & O’Meally, 1995, p. 3). Our memory of events is never a perfect and objective recall of what actually transpired, but rather how we recall our life history becomes slightly modified each time we remember it. We have a tendency to rewrite our personal narrative and to add new details over time (McGowan, 2009). This does not negate the fact that most NAs considered their time in Cuba as extremely positive.

References Angelo Baracca, A., Fajer, V., & Henríquez, V.B. (2005). The development of physics in Cuba during the sixties and seventies of the 20th century: an integrated approach. The formation of an advanced research system in an underdeveloped country. Max Planck Institute for the History of Science. Retrieved April 22, 2009, from http:// www.mpiwg-berlin.mpg.de/Preprints/P302.PDF Anhalt, D. (2008). A gathering of fugitives: American political expatriates in Mexico 1948-1965. Santa Maria, CA: Archer Books. Bambirra, V. (1980). La política económica de la revolución Cubana. Investigación Económica, 152, 99-118. Barnes, J. (2001). Cuba and the coming revolution. New York: Pathfinder. Besancenot, O., & Lowry, M. (2009). Che Geuvara: His revolutionary legacy. New York: Monthly Review Press. Boorstein, E. (1968). The economic transformation of Cuba. New York: Monthly review Press. dePalma, A. (2006). The Man who invented Fidel. New York: Public Affairs.

174

Chapter 5

de Sousa Santos, B. (2009). Why has Cuba become a difficult problem for the left? Latin American Perspectives, 36(3), 43-53. Dominguez, J.I. (1978). Cuba: Order and revolution. Cambridge, MA: Belknap Press. Fabre, G. & O'Meally, R.G. (Eds.) ( 1994). History and memory in African-American culture. New York: Oxford University Press. Farber, S. (2006). The origins of the Cuba revolution reconsidered. Chapel Hill: The University of North Carolina Press. Gilmore, L. (2001). The limits of autobiography: Trauma and testimony. Ithaca, NY: Cornell University Press. Goodman, L.A. (1961). Snowball sampling. Annals of Mathematical Statistics, 32: 148–170. Gosse, V. (1993). Where the boys are? Cuba, cold war America and the making of a new left. New York: Verso. Halperin, M. (1994). Return to Havana: The decline of Cuban society under Castro. Nashville, TN: Vanderbilt University Press. Kirschner, D. S. (1995). Cold war exile: The unclosed case of Maurice Halperin. Columbia, MO: University of Missouri Press. Levinson, S., & Brightman, C. (Eds.). (1971). Venceremos brigade: Young Americans sharing the life and work of revolutionary Cuba. New York: Simon and Schuster. McGowan, K. (2009, July/August). How much of your memory is true? Discover Magazine. Retrieved August 26, 2009, from http://discovermagazine.com/2009/jul-aug/03-how-much-of-your-memory-is-true/ article_print Mills, C.W. (1960). Listen Yankee: The revolution in Cuba. New York: Ballantine. New York Times (1959, April 15). Fidel Castro’s Visit. The New York Times, p. 32. Pérez-Stable, M. (1993). The Cuban revolution: Origins, course, and legacy. New York: Oxford University Press. Randall, M. (2009). To change the world: My years in Cuba. New Brunswick, NJ: Rutgers University Press. Saney, I. (2004). Cuba: A revolution in motion. London: Zed Books. Stovall, T. (1996). Paris Noir: African Americans in the city of light. Boston, MA: Houghton Mifflin/Mariner Books. Strug, D. (2009, May). North Americans in Cuba in the early years of the revolution. Paper presented at the conference The Measure of a Revolution: Cuba, 19592009, Toronto, Canada. Wright, C. (2009). Between nation and empire: The fair play for Cuba committees and the making of Canada-Cuba solidarity in the early 1960s. In R. Wright, & L. Wylie (eds.), Our place in the sun: Canada and Cuba in the Castro era (pp. 96120). Toronto: University of Toronto Press. Yaffe, H. (2209). Che Guevara: The economics of revolution. London: Palgrave Macmillan.

Remembering the Cuban Revolution: North Americans in Cuba in the 1960s

175

Zinn, H. (1973). Postwar America: 1945-1971. Indianapolis, Indiana: The Bobbs-Merrill Company, Inc.

176

Chapter 5

6

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

Jonathan C. Brown1

Three years had passed since the first ripples of revolutionary fervor had spread from Cuba to some of the neighboring countries of the Caribbean Basin ruled by dictators. That these early attempts to start revolutionary movements in the several countries of the Caribbean had ended in failure temporarily dampened enthusiasm for the project. But the victory of the Cuban militias over the CIA-trained Cuban émigré counterrevolutionaries at the Bay of Pigs in 1961 rekindled the enthusiasm of Latin American leftists and nationalists for the Cuban Revolution. Che Guevara met all the foreign leftists who came through Havana. “He was extremely meticulous in seeking data and details on all those topics,” wrote the former Cuban security chief, Manuel Piñeiro, also known famously as Barbaroja.2

1. The University of Texas at Austin 2. Manuel Piñeiro, Che Guevara and the Latin American Revolutionary Movements, edited by Luis Suárez Sálazar, translated by Mary Todd (Melbourne: Ocean Press, 2001), 14. 177

178

Chapter 6

In 1959 the Cuban Revolution had burst onto the already turbulent Latin American political arena, intensifying tendencies already well defined. Populist politicians who had come into prominence in Latin America since the Great Depression were reaching the end of their influence. Colonel Perón had risen to power in the 1940s based on his campaign to cleanse the Argentine labor movement of Communist leadership. His solution outflanked the left by rewarding the unions that expelled the Communists. And these workers became peronistas in the process, allowing this army officer to run for the presidency on a platform of social justice, national industrialization, scapegoating the landed oligarchy, and state intervention in relations between capital and labor. The great difference between the early populists like Perón and the Cuban revolutionaries: The populists did not destroy the military establishment and seldom incorporated the peasantry via land reforms into the populist agenda. Perón and other populists had nationalized many foreign industries, yet many youthful nationalists felt frustrated that their leaders had not completely eliminated US dominance as had the Cuban revolutionaries. And yet, here in 1962 and 1963, the newly arrived young CIA agents who had just been recruited to combat the spread of Communism in Latin America, were confusing the old with the new. They equated the populists of Perón’s generation with the new revolutionaries who wanted to bring socialism to the Americas. It was a common affliction in the 1960s. US Congressmen and Foreign Service officers also suspected Latin American political reformers of being dupes of the Communists. That many reformers like Arturo Frondizi had won elections to office meant little to US observers. Therefore, American foreign policy demonstrated great schizophrenia when it professed a commitment to democracy, because US policymakers were really working to undermine the democrats of Latin America. On the one hand, American politicians subscribed to those social reforms necessary to stanch the spread of Communism—namely restructuring of the land tenure system, economic modernization, and collection of taxes from wealthy citizens. On the other hand, the US grew appre-

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

179

hensive of elected governments that incurred the wrath and hatred of the oligarchy for attempting those very reforms. American reaction to the rise of Fidel Castro doomed democracy in Latin America. Whenever the domestic elites cried “Communism” and resisted the redistribution of income and property, American policy makers became increasingly wary. They withdrew their support for Latin American politicians who favored alliances with labor and peasants in order to bring forth social change suggested in the Alliance for Progress. In Argentina, for example, American diplomats in the 1960s equated Peronism with Communism (forgetting Perón’s rise as an anti-Communist military officer) and acquiesced to the safer alternative—anti-communist and anti-reformist military rule. At least the generals subscribed to economic modernization, or so they said. After 1959, every attempt at social reform earned the epithet of Communism. But wait. Cuba too deserves some responsibility for the erosion of electoral regimes in Latin America. For their own reasons, Cuban leaders chose to actively promote and support the spread of their revolutionary example to the rest of Latin America. Fidel denounced those democrats and dictators who appeared too close to US interests in the Caribbean. He had permitted Che Guevara and Camilo Cienfuegos to sponsor filibustering expeditions throughout the Caribbean Basin in 1959. When these off-the-shelf, hastily-organized efforts ended in failure, the revolutionaries really became organized. They established guerrilla training camps. They actively recruited leftists like Julio from countries as far-away as Argentina. The Cubans indoctrinated a generation of Latin American leftists in faulty theories of revolution and condemned many an idealistic youth to an early grave. We have already seen that the export of revolution did not meet the favor of Cuba’s chief benefactor, the Soviet Union. Worst of all, Cuba’s aggressive foreign policies gave the reactionaries throughout the Hemisphere an excuse to support repressive military governments from 1964 into the 1970s.

180

Chapter 6

In the absence of success in its Caribbean ventures of 1959, why did Cuba continue to perceive the need to export its revolution to the rest of Latin America, even at the expense of electoral governments? In the final analysis, the answer resides in the continuing struggle against the internal and external counterrevolution and against the intransigent, unyielding hostility of the United States. But the causes of Cuba’s export of revolution had to do with its own domestic revolutionary process—the struggle against counterrevolutionary forces at home, the failures of socialization of the economy, and the negative results of property and income redistribution. To rouse the nation to make the revolution at home required the Cuban leaders to advance the revolutionary processes elsewhere.

Re-Organizing the Support of Revolution Cuba’s export of revolution now became bureaucratized. The General Directorate of Intelligence (DGI) assumed responsibility for administering Cuban support of revolutionary groups abroad. American agents called the DGI “Cuba’s highly professional espionage and subversion agency.” It operated as the foreign operations branch of the Ministry of Interior and had at least five Soviet intelligence advisers throughout the 1960s. Fidel did not assign any former PSP members to the leadership of either the Ministry of Interior or the DGI. Ramiro Valdés, a comandante in Guevara’s M26 column that had laid siege to Santa Clara, headed up the Ministry of Interior. His nominal subordinate, the brilliant leader of the DGI, Manuel Piñeiro, had served under Raúl Castro’s command in the M26’s Second Front during the revolutionary war. After the fall of Batista, Piñeiro had commanded the rebel army at Santiago before Raúl brought him to Havana. His prominent red beard gave this barbudo the nickname of Barba Roja. The DGI had a separate line item in its over-all budget specifically dedicated to funding revolutions off-shore. This agency distributed funding only when revolutionary groups submitted “acceptable plans

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

181

for armed struggle,” according to one CIA report3. The Central Intelligence Agency surmised that Venezuelan guerrillas received more than $1 million between 1960 and 1964; $250,000 had gone to Guatemala (mostly for Marco Antonio Yon Sosa’s group), $50,000 to El Salvador, $30,000 to Panama, and $15,000 to Nicaraguan operatives. In addition, the largest department within the DGI oversaw the training centers for “national liberation” movements from abroad. Its budget provided food, clothing, and pocket money for foreign trainees in Cuba. “The DGI’s methods of selecting, training, and assigning espionage agents and guerrilla warfare specialists reveal[ed] a high degree of professionalism,” according to the same report. “Moreover, the DGI has developed complex travel arrangements designed to hide the fact that Latin Americans coming to Cuba to receive training have actually been in Cuba.” US intelligence estimated that “several hundred” DGI agents operated in the Western Hemisphere. But its trainees numbered upwards of 2,500 and had been instructed on how to train still others in their home countries. Therefore, concluded the CIA, these trainees were “capable of exploiting local resentments and stimulating activities which could develop into difficult internal security problems in several Latin American countries.” But Cuban intelligence capabilities in other countries of Latin America became restricted. Presumably, Castro’s agents planted themselves amidst the Cuban émigré populations in cities such as Caracas, Santo Domingo, Madrid, Mexico City, New York, and especially Miami. The CIA even suspected that DGI agents had enlisted in Brigade 2506 for the Bay of Pigs invasion. As late as 1963, 35 members of the Interior Ministry worked undercover as couriers in the Foreign Ministry and Cuba’s remaining embassies in Latin America and Europe. However, according to CIA intelligence, the contributions of these agents to Cuba revolutionary security remained questionable. Apparently, Foreign Minister Raúl Roa had decided to dismiss all but two of the agents from the Department of Interior. Why? Roa’s 3. CIA, “Cuban Subversion in Latin America since June 1964,” NSF, CF, box 31, LBJ Library.

182

Chapter 6

Cuban ambassadors had complained vociferously about the idleness, indiscipline, and general uselessness of the G-2 [intelligence] men assigned to them.”4 If the CIA’s report were true, it constituted a rare criticism of the efficiency of the Soviet-trained security agencies of Revolutionary Cuba. In the early days of the 1960s, while the young comandantes and older communists were still disputing the ideology of the Revolution, the Central Intelligence Agency gained access to informants in the highest echelons of power. One agent in June 1963 was able to report information obtained from “A high-ranking Cuban Official . . . who has access to significant political and economic information by virtue of his reputation and expertise and his close personal connections with top-level Cuban government personalities.”5 Another report emerged from information provided by a Peruvian trained in Cuba who belonged to the MIR (Movimiento de la Izquierda Revolutionaria). Defectors also provided valuable intelligence. The CIA debriefed a former pilot of Cubana Airlines whose flights had taken him to Mexico City and also to Moscow. He provided US agents with data on the travel of “subversives” to Cuba. It is clear from the reports that the CIA maintained excellent lines of communication to members of the Communist parties throughout Latin America. Other sources within Cuba did not have government portfolios, only personal contacts with officialdom. One CIA report on Cuban guerrilla training cited the source as “A retired Cuban lawyer with occasional access to military information through friends in the Army.” This source was not accorded the highest endorsem*nt for voracity, but the handlers noted that he had “received the information below from a Cuban officer.”6 4. The agency was called the Departamento de Seguridad del Estado (DSE). CIA, “Decision of Raul Roa Garcia to Abolish Assignment of Intelligence Personnel within the Foreign Ministry,” 1 Jun 1963, NSF, box53, Kennedy Library. 5. CIA, “Decision of Raul Roa Garcia to Abolish Assignment of Intelligence Personnel within the Foreign Ministry,” 1 Jun 1963, NSF, box 53, Kennedy Library. 6. CIA, “Training in Cuba for Subversion in Latin America,” 19 July 1963, NSF, box 53, Kennedy Library.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

183

The CIA also counted on collaborators throughout Latin America from whom to obtain solid information. “We know a great deal about his travel from our penetrations of the Communist parties,” one secret document concluded, “and from [deleted] travel control authorities in Latin American countries.” In addition, agents in the field obtained information “in confessions of captured guerrillas who had been in Cuba.” Some information about Brazilian operations came into the hands of agents from a cache of documents belonging to a Cuban agent who died in the crash of a Varig airliner. In Peru, the agency had been able to assemble a list of 235 names of individuals who had stayed in Cuba for extended periods of time.7

Theories, Foco and Otherwise Following the Haitian fiasco in August 1959, Cuba’s program for the promotion of revolution abroad took a back seat to consolidating the revolution at home against US hostility, substituting Sino-Soviet trade for that of the US, and fighting domestic counterrevolution in the Organos and Escambray Mountains. No sooner had the leadership concluded arrangements with the Peoples Republic and the Soviet Union than Fidel launched another major domestic reform—the literacy campaign. Cuban intelligence knew that the Cuban émigrés were training, so the energies of the revolution focused on preparing for the “invasion of the imperialists.” It was between the two great foreign affairs crises of the early revolution, the Bay of Pigs invasion in April 1961 and the Missile Crisis of October 1962, that Cuban leaders turned their attention back to the exporting the revolution. Indeed, it had never been far from their minds. Castro himself sounded the keynote for a new, more aggressive and long-term program in his speech commemorating the second anniversary of the Revolution in January 1960. “We promise to continue making Cuba the example that can convert the Cordillera of the Andes into the Sierra Maestra of the American continent,” he said. A later CIA report speculated that this 7. CIA, “Briefing Notes: Conclusion,” 18 Feb 1963, NSF, box 53, Kennedy Library.

184

Chapter 6

new effort promised to be more rigorous than the “hastily organized and ill-conceived filibustering raids that the bearded veterans of the Sierra Maestra” led against several Caribbean nations in 1959.8 Soon Cuban-trained and support groups would be operating in Venezuela and Colombia, training in Ecuador, leading peasant land invasions in Peru, and reconnoitering the foothills of the Cordillera in Argentina. All that Castro needed was some relief from other counterrevolutionary threats. Defeat of the CIA’s exile forces at Playa Girón offered momentary relief and the Missile Crisis, despite Castro’s great bitterness toward Khrushchev, loosened up the Soviet purse strings to give Cuba sufficient armament. Phase two of the export of revolution commenced in 1962 with an enlarged and rigorous training program for potential guerrilla recruits from other countries of Latin America and even for some African contingents. Cuban leaders resolved to outfit no more seaborne invasions of armed men who were highly motivated but minimally trained as in 1959. The revolutionary leadership rather emphasized infiltration of well-trained but unarmed guerrilla fighters back into their countries of origin where they were to gestate rebellions from within. Cuban participation was to be supervisory only. The campaign of revolutionary export did meet some strategic delays from time to time. Returning from his first trip to Moscow in the spring of 1963, for example, Fidel Castro took the advice of the Kremlin and reduced his anti-American pronouncements and stopped talking about revolution in the rest of Latin America. He carried on a friendship with James Donovan, who had negotiated the release of the Bay of Pigs prisoners, intimating that he could come to an agreement with the US. Even Che had helped in this endeavor, meeting in Punta del Este in 1961 with White House aide Richard Goodwin. But by the summer of 1963, Castro became convinced that US support for the activities of the anti-Castro émigré paramilitary 8. CIA, “Draft Briefing Notes: The Plan," 18 Feb 1963, NSF, box 53, Kennedy Library.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

185

groups in Miami indicated that the Americans did not wish a rapprochement with Cuba. Robert Kennedy was vowing to bring Castro to heal by assassination if necessary and had taken charge of the perfectly asinine Operation Mongoose, which proposed either to embarrass Castro by having all his hair fall out or kill him by supplying old Mafia contacts in Cuba with poison, silencers, and sniper rifles. Also, Castro knew that the Kennedy administration had also unleashed the CIA to sponsor various émigré commando groups to attack Cuban coastal installations, as we learned in the previous chapter. All verbal and non-verbal messages came through from Washington loud and clear: the US was not going to respond to Fidel’s peace overtures. This gave Castro the excuse to turn aside Soviet requests for caution. Fidel became bellicose again. His 1963 speech commemorating the tenth anniversary of the attack on Moncada Barracks returned to the rhetoric of “inevitable revolutions.” He declared in his July 26th remarks that Latin American conditions were ripe for revolution. But Castro said that it was not true that Cuba “exported” revolution. It sent no Cuban weapons and units to fight in other countries. Rather, he viewed Cuba as a source of guidance and inspiration for revolutionaries elsewhere. Three hundred Latin Americans had traveled to Cuba to attend the 26 July festivities, and the CIA expected that many would remain there for several weeks of “ideological indoctrination and training in the practical arts of subversion.”9 In the meantime, Che Guevara was collecting information that would assist the Cubans in coordinating revolutionary activities in other countries, even on a continental scale. He had asked one Colombian trainee to prepare a detailed report “covering the political situation, labor, student and peasant affairs, social and economic conditions, as well as the extent and estimated effectiveness of the guerrilla bands operating in his country.”10 Pronouncements on the policy of promoting revolutions abroad stressed the objective of guaranteeing longevity of the revolution at home. “We even prefer that [the imperialists] have to talk not 9. CIA, Cuban Subversion in Latin America," 9 August 1963, CREST. 10. CIA, Cuban Subversion in Latin America," 9 August 163, CREST.

186

Chapter 6

with one revolution but with several revolutions,” said Fidel in his anniversary speech in January 1965.11 The architect of revolutionary struggle, Che Guevara, revisited and updated his ideas on guerrilla warfare in order to give structure to Cuba’s renewal of the project. It is worthy of note that Che provided several new re-conceptions that reflected rather than guided Cuban foreign policy. The most important concerned revolution and elected governments. As we have already discussed in the previous chapter, the Cubans encountered opposition from two democratic leaders during the 1959 Caribbean crisis. Pepe Figueres and Rómulo Betancourt, in the meanwhile, had even collaborated with the US policy of isolating the Cuban revolution within the OAS so effectively that by 1963, only a handful of elected governments in Latin America still had diplomatic relations with Cuba. Cubans sought to undermine these “democratic” enemies as well as the dictatorships. As theoretician of the Revolution, therefore, Che had to come up with the justification for policies already in place. Che arrived at the idea: those democratic leaders who acted with hostility toward Cuba were merely following the counterrevolutionary dictates of the military establishments in their countries. In other words, they were no better than the generals themselves. Betancourt kowtowed to the Venezuelan army; Frondizi served the interests of the Argentine officer corps; the generals in Colombia and Guatemala were manipulating the elected presidents. Only the Chileans, Bolivians, Brazilians, and the Mexicans did not merit such denouncements because they still hosted Cuban emissaries (though the first three would eventually drop from this list as the 1960s proceeded). Therefore, the 1963 version of Che’s theory of guerrilla warfare dispensed with any mention that “peaceful means need to be utilized with civilian governments.” No longer. In 1963, the guerrilla foco would bring about the conditions for revolution equally in elected as well as in dictatorial regimes of Latin America.

11. Anon., “Cuban Relations with Latin America,” n.d. (c. Mar 1964), NSF, CF, box 33, LBJ Library.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

187

Che Guevara explained that many “good revolutionaries” woulf be lost in the initial stages of the struggle. It was not important. The struggle itself was more important. In Cuba Socialista, Che explained yet again that “it is not always necessary to wait for all the conditions for revolution to exist; the insurrectionary focal point can create the necessary conditions.” This September 1963 article by Che advanced a new idea that justified encouragement of guerrilla warfare in countries governed by some constitutional “bourgeois governments.” The insurrection would force them to “unmask themselves,” and resort to violence and suppression, because the true natures of these pseudoelectoral regimes were like the “brutal dictatorships led by reactionaries.” Exploitation everywhere in Latin America made conditions ripe for revolution. He mocked the so-called “democratic governments” as an “apologetic form for representing the dictatorship of the exploitative classes.” Elections in Latin America amounted to fictions, “con la entrega del poder a otro señor de voz más melíflua y cara más angelical” who merely stands in for the military. And the generals, in turn, represent “meros instrumentos de dominación de las clases reaccionarias y de los monopolies imperialistas y como casta. . . aspiran solamente a mantener sus prerrogativas.”12 He seemed to infer that the violent responses of the civilian government against the guerrillas would expose its true counterrevolutionary nature to the repressed masses. Che’s other important idea in this Cuba Socialista article concerned how the revolutionary guerrilla foco would provoke the military to seize power from the civilian regime. This event would advance the revolution by focusing the hatred of the masses on the generals. Democratic governments posed a greater menace than outright dictatorships since it was harder for rebels to arouse the populace against them. Therefore, he urged the Venezuelan left to destroy the democratic framework of the state and compel the military to take power. The military coup and subsequent repression would serve as a transi12. Ernesto Che Guevara, “Guerra de guerrillas: un método,” Cuba Socialista, v. 3, no. 25 (Sep 1963), 6, 9. Also see CIA, “Castro’s Plans for Subversion in Latin America,” 15 Oct 1963, NSF, Cuba, box 52, Kennedy Library.

188

Chapter 6

tional stage toward revolution.13 Of course, Che’s ideas on revolution ran contrary to the views of Latin American communist parties which, under Soviet influence, sought to work with the “national bourgeoisie”—not destroy it—against foreign interests. As soon as Che advanced these revisions in an article in the journal Cuba Socialista, and immediately the CIA and other security agencies in the Western Hemisphere incorporated these provisions into their counterinsurgency training programs. Moreover, Che provided even greater refinement to his theory of guerrilla warfare in the Cuba Socialista article. Here is how the CIA interpreted Che’s views about the stages in the successful armed struggle: 1. Formation of the guerrilla force in remote rural area; 2. Development of forces and winning the support of the campesinos; 3. Initiation of hit-and-run operations against government forces; 4. Harassment of urban and rural communications and supply lines; 5. Movement of guerrillas toward urban areas as disarray of army permits; 6. Linking up with urban forces to overthrow government; and 7. Appealing for Socialist Bloc aid after victory is achieved.14

Che was offering his readers a simplistic and deceptive process through which the Cuban Revolution presumably had passed from 1957 to 1960. The Achilles Heal of the entire sequence of this theory of the rural foco concerns step 2 above. Recruiting and converting peasants into revolutionary fighters presupposes a Batista-like nonresponse to the danger of guerrilla uprisings. In January of 1957, Castro’s handful of guerrillas had been able to establish a degree of security in the Sierra Maestra because an over-confidant President Batista in far-away Havana dismissed the rebels of Oriente Province as inconsequential. His corrupt and dyspeptic generals did not take seriously the poorly armed, isolated, hungry, and ragged guerrillas. They preferred playing poker at the Presidential Palace to chasing rebels 13. “This Information Was Received from the Canadian JIC Representative in Washington,” 13 Sep 1963, NSF box 39, Kennedy Library. 14. See Guevara, “Guerrilla Warfare: A Method,” Cuba Socialista, Sepember 1963; Anon., “Cuban Relations with Latin America,” n.d. (c. Mar 1964), NSF, CF, box 33, LBJ Library.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

189

through the rainforests of the Sierra Maestra. Batista cashiered those officers who developed their profession in arms rather than in politics. Army incompetence had allowed Castro’s M26 to establish a safe haven, territorio libre, where the authority of Che and Raúl over the peasants went unchallenged. They educated the country folk, gave them land and hospitals, and protected them from poorly disciplined Army patrols. And Fidel slowly armed peasant fighters too. Che set up a military training school. Even so, it was not until November 1957, nearly a year after Castro entered the Sierra Maestra, that peasants began joining the rebels. Eventually, the revolutionaries broke out and followed steps 3 through 7 precisely as the CIA thought Che was formalizing. Successful completion of step 2 had made it all possible. After New Year’s Day of 1959, when the destruction of Batista’s army became dramatically manifest, no military establishment in the Americas would again adopt such a cavalier attitude toward armed guerrillas. No US military adviser in Latin America would neglect to warn their hosts that they ought to apply maximum firepower on the guerrilla foco at the first moment that it appeared. Army generals and CIA agents everywhere in Latin America were girding themselves to react to any glint of rebellion. Suffice it to say that Che’s entire revitalized theory of spreading the revolution abroad suffered from another, even greater leap of strategic logic. Che and Fidel proceeded as if they believed that the Cuban Revolution had legitimized Communism as an alternative model of governance and that the popular classes in other countries would anticipate the promises of socialism in the same fashion that the Cuban masses had rallied to socialism after 1959. Therefore, Cuban training emphasized Marxist-Leninist ideology. Fidel and Che acted as if the mass support had always been with M26 and did not materialize only after the military victory. Che and Raúl had been indoctrinating the guerrilla fighters in their commands during the revolutionary war. But all the other M26 comandantes, including Fidel, had not. In other words, Castro’s guerrilla forces had achieved victory with an amorphous but

190

Chapter 6

definitively non-Leninist political ideology. Che’s strong ideological positions only later had persuaded Fidel, who in power became converted into a Communist revolutionary in order to gain the support of the Socialist world. This position ignored the fact that the insurrection and triumph of Fidel’s own M-26 guerrillas had not at all been based on Marxist-Leninism. M-26 operatives had had many ideological tendencies-nationalism and electoral democracy based on the 1940 Cuban Constitution comprising the most salient among them. During Cuba’s own insurrection, only Che and Raúl Castro were “Communists,” though hardly governed by party discipline. On connections between M26 and the Communist PSP during the struggle against Batista, State Department analysts concluded in 1958 that “[l]ittle evidence . . . exists to prove a strong tie between the two groups.”15 At the time, Batista and his henchmen had outlawed and harassed the PSP and shut down its newspaper Hoy. The members of the PSP went underground and survived on handouts from its handlers in the USSR. Fidel claimed later that if he had espoused MarxistLeninist doctrines in 1957 and 1958, the Cuban middle class (backbone of his movement’s supporters) and the peasants and workers too would have rejected him, for the elite-owned media and Catholic instruction had long “deceived” the masses and bourgeoisie about the “benefits” of socialism. Fidel pronounced after the Missile Crisis that he had always been a communist, but the timing of the statement seemed aimed at making the Soviets feel remorse for having “betrayed” a fellow Marxist-Leninist regime. Moreover, Fidel admitted only occasionally afterwards that Cuba’s Communists had not really supported the guerrilla struggle. Blas Roca had dismissed Castro’s 1953 “putschist” attack on Moncada Barracks as the unauthentic “bourgeois revolution.” Therefore, Castro quipped on rare occasions that the Communists had “hid under the bed” during the Cuban revolutionary war.16 15. See Bureau of Intelligence and Research, “The 26th of July Movement Since the Abortive General Strike of April 9, 1958,” August 15, 1958, in O.S.S./State Department Intelligence and Research Reports, vol. XIV: Latin America: 1941-1961, edited by Paul Kesaris (Washington, D.C.: University Publications of America, 2001), microfilm.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

191

However, once in power, Fidel hesitantly and slowly adopted Communist doctrine and an alliance with the Socialist Bloc in order to consolidate the revolution—Che’s step 7. For one thing, Castro’s competitors for power in the interim government such as those who had set up the April 1959 trip to Washington, D.C. were anti-Communists. The majority of combat leaders of M26 had not been Communists either. Therefore, Che and Raúl had to convince Fidel of the necessity of Marxist-Leninist indoctrination to establish discipline in the new Revolutionary Armed Forces whose M26 officers in 1959 entertained many different ideological strands ranging from Catholic nationalism to liberal reformism to opportunism. The opportunists Fidel could work with. He knew that eventually the others with strong beliefs would turn against him. Also, the revolutionary high command—Fidel, Che, Raúl, and Camilo while he lived—needed disciplined administrators to replace those who would become disenchanted with the course of revolutionary consolidation. The six thousand members of the stodgy PSP were ideologically formed to support popular mobilization and the property redistribution that would sustain it. Alright, so they had not been good fighters; at least PSP members would follow orders! Finally, in consolidating the revolution, Castro would need new foreign allies. He recognized that the United States would object to his revolutionary measures, and would halt military and economic aid. Fidel suspected that the Americans would support the moderate Cuban politicians against him. He calculated that using the old Communists as collaborators, espousing antiAmerican rhetoric, nationalizing US economic interests, and gradually adopting Marxist-Leninism would eventually extort trade and arms from the Soviet Bloc. What were the consequences of this kind of consolidation of the Cuban Revolution for the project of its exportation? 16. Castro’s quip about “hiding under the bed” was widely quoted, even by the CIA. [NIE, “Potential for Revolution in Latin America,” 28 Mar 1968, NSF, NIE, Box 8, LBJ Library. See Hugh Thomas. For reasons of state, Castro promotes the idea that the Communists fought against the Batista dictatorship. It is an idea prominently displayed in all the many revolutionary museums throughout the country. After all, the Cuban Communist Party today operates all these revolutionary museums.

192

Chapter 6

Fidel’s governing as a Marxist-Leninist in Havana tended to unmask the very guerrillas whose insurrections he was encouraging in the rest of Latin America. They were doomed in the 1960s to make the revolutions in their own countries as Marxist-Leninists—not as the democratic nationalists Fidel’s guerrillas had been in the late 1950s. It is no wonder that subsequent guerrilla movements in the 1960s lacked the broad base of support and elicited so much suspicion at home and abroad. After 1959, every guerrilla in Latin America was considered a “Commie.” And so was every student protestor, every peasant land invader, every striking laborer, and every reformist politician!

Unified and Simultaneous Revolutions Following Fidel’s trip to Moscow in March 1963, the CIA analysts noted a diminution in Havana’s overt exhortations in support of Latin American revolutions. Cuban radio broadcasts fell silent on the subject. Latin Americans seemed to return home from the training bases17. Irrespective of Soviet pressures, Havana aligned its policies to existing Communist Parties that favored the “legal parliamentary line” as if there was a real possibility of gaining power by engaging in elections and legal domestic activities. Che and Fidel saw Chile as a case where the Communists might gain participation with the popular Socialist presidential candidate, Salvador Allende. In Brazil, the Communists and other radicals were working closely with the constitutional government of President João Goulart, a reformist. The Cubans considered Brazil to be a possible revolutionary partner as the left appeared to be in control of the country’s political apparatus. Havana dispatched one of its top diplomats to Brasília. Raúl Roa Kourí, son of Cuba’s foreign minister, had accounted for himself very well in his previous posting to the all-important city of Prague. Two leaders of the Brazilian left, though from opposing philosophies, 17. CIA, “A Review of Reporting on Cuba,” 15 Jul 1963, NSF, box 52, Kennedy Library.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

193

simultaneously visited Fidel in Havana. Luiz Carlos Prestes of the cautious Brazilian Communist Party and Francisco Julião of the militant peasant leagues of the Northeast each believed he had obtained Castro’s support. However, Fidel refrained from promising more training for Julião’s men, as Fidel was at the time following Moscow’s suggestion of attempting to reach a rapprochement with Washington.18 Also, Castro did not wish to sabotage Goulart’s chances for a revolutionary breakthrough in Brazil. Venezuela was a special case. The Cubans lavished training, cash, and even arms on members of the Communist Party because party leaders there actually supporting armed rebellion. Shunned by the populist president Betancourt and his Acción Democrática party, the Communists formed an armed front in agreement with the MIR. Being no friend of Betancourt, Castro heartily approved.19 The CIA concluded that Cuba’s “increased sense of urgency” in December 1963 led to a rare delivery of arms directly from Cuba intended for rebel groups in Venezuela. Betancourt’s government uncovered the arms cache and exposed Cuba at the OAS as one Latin American country that intervened in the internal affairs of another.20 An additional factor considered by US intelligence analysts was the significant following that the Cuban Revolution had created in many countries of Latin America. Castroism had become a potent political force unto itself. Leaders of the many political parties contesting each other in elections had to pay lip service to the social reform and antiimperialist ideals of the Cuban revolutionaries. They moved their rhetorical flourishes to the left to take electoral advantage of the Cuban appeal. Elected presidents did not want to appear subservient to the United States out of fear of an electoral backlash.21 However, the 18. CIA, “A Review of Reporting on Cuba,” 15 Jul 1963, NSF, box 52, Kennedy Library. 19. CIA, “Castro’s Subversive Capabilities in Latin America,” 9 Nov 1962, NSF box 37, LBJ Library. 20. CIA, “Cuban Subversion in Latin America,” 9 Aug 1963, CREST. 21. CIA, “Castro’s Subversive Activities before the Missile Base Crisis,” 9 Nov 1962, NSF, National Intelligence Estimates [hereafter NIE], box 9, LBJ.

194

Chapter 6

Cuban missile crisis—and the subsequent rise in guerrilla activities-did provide a counterweight to Castro’s appeal, and many governments gradually adopted OAS sanctions against Cuba. For all of the US rhetoric about the dangers of Communism, the American intelligence gatherers had a clear focus on the real situation. They reported that the immediate threat came not so much from the Communist Parties but “from the actively revolutionary and terrorist movements supported by Castro.”22 In other words, most armed movements receiving support from Cuba had been independent of and even denounced by the orthodox Communist Parties. Rebels in Argentina, Colombia, Peru, Guatemala, and finally Che himself later in Bolivia illustrate such cases. Only the Venezuelan guerrillas received party support, and even there the Communist leaders would turn against the mountain fighters in 1965. The CIA suggested that, in the fall of 1963, Fidel needed a victory and felt an “increased urgency” to redouble Cuba’s efforts in spreading the revolution to the rest of Latin America. Fidel told the attendees of a reception at the Brazilian embassy that his defense forces had captured “CIA agents,” and he knew all about the threatening plans of the United States against the revolution. Cuba would respond in kind, he said, seeking security through spreading revolutions to the rest of Latin America. US intelligence analysts picked out four of his top targets as Panama, Brazil, Bolivia, and Peru, countries where he has “little influence over revolutionary groups.” Only in Venezuela did Havana have solid connections to the insurrectionaries. Yet, the CIA noted, “the alumni of Cuban training schools are a growing band in many Latin American countries, and a significant proportion of these people can probably be considered [to be] under Cuban control.” Why the urgency? The CIA surmised that the failing Cuban economy was sapping the strength of his followers and that the October 1963 farm collectivization schemes were likely to provoke additional disruption. Moreover, Hurricane Flora had caused severe damage and 22. CIA, “Briefing Notes: The Communist Threat in Latin America,” 16 Feb 1963, NSF, box 53, Kennedy Library.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

195

depressed public morale even more. At the same time, said the report, “US pressures are growing, and the exile raids which have been occurring with increased frequency since mid-August had given a fillip to the morale of Castro’s domestic opponents while adding to his own growing frustrations.” His earlier “half-hearted” gestures toward “peaceful coexistence” received what Castro regarded as a “rude US rebuff.”23 Therefore, Fidel Castro was looking for some dramatic success to revive the Revolution in the fall of 1963. Commenting on the 1963 military golpe de estado of the elected government of Juan Bosch in the Dominican Republic, Fidel again pointed out the revolutionary truth in Latin America. The military class must first be destroyed, he said, and “their principal leaders executed.”24 As we see above, Che had been saying this for at least a year. Many a CIA agent reminded members of Latin America’s armed forces about Castro’s and Che’s remarks. Kennedy’s rebuff of Castro’s willingness to negotiate greatly wounded the latter’s pride. After all, Fidel had made the arrangements first to repatriate the Bay of Pigs prisoners to the US. Then he approved of plans to safely remove the remaining American citizens and families caught in Cuba by the Revolution. “Indeed,” wrote the Canadians, “[Castro’s] inability [to] secure tacit American acceptance of status quo which he thought could be obtained by less antagonistic attitude and indication of disposition to discuss some financial settlement for nationalized companies is source of deep chagrin.”25 The CIA understood the connection between US hostilities and Cuba’s motivations to spread the revolution. “[R]evolutions elsewhere in the hemisphere are needed in order to reduce ‘imperialist’ pressures on [Castro] and to restore the lagging momentum of his revolution at home,” said one CIA report. It also went on to speculate that success23. CIA, “Castro’s Plans for Subversion in Latin America,” 15 Oct 1963, NSF, Cuba, box 52, Kennedy Library. 24. CIA, “Castro’s Plans for Subversion in Latin America,” 15 Oct 1963, NSF, Cuba, box 52, Kennedy Library. 25. “This Information Was Received from the Canadian JIC Representative in Washington,” 13 Sep 1963, NSF box 39, Kennedy Library.

196

Chapter 6

ful revolutions in other Latin American countries could lessen Cuba’s dependence on the Soviet Union. For these reasons, said Che Guevara, the revolutionary struggle in Latin America “is also our responsibility and it is part of our daily preoccupation.”26 The Canadian diplomats explained the cause of the Cuban belligerence. “Continuation of exile hit-and-run air attacks and govts [sic] militant reaction is creating atmosphere of uncertainty and some uneasiness in Cuba.” These raids had exposed the weaknesses of Cuban defenses, and Cuban anti-aircraft had yet to bring down even one plane. Apparently, said the Canadians, the success of the hit-andrun air raids has once again emboldened the opposition inside the country. Now the “air is full of rumours [sic] of trouble in Pinar del Rio hills and Escambray.” These raids and the Revolutionary Armed Forces’s inept responses to them “undoubtedly provide encouragement for counter-revolution actions.” One Cuban diplomat told the Canadians that “USA agents were being infiltrated into country in greater numbers.” As this official concluded, “Cuba was now confronted by form of irregular warfare directed by US which Cuban regime found difficult to combat effectively.”27 Like the Canadians, British diplomats despaired over the hostility of US policies toward Castro. They spoke of leading a European effort together with the Netherlands and France to deal politically and economically with Castro.28 The US blockade and efforts to bring Castro down only succeeded in pushing him into the arms of the Soviets and reinforced his efforts to export the revolution. Fidel attempted to counter US propaganda about his program for the export of revolution. “Our position is not a position . . . against peaceful solutions,” he said in 1963. He pledged his preference for discussion and negotiations. “We are for peace,” he said, “but if we are 26. CIA, “Cuban Subversion in Latin America,” 9 Dec 1963, CREST. 27. Anon., “This Information Was Received from the Canadian JIC Representative in Washington,” 13 Sep 1963, NSF box 39, Kennedy Library. 28. CIA, Intelligence Information Communication, 19 Feb, 1964, NSF, box 32, LBJ Library.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

197

attacked we are going to repel [our enemies] with all our means.”29 Che also denied that Cuba was intervening in the internal affairs of other nations. “The significance of the Cuban example is something else, the lesson that Cuba has given the peoples. We know that only the people themselves can effect revolutions.” Che Guevara further clarified his own evolving ideas in a speech to a delegation of Central Americans attending the fourth anniversary celebration of the Cuban Revolution. Clearly he was thinking in hemispheric terms when he told them that they must prepare “for united and simultaneous revolutions” in all their republics. Any idea that they could gain power by other methods was a myth, he said. “No Communist Party had ever achieved power thru [sic] the vote.” He left them with confidant predictions. Within the next year, Che predicted, Chile would be Communist because the party there had a large following among the peasants. Venezuela was the linchpin of continental revolutionary strategy. Che said that Communist guerrillas in this oil-rich nation will begin attacking foreign companies that invest in Venezuela, causing them to pull out. In the resultant economic chaos, he predicted, Latin America will fall to the Communists. Che chided the Nicaraguans for their recent failures, because they were “completely out of touch with the masses inside Nicaragua.” Then he warned that “the revolution would not be easy.” He said that US counter-insurgency military groups knew his book on guerrilla warfare and were “capable of crushing any uprising in Latin America.”30 On this latter point, Guevara laid his finger on the reason for the impossibility of his grandiose plan.

Subversive Travel When Julio, the Argentine leftist student, traveled to Cuba in 1962, he could not board a flight from Ezeiza Airport in Buenos Aires that took him directly to Havana's José Martí Airport. He had to take a 29. Anniversary speech 2 Jan 1963, “Propaganda Report,” 18 Jan 1963. NSF Cuba, box 59, Kennedy Library. 30. Ibid.; CIA, “Ernesto Guevara’s Talk on Fomenting Revolution in Latin America,” 25 Jan 1963, NSF, box 52, Kennedy Library.

198

Chapter 6

round-about route to Cuba. Air travel to and from Cuba became even more constricted and confined as the 1960s progressed and US and OAS counter-insurgency policies went into effect. In 1958, eleven foreign carriers served Havana on flights originating in the US, Venezuela, Argentina, Mexico, Costa Rica, Honduras, the Dutch Antilles, and Spain. Several countries suspended air service beginning in 1960. Still other airlines terminated their connections following the Missile Crisis of October 1962. Thereafter, only Iberian Airlines of Spain made one flight per week, and Cubana Airlines flew back and forth to Mexico City thrice weekly. The only new airlines scheduling weekly flights to Havana were Czechoslovak Airlines from Prague and Aeroflot from Moscow. Aeroflot flew the largest plane to Cuba, the TU-114 with a normal capacity of 170 passengers. But the Soviets greatly subsidized its service. It had to modify the cabin to accommodate additional fuel tanks for the 7,000 mile flight, thus reducing passenger capacity to 60. In 1963, Cubana began to run occasional charter flights to Brazil under a special agreement with the Goulart government and to the Grand Cayman Islands as well.31 All in all, the travel restrictions imposed by many countries deprived Cuba of the means for unobtrusively transporting trainees to Havana. Therefore, prospective revolutionaries had to travel in circuitous routes like that of the Argentine recruit, Julio; he flew to Prague in order to catch return flights to Buenos Aires. Cuban intelligence agencies arranged complicated travel itineraries with a view to avoiding identification of trainees. Their success was only partial. The reduction of countries having air service to Cuba also enhanced the CIA’s ability to monitor the passenger lists of flights heading to and from Havana with the assistance of Mexican and more infrequently Spanish security services. US intelligence sources indicated that the travel restrictions also were reducing the number of trainees entering Cuba, although economic decline might have prompted the cut-back in guerrilla training. At any rate, the total number of travelers to Cuba had declined from 31. Navy Department, “Travel of Salvadorans from Cuba to Costa Rica Via Grand Cayman,” 2 Jun 1963; Clinton E. Smith, “Memorandum to Sub-Committee on Cuban Subversion,” 10 Sep 1963, NSF, box 60, Kennedy Library.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

199

approximately 5,000 in 1962 to 2,500 in 1963. The number of trainees also declined. “Our intelligence has positively identified 81 persons who have returned to their countries so far this year after receiving subversive training in Cuba,” concluded one CIA report.32 By 1964, travel and training greatly declined from its height in 1962 and 1963. Most ominous of all, the CIA furnished to Latin American governments the “intelligence information about subversive travel of their nationals to Cuba.” This information contributed to the governments’ efforts to “keep returning trainees under surveillance.”33 Judging from how infrequently these trainees actually engaged in guerrilla or other subversive activities (see below), one can imagine how the poor choices of youthful idealists might have plagued them later when military governments seized power in one nation after another in Latin America. In fact, the CIA itself reported one such case in 1963. Mexican and US intelligence agents had been observing the activities of the Nicaraguan rebel Lorenzo Zelaya Romero in Mexico City, where he had been visiting the Soviet Embassy. He had a meeting there with a “Honduran Communist” named Germán García. “[García] was arrested by the Honduran security police on 5 September [1962]. He was shot when he tried to escape from police headquarters, but he was not seriously wounded” and spent an indeterminate amount of time in the penitentiary.34 Guilt by association complicated the lives of many idealists who visited Havana. The Organization of American States (OAS) took up complaints about the export of revolution, mainly at the behest of those members whose governments became targets of revolutionary activity. What the Cubans and their allies called “national liberation,” the OAS termed “subversion.” Its 1963 study on the subject bore the subtitle 32. CIA, “Travel of Latin American Students to Cuba for Subversive Training,” n.d. (circa 1964), NSF, box B39, Kennedy Library. 33. CIA, “Travel of Latin American Students to Cuba for Subversive Training,” n.d. (circa 1964), NSF, box B39, Kennedy Library. 34. CIA, “Communist Plans for Central America in the Event of an Invasion of Cuba,” 26 Sep 1962, NSF, box 52, Kennedy Library.

200

Chapter 6

of “Cuba as Base of Training in the Techniques of Subversion.” It located nine different bases in Cuba designated for the training of Latin Americans in Marxist-Leninism, sabotage, explosives, propaganda, and weapons. The OAS report also named five international labor and youth organizations and conferences through which Cuba preached the ideology of Communism. The remedies suggested by the report contained far-reaching consequences that would outlive the guerrilla threats. The study suggested that OAS member governments create and improve “their intelligence services.” Moreover, it urged member nations to promote a hemispheric collaboration of all the intelligence services in order “to suppress subversive activities of international communism.”35 Obviously, OAS sanction for such crossborder collaboration would seem to have been a forerunner of subsequent activities of Operation Condor in the 1970s.36 The CIA estimated that the “great majority” of trainees flew into Cuba from Mexico City, and calculated the number to exceed 4900 passengers in 1962 and 450 passengers per month in January and February of 1963. US agents pressed hard on the Mexicans to scrutinize and, if possible, to restrict these entries.37 Mexico’s political stability in the 1950s and 1960s enabled the one-party state dominated by the PRI (Partido de la Revolución Institucional) to tolerate a large community of leftist political exiles.38 It was in Mexico City that Ernesto Guevara, the Argentine physician who had fled from the CIA-engineered coup against the Guatemalan Revolution, met Fidel Castro. The Mexican government maintained surveillance of these groups, 35. Comisión Especial de Consulta sobre Seguridad, “Estudio preparado a solicitud de la Comisión del Consejo,” 8 Feb 1963, NSF, box 59, Kennedy Library. 36. J. Patrice McSherry, “Operation Condor as a hemispheric ‘counterterror’ organization,” in When States Kill: Latin America, the U.S., and Technologies of Terror, edited by Cecilia Menjívar and Néstor Rodríguez (Austin, Tex.: University of Texas Press, 2005): ?? John Dinges, The Condor Years: How Pinochet and His Allies Brought Terrorism to Three Continents (New York: New Press, 2004). 37. CIA, “Cuba: The Movement of Subversives and Subversive Trainees,” n.d. (circa March 1963), NSF, box 59, Kennedy Library. 38. CIA, “Security Conditions in Mexico,” 7 Apr 1966, in C.I.A. Research Reports: Latin America, 1946-1976 (Frederick, Md.: University Publications of America, 1982), microfilm.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

201

and even those of the Cuban right wing who later established themselves in Mexico after fleeing Castro’s consolidation of the revolution in Havana. However, government leaders tolerated the left in Mexico much less than the right-wing political exiles. Canada was another case altogether. Canada also approved of unscheduled flights of Cubana Airlines; however, the American intelligence gatherers knew little about these flights. “The Canadians have been unresponsive to our efforts to obtain identification of the passengers,” one agent concluded.39 TABLE 1. Origin of Legal Travelers into Cuba, 1962 Country Number of Travelers Country Number of Travelers Jamaica 593 Peru 181 Chile 551 Uruguay 115 Bolivia 500 El Salvador 100 Argentina 500 Honduras 92 Brazil 400 Guatemala 80 Colombia 400 Paraguay 60 Mexico 300 Panama 56 Costa Rica 216 Nicaragua 50 Venezuela 200 British Guiana 40 Ecuador 208 Dominican Republic none CIA, “Cuba: The Movement of Subversives and Subversive Trainees,” n.d. (circa March 1963), NSF, box 59, Kennedy Library.

A typical eight-month training course consisted of two separate programs. Latin American trainees spent four months at the military camp of El Caney de las Mercedes, near Manzanillo in Oriente Province. “Scholarship students use a building on the grounds for their studies.” Then they move 20 miles south to a second camp at Las Minas del Frío for training in “guerrilla warfare and subversion tactics.”40 The Cubans referred to these trainees as the International Brigade, an allusion to the foreigners who fought for the Republicans in the Spanish Civil War. Units were formed along the lines of nationality 39. CIA, “Cuba: The Movement of Subversives and Subversive Trainees,” n.d. (circa March 1963), NSF, box 59, Kennedy Library. 40. CIA, “Training in Cuba for Subversion in Latin America,” 19 Jul 1963, NSF, box 53, Kennedy Library.

202

Chapter 6

so that the trainees might return home as a “packaged cadre” ready to lead the “Liberation Army.”41 “We . . . believe that the tempo of this training is being stepped up,” American agents reported, “just as we know that it increased in 1962 over 1961.”42 Cubans provided extra instruction to selected men who would train their countrymen in guerrilla hideouts back home. Moreover, Cuban trainers also traveled to meet up with guerrilla forces in Argentina, Colombia, Venezuela, and Peru in order to provide experienced training.43 The CIA estimated that the Cuban training camps processed between one thousand to fifteen hundred Latin Americans in 1962 alone. Only Uruguay was not represented in these contingents.44 One Peruvian trained in Cuba told agents that a spate of guerrilla insurrections would occur in late 1963 and early 1964, based on the large number of men from Peru, Brazil, Bolivia, and Ecuador who had completed the combat course in Cuba. “The over-all plan of the guerrillas is to use terrorism against counter-insurgency troops, subvert regular army troops, engage in cross-border raids and thefts, and treat Latin America as one country,” the agent wrote.45 When Fidel fought in the Sierra Maestra, he depended on a number of sources of funding to buy local supplies and arms. His colleagues like Frank País and Celia Sánchez would send up cash collected from sympathizers in Santiago de Cuba and Manzanillo respectively. The Civic Resistance also funneled money to M26 from as far-away as Havana. The exile community of the political parties of the Auténticos and Fidel’s own Orthodoxos collected funds that purchased weapons in friendly countries like Costa Rica under President Figueres. Therefore, once in power, the M26 veterans in charge of support for revolutions abroad transferred funding to sponsor guer41. CIA, “Briefing Notes: Conclusion,” 18 Feb 1963, NSF, box 53, Kennedy Library. 42. CIA, “Briefing Notes: Conclusion,” 18 Feb 1963, NSF, box 53, Kennedy Library. 43. CIA, “Briefing Notes: Conclusion,” 18 Feb 1963, NSF, box 53, Kennedy Library. 44. CIA, “Briefing Notes: The Communist Threat in Latin America,” 16 Feb 1963, NSF, box 53, Kennedy Library. 45. CIA, “Expected Activities of Latin Americans Trained in Guerrilla Warfare in Cuba,” 2 Oct 1963, NFS, box 53, Kennedy Library.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

203

rilla movements in Latin America, generally through couriers and traveling guerrilla leaders. The amount of this funding was quite modest even by the standards of the day. Venezuela rebels probably received the largest share. Customs agents at the Caracas airport once discovered an undetermined amount of US dollars in the false-bottomed suitcases of Venezuelan politician Fabricio Ojeda. They released him, but Ojeda later faced prosecution and served a prison term for being a guerrilla. In another case, the CIA cited Nicaragua's sequestration of $3,600 in cash intended for rebels then operating in Honduras. Julio César Mayorga Portocarrera had been on a flight from Mexico City to Honduras when his plane landed at Managua, Nicaragua, due to poor weather conditions. What bum luck! Nicaraguan customs agents apprehended Mayorga and confiscated the money because he was a known member of the pro-Castro rebels. Mexico served as a center for the distribution of Cuban funds. A Guatemalan Communist Party defector admitted as much to security forces. However, the Cubans began to restrict the dispersion of funds and emphasized with increasing frequency some old-fashioned practices among guerrilla groups; they advised stealing it. Peruvian insurrectionaries held up a bank in a Lima suburb in 1962 that netted them $100,000. The subsequent mass trial of more than 200 captured guerrillas uncovered evidence of collaboration between militants and common criminals, who split the loot 50-50. In a separate incident, men wearing the armbands of the FALN (Fuerzas Armadas de la Liberación Nacional) robbed $25,000 from a small town bank in Venezuela. The robbery conformed to a pattern of holdups and assaults on rural police posts that yielded cash, weapons, and explosives for the Communist rebels there.46 The textbooks of Che Guevara and Mao Zedong also taught trainees that that they were to obtain their weapons close to home as well. One Peruvian recently returned home in 1963 revealed Cuban 46. CIA, “Briefing Notes: Funds,” 18 Feb 1963, NSF, box 53, Kennedy Library.

204

Chapter 6

instructors were teaching the trainees that they were to live off the land and arm themselves by seizing the weapons of the police and soldiers.47 Therefore, most of the training in the Cuban camps featured American weapons that the trainees were likely to come across in their own countries. They received training in the use and maintenance of the Garand M-1 and M-3 rifles and the Browning and Hotchkiss machine guns. Brazilian sources informed intelligence officers that their instructors said these weapons could be purchased, stolen, or taken from their own security forces. Peruvian security forces in March 1962 captured guerrilla trainees in the Huampani-Satipo valley who also had some Czech rifles. Cubans told leaders of militant groups from Venezuela, Brazil, and Peru that they could count on funding, training, and technical assistance but no weapons from Cuba. Up to the end of 1963, no one had uncovered evidence that guns of Cuban origin had reached local guerrilla forces. “This is not to say,” one CIA document cautioned, “that we are positive weapons have not been sent from Cuba.”48 Fidel denied that Cuba was provided money or arms to the revolutionaries. We “are experts on ideas” he declared, and Castro was willing to share them with revolutionaries all over the world. He said that what has happened in Cuba can take place “exactly the same in many Latin American countries.”49 Neither the CIA nor the State Department could substantiate the supply of arms from Cuba to Latin American revolutionary groups before December 1963. There were plenty of rumors, particularly of Czech weapons entering countries such as Bolivia, Peru, Venezuela, Brazil, Ecuador, and Colombia. But State Department analysts concluded in 1962, “So far there has been little to indicate Soviet bloc or Cuban complicity in arms traffic.” The American agents noted the difficulties of Cuba’s using air drops and fishing trawlers for such arms 47. CIA, “Briefing Notes: The Communist Threat in Latin America,” 16 Feb 1963, NSF, box 53, Kennedy Library. 48. CIA, “Draft Briefing Notes: Weapons,” 18 Feb 1963, NSF, box 53, Kennedy Library. 49. CIA, "Castro's Plans for Subversion in Latin America," 15 Oct 1963, NSF, Cuba, box 52, Kennedy Library.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

205

delivery.50 At the end of the very next year, Venezuelan authorities discovered a cache of arms on the coast that were traced back to Havana and to Prague. Apparently, the Cubans did not need to supply all the guns for the guerrillas. Plenty of other sources existed. The Central American foreign ministers complained about how easily insurgents and criminals in the area acquire arms purchased and shipped illegally from the US. American diplomats had to admit to them that indeed they were correct. The State Department informed the Central American foreign ministers in 1965 that they were correct. US officials had seized twenty-one illegal shipments 20-mm cannon, rifles, machine guns, bazookas, automatic firearms, pistols, grenades, and grenade launchers—just in the previous two years.51 Many other shipments had slipped through.

Liberation from Imperialism Castro chose the oil rich nation of Venezuela to be his number one target in the promotion of revolution abroad. One CIA report estimated that Cuba had sent 400 trained men to Latin America, mainly to Venezuela, between August 1962 and June 1963.52 He spoke frequently of the valor and successes of the Venezuelan rebels and both Blas Roca and Che Guevara, who did not often agree, wrote of the importance of the Venezuelan rebellion. It was one of the few uprisings to be sponsored by the official Communist Party, not from Moscow but from Caracas. The Communist militants joined together with members of another leftist party, the MIR (Movement of the Revolutionary Left), in 1962. Together they sponsored the armed guerrillas 50. Department of State, “Possible Clandestine Arms Shipments in Latin America,” 20 Mar 1963, NSF, box 44, Kennedy Library; CIA, “Castro’s Subversive Capabilities in Latin America,” 9 Nov 1962, NSF, box 37, LBJ Library. 51. Fifth Meeting of Ministers of Central America, “Arms Control in the United States,” July 12-15, 1965, NSC, LBJ Library, box 51. 52. CIA, “Training in Cuba for Subversion in Latin America,” 19 Jul 1963, NSF, box 53, Kennedy Library.

206

Chapter 6

who took the name FALN, the Armed Forces of National Liberation. When President Betancourt announced his forthcoming trip to Washington, the FALN sought to dissuade him from completing the trip with random shootings and explosions in Caracas. Then FALN fighters highjacked the oil freighter Anzoátegui. The shootings had rendered Caracas unsafe after about ten o’clock in the evening. Two hundred Venezuelans received their guerrilla training in Cuba in 1962, although a pre-mature opening of a front in the countryside resulted in the capture and imprisonment of many former trainees. One Communist Party member told agents “that at present the unified command has less than 150 guerrillas in the field, in widely separated groups of 15 to 25 men each.”53 It was as a tribute to these Venezuelans Communist Revolutionaries that Fidel pronounced his famous motto for the export of revolution. “The imperialists were given evidence of what revolutionary solidarity is,” he said in January 1963, “the active solidarity of revolutionaries who do not sit in their doorways to wait for the corpse of their enemy to pass by, of revolutionaries who understand that the duty of all revolutionaries is to recreate the revolution.”54 Members of the PSP enthusiastically supported only one major guerrilla movement—that of Venezuela. Here is what Blas Roca, who otherwise kept silent or supported the Kremlin’s line concerning revolutionary adventurism, had to say about Venezuela. “We shall continue to give our support, each day in greater proportion to the Venezuelan people” in their “struggle for liberation from imperialism.” The important difference lay in the fact that the Venezuelan Communist Party was involved in the early aspects of this insurrection.55 The communist parties of two other countries, Chile and Brazil, appeared close to success in 1963 by cleaving to the Soviet-suggested 53. CIA, “Draft Briefing Notes: Cuban Subversion in Latin America,” 18 Feb 1963, NSF, box 53, Kennedy Library." 54. Anniversary speech 2 Jan 1963, “Propaganda Report,” 18 Jan 1963. NSF Cuba, box 59, Kennedy Library. 55. CIA, “Briefing Notes: The Communist Threat in Latin America,” 16 Feb 1963, NSF, box 53, Kennedy Library.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

207

policy of forging alliances with the bourgeoisie. They had Cuba’s support but in different ways. Castro did not interfere at all in Chilean affairs, and Chileans came to Cuba as visitors not as guerrilla trainees. In Chile, the Communists had joined the Socialists and National Democrats in advancing their interests through elections. Senator Salvador Allende had increased his electoral popularity since losing the 1958 presidential election to conservative Jorge Alessandri. But Alessandri’s veto of wage increases and social reform projects alienated many groups in the electorate, leading the CIA to conclude that Allende had a very good chance of winning the 1964 election.56 Therefore, the CIA funneled US financing into the rising Christian Democratic movement of the reformist, Eduardo Frei Montalvo, who won the presidency in that election. In Brazil, a similar alliance seemed to be paying off. There members of the CP and other leftist groups received appointments in the government of Presidents Janio Quadros and even more in that of President Goulart. The latter was particularly critical of the United States and favorable to reforms for workers and peasants. Quadros awarded Che the Cruzeiro do Sul (the Southern Cross) as the Argentine revolutionary returned from the economic ministers’ meeting in Uruguay in August of 1961. Under attack from the Brazilian right, Quadros resigned within the week after giving Che the award. Vice President Jango Goulart was visiting the People’s Republic of China at the moment and was not permitted to return. Others negotiated his Constitutional ascension to the presidency. The military permitted his return by formally removing some of his executive powers.57 Unlike his assistance to Chile, Castro did provide combat training for Brazilians while maintaining cordial relations with the leftist government there. President-elect Jânio Quadros visited Havana before his inauguration. Fidel especially got along well with the leaders of the Brazilian Peasant Leagues pushing for land reform in the Brazil 56. CIA, “Briefing Notes: The Communist Threat in Latin America,” 16 Feb 1963, NSF, box 53, Kennedy Library. 57. Dubois, Operation America, 161, 163.

208

Chapter 6

Northeast. In 1962, a group of dissidents from the Communist Party went to seek Fidel’s support for their more aggressive strategies in advancing the revolution in Brazil. “According to one of our reliable sources, they got it,” said the CIA. Castro advised them to launch a guerrilla revolt as quickly as possible. Luiz Carlos Prestes, the longtime leader of the Brazilian Communists, took exception to Castro’s aggressive politics. He left for Prague and Moscow to take countermeasures against the dissidents. Prestes wanted to assure the Kremlin of his support for the Soviets in their dispute with the Chinese. He planned to protest to the Chinese ambassador in Czechoslovakia and send envoys to Peking to argue against the Peoples Republic’s support for the revolutionaries. On his way back, he had planned to stop in Havana for the same purpose.58 This intelligence report seemed to indicate that Fidel’s diplomacy in Brazil had let loose some wasps in the headquarters of the Brazilian Communist Party. Apparently, the Cuban embassies also played an early role in subversion as well. Cuban exiles under the orders of the old Auténtico leader, Dr. Manuel Antonio de Varona of the Democratic Revolutionary Front in Miami broke into the Cuban embassy in Lima in 1960 and removed large numbers of documents. They found incriminating documents, according to the Chicago Tribune’s correspondent Julies Dubois, expelled by Fidel Castro after several years as foreign correspondent in Cuba. Dubois reported that the Cubans had spent $20,000 per month “to suborn political leaders, legislators, leaders of the youth movement, and newspapermen” in Peru.59 This information provided President Prado an excuse to sever diplomatic relations with Cuba in 1964. A defecting Cuban diplomat provided corroboration of the subversionary mission of Cuban embassies when he delivered secret Cuban documents to the press in Buenos Aires.60 Moreover, the USSR maintained diplomatic missions in Mexico, Brazil, Argentina, 58. CIA, “Briefing Notes: The Communist Threat in Latin America,” 16 Feb 1963, NSF, box 53, Kennedy Library. 59. Jules Dubois, Operation America: The Communist Conspiracy in Latin America (New York: Walker and Co., 1963), 58. 60. Ibid., 65.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

209

and Uruguay through which they coordinated relations with the Communist Parties of other countries where it had no diplomatic representatives. For example, the Soviet mission in Uruguay supported one of the most conservative, Moscow-oriented parties in Latin America. Few Uruguayans had gone to Cuba for guerrilla training. But the Soviets used Uruguay as a clearing house for travel and refuge for communists in all the Southern Cone. The Soviets there facilitated the clandestine travel to Bloc countries and to Cuba or Latin Americans of all nationalities. In 1963, only seven countries—Chile, the Dominican Republic, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Paraguay, and Peru— had no official ties with Moscow.61 How much assistance were the Soviet diplomatic missions willing to give to Cuba’s adventures abroad? Soviet diplomats did not wish to violate Soviet doctrine of revolution, which posited that Latin America had not experienced sufficient capitalist development to create the contradictions conducive to revolution. Therefore, the old-line Communists were willing to work with the bourgeoisie and workers in an anti-American front. They eschewed “guerrilla adventurism.” One change in the overall strategy of revolution in Latin America came to light in November 1964 meeting in Havana of the Latin American Communist Party leaders. In the communiqué that concluded this conference, Cuba promised to support only those guerrilla groups endorsed by the country’s orthodox Communist Party. It was an easy compromise. Most off-the-shelf independent movements were at the point of failure, most notably in Argentina and Brazil. Despite having received much attention from Cuba—or better said, because it had received support from the Cubans—the Goulart government succumbed to the military coup of April 1964. For their part, the orthodox communists promised to “intensify solidarity in the antiimperialist struggle” and promote “solidarity with Cuba.” The Colombian Communist Party that heretofore had ignored the guerrillas in favor of gaining power through peaceful means now switched 61. CIA, “Briefing Notes: The Communist Threat in Latin America,” 16 Feb 1963, NSF, box 53, Kennedy Library.

210

Chapter 6

sides. It endorsed the Cuban-supported Army of National Liberation (ELN).62 The show of unity did not have much effect one way or another. The old-line Communists, many leaders of which had grown cautious after decades of struggle and comfortable living on Soviet resources, still refused to take up arms. Neither Fidel nor Che expected much from the parties. At the beginning of 1965, Havana still concentrated on three guerrilla movements that Castro said “cannot be crushed”—Colombia, Venezuela, and Guatemala. Che also singled out these three countries in his address to the United Nations in New York City. He admitted that Cuba had helped the “freedom fighters” of Venezuela to “acquire military knowledge.” Che reiterated that “bullets not ballots” would bring revolution to Latin America.63 In only his second meeting with an official of the US government, Che did not wish to hide Cuba’s training of Latin American revolutionaries. He told Senator Eugene McCarthy that Cuba’s support of revolution was the only hope of progress in Latin America. Certainly the Alliance for Progress was doomed to failure, he said, because it underwrote the vested interests and the status quo. Venezuela and Central America needed revolutions, he said.64 In 1966, the CIA placed the total number of guerrilla trainees who had completed training in Cuba at 2,500 Latin Americans. But in 1966, the ardor for training had long since left the Cuban leadership. Castro still spoke of his duty to support revolution everywhere but the old post-Bay of Pigs activity of 1961 to 1963 had waned.65 By the late 1960s, it had become clear that the Cuban plan for supporting revolution in the rest of the Hemisphere was yielding one failure about 62. Department of State, “Havana Meeting of Latin American Communist Parties,” 4 Mar 1965, and CIA, “Cuban Subversion in Latin America,” 23 Apr 1965, NSF, CF box 31, LBJ Library. 63. CIA, “Cuban Subversion in Latin America,” 23 Apr 1965. 64. McCarthy and Che met on December 16, 1964 in the apartment of Lisa Howard of NBC New who earlier had had a 10-hour interview with Fidel. Che was in New York to address a meeting of the U.N. Foreign Relations of the United States, 1964-1968, vol. XXXII, Dominican Republic, Cuba, Haiti, Guyana (Washington, D.C.: US Government Printing Office, 2005), 699. 65. CIA, “Castro and Communism: The Cuban Revolution in Perspective,” 9 May 1966, NSF, box 19, LBJ Library.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

211

another. Yet Fidel raised the level of rhetoric even more and continued material assistance as well. The DGI sent some 20 to 30 Cuban combat troops into Venezuela on a fishing trawler in order to reinforce the guerrillas fighting there under Douglas Bravo. By then, Bravo had split from the Venezuelan Communist Party which, two years before, had rejoined the Soviet camp by renouncing armed resistance. At the Tri-Continental Conference in January 1966, Castro had urged greater commitments to armed revolution. The CIA speculated that the Cubans had possibly smuggled in some arms to Guatemala via Mexico. The Cubans hosted the foundational meeting of the Latin American Solidarity Organization (OLAS) in the next year. The CIA observed wryly that these verbal flourishes only “helped to precipitate counter-subversive moves by various Latin American governments.”66 By then, US intelligence had learned of the beginnings of Cuban activities in support of leftist governments and insurgencies in Africa. Moreover, Castro did not mince words about the lack of fortitude on the part of the Soviet Union to counter the build-up of American forces in Southeast Asia. He offered Cuban troops and other support, as necessary, to North Vietnam. Fidel may have intended these verbal flourishes to show support for Che Guevara’s missions in the Eastern Congo and Bolivia. The CIA did not appear to know of Che’s whereabouts.

Conclusions But events in the Dominican Republic in 1965 came as a great lesson and as a great warning. The CIA speculated that Cuba had trained 50 Dominicans who participated in the 1965 Constitutionalist uprising, a majority of whom belonged to the 14th of June Group (APCJ). But during the crisis of April, Cuban news of the events in Santo Domingo played down Castro’s linkages to some of the rebel leaders. It refrained from labeling them “pro-Castro” and “Communist” in a vain effort not to provoke the intervention of the US and the OAS. 66. NIE, “Cuba,” 2 Mar 1967, NSF, NIE box 9, LBJ Library.

212

Chapter 6

The CIA triumphantly speculated that the US intervention in the Dominican Republic “served to convince Castro that his ‘inevitable’ revolution is not imminent.” In 1968, United States intelligence suggested that Latin Americans could rest easy. The danger of revolution had passed. “[W]e judge that the factors impeding revolutions are appreciably stronger than the factors conducive to them,” stated one National Intelligence Estimate of the CIA.67 “[T]he establishments which now control the larger Latin American Countries are much stronger than any proponents of revolutionary violence.” This report concluded that the three remaining active insurgencies—Guatemala, Colombia, and Venezuela—had no chance of success. By the same token, this CIA estimate did not foresee any “improvement in the basic economic conditions of many Latin American countries, and a gradual worsening in social conditions.” In other words, the Secret War since 1959 had not benefitted the majority of Latin Americans in an economic or social way—it only kept them from being governed by Communists. Therefore, the CIA did not rule out that some circ*mstance of “intolerable conditions” might provoke a future revolution, a prescient caveat that Nicaragua would corroborate in 1979. The US intelligence community charted the increasing disinterest of Havana for aggressive policies. The CIA thus was able to brief President Nixon during his first year in office in 1969 that, “over the long run, the internal factors constitute a greater threat to Latin American internal security and political stability than does the subversive potential of Soviet and Cuban assets.”68 The guerrilla reverses were just too great. The CIA began to chart the demise of Cuba’s support for revolution in Latin America in 1968. The loss of Che Guevara in Bolivia and the rise of the military counterrevolution in country after country in Latin America, culminating in General Pinochet’s 1973 military coup over the socialist regime of Salvador Allende 67. NIE, “Potential for Revolution in Latin America,” 28 Mar 1968, NSF, NIE, Box 8, LBJ Library. 68. DCI, “The Internal Security Threat in Latin America,” 14 Oct 1969, CREST.

Cuba’s Export of Revolution: Guerrilla Uprisings and Their Detractors

213

in Chile, the CIA prepared to write the final epitaph on the Export of Revolution. “Cuban subversion in Latin America is at its nadir,” American intelligence agents reported. “Tangible support of revolutionaries is negligible; training in clandestine and guerrilla methods has been sharply reduced, while strident, exhortative propaganda has been virtually eliminated.” However, this report also acknowledged that Castro’s new pragmatism and diplomacy were gaining results. Seven countries rejoined Mexico in recognizing the Cuban revolutionary government, “despite the OAS sanctions and in defiance of the US.” Several other countries were contemplating the exchange of ambassadors once again. But the great counterrevolution that the Secret War had produced, gained a life of its own. It did not diminish as Havana called off its program of revolution abroad. We now turn back to how and why the counterrevolution could not be contained. Despite their anti-Castro proclivities, US intelligence agents could be remarkably perceptive. An astute conclusion of 1960 might well have applied equally in 1973. Contrary to Cuba’s intentions in 1959, concluded the CIA, these Caribbean incursions had the effect of strengthened rather than undermining the dictators. How prophetic! By 1976, a vast majority of Latin American citizens lived under dictatorial rule. Castro had delegated the planning and training of exile groups and invasion plans to Raúl and Che. Both preferred giving aid to pro-Communist militants, whilst liberal and conservative exiles choose to find havens in Venezuela and Costa Rica. Trujillo and the Somozas subsequently easily turned aside US suggestions to negotiate with their moderate opponents; instead they seized the banner of saving Latin America from Communism. As one CIA report concluded, “Moderates and conservatives with no love for authoritarian rule in their countries, but fearful of the implications of drastic social and economic upheaval on the Cuban model, have rallied to support the status quo.”69 69. Foreign Relations of the United States, 1958-1960. Vol. VI: Cuba. Washington: United States Government Printing Office, 1991, 419.

214

Chapter 6

There is good reason for the historian to speculate that Cuba’s sponsorship of radical revolution had put the democratic and populist reformers out of business. They had had the 1940s and 1950s to themselves. The 1948 Costa Rican Revolution that had brought forth Pepe Figueres, and the 1958 revolution against Venezuela’s dictator Pérez Jiménez had been led by Betancourt’s Acción Democrática. These movements had become moribund in the age of the Cuban Revolution. It was true that the Cuban-trained guerrillas failed to seize power in Peru, but neither could the reformist Apristas under Haya de la Torre achieve the presidency through the vote. Elsewhere in the 1960s, the reformers could win elections alright but they could no longer rule. Goulart’s fall to a military rebellion in 1964 began a new trend, and other elected reformers were to suffer a fate similar to his. One might gaze with amusem*nt on the incompetent Cuban attempts to spread its revolution to small Caribbean dictatorships and to the fragile multi-party republics of Panama and Argentina. But one should not believe that the revolutionary defeats lacked long-range significance for inter-American developments, for the eventual triumph accrued to the military dictators. It was as if physics worked illogically. The feeble export of revolution from Cuba provoked a much more powerful reaction in one country after another in Latin America. Ernesto “Che” Guevara’s ideas did not win out. He viewed revolution as an international phenomenon sweeping up all Latin America in its wake. Guevara had a Bolivarian vision of the peoples of Meso America and South America uniting in revolutionary restructuring and anti-imperialism. Instead the generals won out. By 1976, a majority of Latin American citizens lived under their rule as opposed to 1958, when only a small minority did. The Hemisphere was heading toward unity alright. But it was the counterrevolution that would eventually win out—not Che’s cherished guerrilla movements.

[PDF] CUBA FUTURES: CUBA AND THE WORLD - Free Download PDF (2024)
Top Articles
Latest Posts
Article information

Author: Edwin Metz

Last Updated:

Views: 5877

Rating: 4.8 / 5 (78 voted)

Reviews: 85% of readers found this page helpful

Author information

Name: Edwin Metz

Birthday: 1997-04-16

Address: 51593 Leanne Light, Kuphalmouth, DE 50012-5183

Phone: +639107620957

Job: Corporate Banking Technician

Hobby: Reading, scrapbook, role-playing games, Fishing, Fishing, Scuba diving, Beekeeping

Introduction: My name is Edwin Metz, I am a fair, energetic, helpful, brave, outstanding, nice, helpful person who loves writing and wants to share my knowledge and understanding with you.